Los herreros se dedican actualmente a la ornamentación

Los herreros se dedican actualmente a la ornamentación

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Jueves, 13 Junio 2019
Informes especiales

La herrería es uno de los oficios más difíciles que actualmente están casi extintos en Bucaramanga, y aunque lo cierto es que el trabajo de herrero actual no sobreviviría tampoco sin la ayuda de los herreros originales, muchos de ellos han dejado de trabajar porque las personas no los solicitan con la misma frecuencia que hace algunos años. Esto ha generado que sea muy difícil encontrar uno en la ciudad si no se tienen contactos que vivan o trabajen en un entorno cerca al Herrero o lo conozcan.

Aunque el oficio de herrero actual es también conocido como ‘ornamentador’ sus trabajos son diferentes, y al final una función depende de otra, sin embargo, muchos ornamentadores han encontrado la forma de trabajar solos sin necesidad de buscar a un herrero que les ayude con parte del trabajo que le piden.

El concepto de herrero se trata de la persona que trabaja el hierro para construir puertas, rejas o simplemente algún decorativo para el hogar, mientras que la ornamentación se encarga de usar los elementos que realizan con más detalle los herreros y darle un toque más personal y creativo a ese utensilio.

Estas piezas en la herrería hace años no eran sólo usadas como decoraciones hogareñas, sino también como instrumentos de trabajos pesados y algunas armas, las cuales para darles forma deben ser calentadas previamente en una superficie llamada fragua, principalmente con carbón caliente y al fuego, del que posteriormente es sacado el acero o el hierro y con un martillo se va dando la forma deseada.

Una vez hecho el trabajo llega el turno del ornamentador o el llamado herrero actual, quien es el que le compra al por mayor al herrero y se encarga de incluir estos detalles de hierro en otros trabajos más simples que ellos también realizan, pero son usados otro tipo de herramientas para pegar y hacer recortes, de esta manera, ganan más dinero que los herreros que se encargan del trabajo duro y cuyo esfuerzo puede triplicarse al de los herreros actuales u ornamentadores.

Jacob Pedrozo es uno de los pocos herreros conocidos en la ciudad y llegó a ser parte del mundo de la herrería gracias a su padre, quien siempre le recordó que este es un trabajo que se hereda por generaciones así que siempre le tuvo un amor grande al oficio, por esa razón, a pesar de los problemas económicos y físicos que este trabajo trae aún no se ha querido retirar y espera seder su puesto en su pequeño taller a alguna persona que quiera aprender la importancia de este oficio y porque él aún considera que no debería desaparecer en Bucaramanga, Colombia y todo Latino América, ya que según es percibido por los ciudadanos y por portales de internet en el contienente este oficio esta prácticamente extinto.

“En el momento no es tan común porque muchos jóvenes hoy en día lo ven imposible, ya que es algo riesgoso más que todo con el calor y más de uno dice ´No, yo a eso no me le meto porque esa candela sinceramente no lo veo bien porque corre uno el riesgo de quemarse´, pero en el caso mío desde el primer día que lo ejercí me gustó, y todo es que a uno le guste”.

Cuando Jacob era pequeño tuvo que ser instruido por su padre durante años, debido a que se requiere un gran esfuerzo físico, de puntería, pero sobretodo de práctica. En la actualidad jóvenes como Víctor Castillo no se interesan por conseguir este tipo de trabajos debido a que lo ven como un esfuerzo innecesario, peligroso y consideran que el empleo pronto será remplazado del todo por estructuras que realicen mucha más maquinaria en un día de lo que haría una persona.

“Me parece algo muy llamativo, pues he visto este programa televisivo de A Prueba de Fuego, me parece que es un arte, pero me parece que es algo complejo entonces diría que solamente estoy dispuesto a verlo pero no a practicarlo o hacerlo, me parece que es algo muy pesado, algo que está hecho solamente para los que lo aman de verdad y los que están capacitados para llevar a cabo todo ese esfuerzo que se requiere para trabajar en ello”.

Son pocas las relaciones que tiene el oficio de herrero de antes con el de ahora, ya que una de las principales diferencias es que los Herreros actuales u Ornamentadores trabajan más con el acero que con el hierro, lo cual era poco común anteriormente. Sin embargo, algunos jóvenes bumangueses como David Rodríguez con familias que han tenido un acercamiento con el oficio o viven en barrios de pocos recursos, han pensado en entrenarse en este trabajo ya que no tienen muchas otras opciones en las cuales desempeñarse.

“Es un oficio muy antiguo, la gente dice que maltrata a los caballos, pero es una mentira, ya que ayuda a los caballos para que no se lastimen, también les hacen mantenimiento a sus pezuñas entonces me parece un gran oficio y me gustaría aprenderlo con los métodos adecuados, con la herramienta adecuada y con los métodos de seguridad adecuados para que todos sea óptimo”.

Jacob lleva trabajando durante 23 años, de los cuales 6 ejerció como ayudante con un tío de la familia y posteriormente con un compañero, pero siempre soñó con tener un taller propio, y debido a esto, ha podido sacar a sus hijos adelante. Cuando tiene un pedido grande llega a eso de las 6 de la mañana y se va hasta las 4 o 5 de la tarde pero paralelo a eso, Jacob tiene un parqueadero cerca a su casa en Floridablanca, ya que aunque dice que se puede sostener bien económicamente con la herrería acepta que cuando las cosas se ponen difíciles por temporadas su otro trabajo le ayuda estabilizarse con la manutención de sus hijos, debido a que su esposa falleció hace algunos años y él debe encargarse de ellos en todo.

Existen aproximadamente 26 herreros en Bucaramanga y muchos de ellos están ubicados por grupos en más o menos 5 talleres.

Debido a estas cifras, el oficio no ha comenzado a decaer solamente por los peligros que conlleva o por el reemplazo que le han dado otros trabajadores, sino que uno de los problemas de los que casi ningún Herrero quiere hablar es el poco alcance económico que tienen a comparación con el trabajo y los riesgos a los que se enfrentan día a día.

“Llegó un cliente, me mandó a hacer una pieza, la trajo dibujada y me dijo ´mire yo necesito que usted me haga esto´, yo le dije ´jefe sinceramente esa pieza esta complicada para hacerla pero yo se la hago y le voy a obrar 40 mil pesos´, él dijo ´mire que pena pero lo que va a hacer es esto´, yo dije ´si es que usted agarró fue un lápiz y usted el lápiz cuando usted lo mueve lo hace pero es que yo lo hago en candela y créame que eso no es fácil´, le dije ´¿Usted se va a ir mientras yo lo voy a hacer? O se va a quedar´, dijo ´no yo me voy a quedar´, y yo le dije ´listo, se lo voy a hacer en 25, pero yo quiero que usted vea el trabajo que me toca hacerle´. Y empecé, él empezó a grabarme y cuando terminó me dijo ´créame que ahora se por qué me cobro 40 mil, tome le voy a dar 50, su trabajo sinceramente vale la plata´”.

Cerca del taller de don Jacob y Daniel Fuentes, ubicado en el barrio La Pedregosa, se encuentran otros talleres en los que trabajan carpinteros, soldadores, mecánicos, entre otros y ya que en ocaciones trabajan en conjunto o se ayudan entre sí para entregar algún pedido que necesite más de un oficio. Algunos de ellos como el carpintero Gustavo Duarte expresan que el trabajo que realizan estos herreros es muy duro para lo que les es remunerado y comentan que la mayoría de los clientes actualmente no toman en cuenta las necesidades del trabajador, pagando tiempo después de realizado el trabajo o pidiendo rebaja en pedidos al por mayor.

“Pues él dice que él se mantiene bien, pero es un trabajo muy mal pago para todo lo que él hace, yo que lo he visto trabajar ahí todo el día, acalorándose y todo es muy mal pago, y es que la gente los que le piden a veces dicen ´tráigame una docena, tráigame dos docenas´ y espere 15 o 20 días para pagarle. Pues él dice que él se sostiene con eso porque qué más hace, si no sabe hacer más nada, ese es el trabajo de él y el oficio de él, pero es muy mal pago para el trabajo, porque a él le rinde hacer eso, él se hace 70 barretones diarios, uno no se hace ni uno”.

Otro experto en el oficio y amigo de trabajo de Jacob es el ya mencionado herrero Daniel Fuentes, que desde hace poco ha comenzado a trabajar en el taller de Jacob porque quiere aprender más de cerca de alguien que lleva casi toda su vida en este oficio y también con el fin de que ambos se encarguen de los pedidos que hacen al taller, ya que en ocasiones son muy grandes y con los dos trabajos de Jacob le queda muy pesado terminarlos a tiempo.

“Yo estaba trabajando desde la casa, pero los amigos de mi familia que fueron hereros desde hace ya mucho tiempo me dijeron que le ayudara a Jacob porque el lleva muchos años en esto también, entonces nos fuimos conociendo poco a poco y él me dejó mudarme par allá, de paso aprendí bastantes cosas del arte con él, y ahora lo ayudo en el trabajo a él porque no tiene tiempo para hacer todo y pues ya después de tantos años uno se agota, yo sé que el está buscando a alguien que pueda reemplazarlo en algún momento y nosotros dos nos entendemos bien lo laboral”.

En el tema de la salud los oficios de herrería actual se igualan en cuanto a riegos laborales se refiere, tanto en la realización del material como en su posterior ornamentación, algunos riesgos no tan extraordinarios como cortes, golpes u otras más complejas en caso de que llegaran a ocurrir como lo son las quemaduras, contactos eléctricos, radiaciones o hasta exposición a incendios de cualquier tipo, por nombrar algunos.

Para evitar que este tipo de situaciones se puedan presentar se debe controlar y comprobar el estado en el que se encuentra la maquinaria antes de hacer uso de las mismas, en el caso de trabajar en una zona de paso común se tendrá que otorgar un paso alternativo para que nada o nadie intervenga con la obra, de igual forma será responsable de mantener ordenada su área de trabajo, ya que esto podría ocasionar también algún accidente y de ser necesario usar equipos de protección.

El Ornamentador Juan Carlos Cárdenas trabaja en un taller llamado Repuestos del Sur y algunas veces lo hace en conjunto con el herrero Jacob Pedrozo, ya que se distancian apenas de 5 cuadras, llevan casi la misma cantidad de tiempo con sus talleres en el barrio y en el área no hay más Herreros del tipo de Jacob.

“Este trabajo se ha perdido con el tiempo debido a que la mayoría de los productos son industriales, aún quedamos personas que nos gusta realizar este trabajo, a pesar de que es riesgoso para la salud humana a corto y a largo plazo debido a que hay muchos riesgos, el trabajar con el calor, los golpes, uno se puede golpear con un martillo o quemar con un soplador, a largo plazo uno se lastima las articulaciones por el sobre esfuerzo y el trabajo y exponerse mucho al calor, aun así es un trabajo que vale la pena realizar”.

La herrería es indispensable para la construcción de la infraestructura de una ciudad, sin ella, no se podrían crear piezas como varillas o vigas y por ende no se podrían llevar a cabo proyectos de construcción urbana. Otra tarea que tienen algunos herreros es la realización de herraduras para las pezuñas de los caballos, el color es importante para determinar la temperatura y la elasticidad del metal, por eso el hierro negro es llamado así por el color que le brinda su superficie durante el calentamiento en la Fragua.

Para un herrero el producto final debe ser impecable, sin importar cuántas piezas iguales o pequeñas sean, entre más habilidad tenga eso se reflejará en el trabajo y su costo se elevará, por esta razón, y aunque en Latinoamérica sea un oficio poco común, en otros continentes como Europa e India su desempeño ha sido considerado arte por cientos de años.

“Lo que más me gusta sinceramente es cuando los clientes se van contentos con lo que les hago, y que hasta el momento gracias a Dios no me devuelven los trabajos que hago, se sientes satisfechos y los venden se puede decir que a ojo cerrado, porque ha habido personas que han intentado hacer el trabajo pero no lo hacen bien, y debido a eso los clientes les rechazan el producto y tienen devolvérselos a ellos pero conmigo gracias a Dios no han tenido ese problema, he tratado de mejorar lo más que puedo, antes no tenía la maquinaria que tengo hoy en día, pero ya debido a eso las piezas me quedan mejor y me siento contento, eso es lo que ha hecho que no me haya restirado del arte”.

La herrería tomó importancia hace años debido al dios griego Hefesto, quien era el encargado de crearlas armas de los demás dioses y se encargaba de proteger la artesanía, la escultura y el fuego.

Previo a la época de la Revolución Industrial, los herreros se encontraban en todas partes siendo reconocidos como artesanos y actualmente en el mundo lugares como África, India y Asia aún mantienen los métodos tradicionales. Dejando al resto de lugares y países con una baja demanda de trabajo debido a las nuevas técnicas implementadas por fabricantes con el objetivo de incrementar la producción en masa.

Por Cinthya Barreto.

@im_a_dunphy

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