Amores a la antigua

Amores a la antigua

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domingo, 29 marzo 2020
Noticias

Mi nombre es Esther margarita Rodriguez yo soy bacterióloga, soy de Valledupar pero ya tengo 27 años de vivir en San Martín, me conocí con mi esposo, con Ariel, nos conocimos aquí y tuvimos un noviazgo muy lindo, de dos años y después de dos años de conocernos, nos casamos.

Uno tenía su máquina de escribir e incluso le tapaban las letras con papelito, le hacían un dictado a uno y uno tenía que escribir totalmente, por ejemplo los mapas, había que calcarlos, se usaba mucho el calcante, se usaba mucho el mapamundi.

Te acuerdas que nosotros después del colegio íbamos a la biblioteca y en la biblioteca era que teníamos los libros porque muchas veces los libros no estaban ni siquiera en la casa.

A mi nunca se me olvida esa cuestión de la maquina de escribir porque eso era muy duro, entonces te aprendes el teclado o te lo aprendes. La tecnología es un reto para nosotros que no nacimos en esa era, pero ahí hemos ido aprendiendo, capacitandonos para estar a la vanguardia, ya manejamos bien los correos electrónicos, las investigaciones.

Lo de nosotros fue muy bonito, esa época nosotros nos divertíamos bastantes y la comunicación no se perdía porque teníamos otras maneras de comunicarnos, nos telegramas, las cartas que utilizamos mucho, esas cartas eran muy lindas, a veces muy poéticas, porque una carta puede escribir hasta dos hojas, diciendo lo que una pensaba, lo que le había ocurrido, por ejemplo, querido José, cuando le enviaba las cartas a mi hermano que ya estaba en Bogotá, con todas las normas de cómo se escribe una carta, cordial saludo espero que te encuentres muy bien nosotros acá estamos bien, mis papás están bien.

Y también cuando uno quería llamar a alguien, por ejemplo aquí en el pueblo de nosotros yo recuerdo que mi tía, por medio de un aparato que se llama o se llamaba no sé si existe, radio teléfono, entonces yo estaba muy pequeño y yo iba con ella a mirar cómo era la vuelta,y ella decía ¨Hola Ana, cambio y fuera, entonces Ana decía: Hola américa, cómo están los pelaos cambio y fuera¨.

Se escuchaba por e radio el famoso Kaliman, entonces uno emocionado escuchando la radio, se escuchaba mucha radio, las novelas que no nos perdíamos, todos los días había un capítulo diferente, y uno se imaginaba todo, tal cual, como si estuviera viéndolo. de la manera como lo narran uno podía llorar de tristeza y todo era por radio.

Uno sin esos aparatos se desarrolló supremamente agradable, compartía, disfrutaba y sanamente, y recuerdo el oro medio de comunicación, el bendito telegrama que uno iba a telecom o cuando eso no había teléfonos fijos en cada casa, entonces uno decía a Medellín por favor, entonces uno pasaba a la cabina 2 y comenzaba a hablar allá.

Y recuerdas cuando nosotros comenzamos el noviazgo y como no existían los mensajes de texto y esas cosas, nos la ingeniamos era con memos, esquelas, cómo era que se llamaban amor, las tarjeticas… credenciales.

Por lo menos Ariel era muy romántico, por lo menos Ariel me enviaba todos los días un memito, con un mensajero, tenía un amigo mensajero que era el que llevaba el memito con la palabra romántica, una frase, o nos vemos a tal hora, me ponía la cita  a través de ese método de correspondencia, de pronto a veces llegaban tarde las razones, uno quería que llegaran en cierto momento y no llegaban, porque hasta 8 días podía demorar una carta en llegar a su destino, y yo pienso amor, que esa comunicación era más real, como no existían esos benditos celulares, uno expresaba las cosas con las palabras y con actos.

Sí yo le escribiría una carta a Ariel, tengo que escribirle una carta bien linda, diciéndole cosas de mi, lo mucho que lo quiero. Diciéndole cosas bonitas, todo lo importante que ella es para mi, lo feliz que ella me ha hecho, y lo feliz que me siento con ella estando a mi lado.

Y después de 26 años de casados, Ariel y Margarita volvieron a enviarse una carta.

Producto radial realizado por Valeria Gil, Unab Radio.

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