Así tuvieron que adaptarse los fotógrafos a la digitalización

Así tuvieron que adaptarse los fotógrafos a la digitalización

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Lunes, 10 Junio 2019
Informes especiales

Luis Emilio Jerez es un fotógrafo de estudio, de aproximadamente 60 años. Como muchas otras personas en la profesión, él se vio afectado por la modernización de su campo y la evolución de sus herramientas de trabajo, pues tuvo que vivir la llegada de la Fotografía digital.

Luis Jerez es una de las pocas personas que aún se dedican a revelar fotos en Bucaramanga en su negocio Foto Montreal. Su carrera como fotógrafo empezó hace 40 años cuando la Fotografía analógica estaba en su mejor momento. En ese tiempo poco imaginaban quienes se dedicaban a disparar con una cámara de rollo que la labor cambiaría drásticamente en los siguientes años.

A inicios de la década de los 90 comenzaron a aparecer en el mercado las primeras cámaras digitales, y con ellas, vino la obsolescencia del rollo fotográfico. Luis indica que, en ese momento, la popularización de los equipos electrónicos terminó el trabajo de los fotógrafos que hasta el momento habían aprendido empíricamente, lo que representó un impacto importante en su vida laboral.

“Como se popularizó tanto el digital y la llegada de los celulares, el impacto fue grande porque para nosotros empíricamente pues, prácticamente quedamos anulados. Como profesión no tanto sino como trabajo. Es fuerte para nosotros los fotógrafos empíricos por una sencilla razón. Nosotros no conocemos nada de tecnología, no sabemos qué es un computador, y en realidad una cámara fotográfica digital es un computador. Por decirlo así vulgarmente, el trabajo se acabó”.

Exponer la situación que han tenido que vivir los fotógrafos y laboratoristas analógicos es exponer las razones por las cuales la llegada de la Era Digital superó con creces las metodologías tradicionales de oficios como la Fotografía. Para esto, es necesario recordar primero en qué consistía el proceso de revelado analógico y exactamente por qué fue sustituido.

El revelado analógico de fotografía era un proceso que requería práctica, rigurosidad y tiempo.  

El revelado en blanco y negro constaba de dos momentos. El primero se dedicaba para revelar los negativos del rollo para posteriormente pasar a un segundo punto llamado positivado o copiado, en el que se revelaban las fotografías en el papel fotosensible a través de una máquina llamada ampliadora fotográfica, que proyectaba la imagen del negativo en el papel. La ampliadora debía ajustarse de manera similar a una cámara para enfocar en el papel la imagen y lograr la mayor nitidez posible. Para este proceso era necesario preparar diferentes emulsiones químicas que cumplieran la función de revelador, baño de paro, y fijador. Los tres líquidos se utilizaban consecutiva y respectivamente para hacer aparecer la imagen proyectada en el papel, evitar que la foto siguiera revelándose, y fijar los químicos en la hoja. Para esto se utilizaban químicos como el sulfito, el hiposulfito, la hidroquinona y el ácido acético.

Como ya se mencionó anteriormente, la rigurosidad jugaba un papel crucial en el revelado. Muy poco tiempo en los químicos resultaba en un papel totalmente blanco, con una imagen sobreexpuesta, pero mucho tiempo podía dar lo que comúnmente se conoce como una imagen quemada. El proceso general podía durar aproximadamente dos horas, pero los tiempos variaban según el número de negativos que se pensaban revelar y según el tiempo que necesitaba cada imagen para copiarse con una buena calidad según las especificaciones con las que fue tomada.

Por ejemplo, Edmundo Gavassa, historiador y nieto de uno de los pioneros de la Fotografía en Santander, Quintilio Gavassa, explica que su padre, quien también heredó el gusto por la Fotografía, pasaba dos horas exclusivamente en el lavado del papel fotográfico, con el fin de dar una mayor durabilidad a la foto.

“El secreto para que una fotografía dure: hay que lavarla mucho. Mi papá lavaba una foto dos horas con agua corriente, de tal manera que entonces por eso duraban tanto las fotografías, porque le sacaban el hiposulfito y todos los químicos al papel, que es el que hace que el papel se dañe, se carcoma, por los ácidos”.

El problema con el revelado llega con el uso de estos químicos que revelan las imágenes. Con imágenes a color, era necesario el uso de químicos altamente corrosivos que con el más mínimo contacto con la piel provocaban dermatitis y reacciones alérgicas, además de otro tipo de lesiones permanentes que podían ocurrir por vía dérmica o respiratoria.

Luis Jerez asegura que los químicos usados para el revelado en blanco y negro no traen consigo los problemas para la salud que sí podrían producir los químicos del revelado a color, pero que, en temas ambientales, todas las emulsiones son igualmente contaminantes y corrosivas.

“El proceso de blanco y negro no es riesgoso, tiene connotación de que sobre todo en las uñas hay un producto que se llama hidroquinona y las amarillece. El color sí produce enfermedades como la psoriasis, que la tengo. Sí son corrosivos, en función de cañerías. Por eso está prohibido prácticamente ya revelar, porque es contaminante y corrosivo”.

Otro punto que dejó obsoleto el proceso analógico de revelado se relaciona con los precios que se manejaban y aún se manejan hoy para la compra, uso y revelado de un rollo. Con base a los precios que actualmente se manejan en Colombia para el material fotográfico, un rollo estándar de 35mm para 36 fotografías. cuesta entre $25.000 y $36.000. Un laboratorio como el de Luis Jerez ofrece un precio de $46.000 para el revelado de un rollo completo. En total, una persona gastaría aproximadamente $75.000 para producir 36 fotos analógicamente. En comparación, una memoria SD de 16 gb, básica para uso en cámaras digitales, cuesta alrededor de $30.000 y da una capacidad de aproximadamente 2000 fotos. Entonces, el equivalente analógico para igualar dicha cantidad sería de 55 rollos fotográficos, un gasto de aproximadamente $1’000’000 solo para la toma de las fotografías.

Con los estudios fotográficos ocurre algo totalmente distinto. Por el poco margen de error que podía existir en la Fotografía analógica, una sesión de fotos no podía pasar de cinco tomas. Las condiciones y disponibilidad del material fotográfico convertían una sesión en un evento con carácter especial. Por ejemplo, Edmundo Gavassa recuerda cómo era el protocolo que en su época conllevaba ir a hacerse un estudio.

“Generalmente todo el mundo iba muy bien vestido para tomarse la fotografía. Ir a tomarse una foto era un espectáculo porque iba toda la familia. Yo recuerdo que de la Iglesia de la Sagrada Familia salían todos los niños de primera comunión a la fotografía a tomarse la foto, o el matrimonio. Cuando eso no había reportería gráfica, entonces el fotógrafo no iba a la iglesia, los novios iban a la toma de la foto.  Eran fotografías de estudio. Por eso se conservan y son tan lindas las fotografías de estudio”.

Actualmente, los estudios no se han abaratado como el resto de elementos fotográficos analógicos. En una casa fotográfica como Foto Serrano, un estudio cuesta entre $30.000 y $120.000. Pese a incluir el retoque digital, la opción más cara solo ofrece seis tomas por sesión. El precio de revelado o impresión de un estudio tampoco ha cambiado mucho. Normalmente, el revelado analógico se cobra a $10.000, mientras que, para un retoque digital, el valor va desde los $7.000 en adelante, según la edición que necesite la imagen.

Hay sin embargo una ventaja en el estudio digital, las imágenes pueden tomarse las veces que sean necesarias para conseguir satisfacer al cliente. Paola Rodríguez, encargada del retoque de imágenes de Foto Serrano, indica que las cámaras digitales vuelven más flexibles las tomas de fotos, pues se toman varias imágenes y el cliente puede escoger las que más le gusten.

“Pues la ventaja es que usted lo revisa. Si no le gustó lo repite, o puede hacer por ejemplo en el caso de nosotros en el estudio se hacen muchas tomas y usted como cliente escoge la que a usted le gusta. En el negativo eso no se podía hacer. En el negativo se hacía máximo un estudio de dos tomas, por ahí cinco tomas, y nosotros a ojo escogíamos las tomas que a nosotros nos gustaban. Si cerró los ojos pues ni modo. En cambio, acá en lo digital si cierra los ojos se repite hasta que quede algo bonito”.

La llegada de la Era Digital prometía una superioridad en todos los aspectos ante los procesos analógicos de ese momento. En cierta forma, así ha pasado con la Fotografía y los puntos expuestos hasta ahora. Sin embargo, muchas personas relacionadas con el campo fotográfico han afirmado que la digitalización de este oficio no ha podido superar en términos de calidad al proceso analógico, y que ha traído efectos negativos para el oficio.

Las cámaras analógicas, como ya se ha mencionado, usaban comúnmente rollos de 35mm para capturar las imágenes, significa que cada cuadro que capturaba una imagen tenía un ancho de esa medida. Con el paso a la Fotografía digital, los fabricantes de cámaras intentaron recrear el mismo tamaño de cuadro con los sensores de formato completo, que normalmente miden 36mm de ancho y 24 mm de largo. El problema en la calidad está en el método para capturar la luz de cada escena. Mientras las cámaras analógicas utilizan una película de material fotosensible que retiene la imagen por procesos químicos, las cámaras digitales utilizan píxeles para ejecutar la misma tarea. La diferencia es notable en el rango dinámico o la información que se puede recuperar de cada fotografía cuando hay mucha o poca luz.

Según Carlos Sebastián Castro, diseñador gráfico de la casa fotográfica Foto Milenio, con dominio en programas de revelado digital como Adobe Lightroom, la calidad en el revelado analógico supera a la calidad generada por un software.

“Yo hago Fotografía analógica, entonces yo he revelado rollos inclusive. Pues en cuanto a calidad siempre será mejor el analógico, porque la fotografía no pierde calidad, en cambio en el digital el archivo queda con mucha calidad, pero no se compara”.

Por otra parte, el tiempo que tomaba descargar un archivo fotográfico a un computador y editarlo en un software especializado para revelado digital, suponía una ventaja importante para los fotógrafos que pretendían gastar menos tiempo para entregar el producto a sus clientes. Sin embargo, Luis Jerez afirma que esto representó finalmente más trabajo a la hora de entregar una fotografía, pues el cliente empezó a exigir más en proporción al nivel de retoque que ahora podía tener una imagen.

“¿Se complicó más el trabajo? Sí, se complicó más el trabajo. Antes usted traía un rollo para revelar, uno lo revelaba, procesaba las fotos, se las entregaba tal como usted. Usted fue el responsable de hacer lo que hizo. Si le quedaron mal, le quedaron mal, si le quedaron bien, le quedaron bien. Hoy en día no. Hoy en día usted toma una foto, por ejemplo, aquí en los estudios: ‘Ay, señor, mire, me quedó la oreja izquierda me quedó como agachada, vuélvamela a tomar’, ‘ay no, que yo no quedé sonriendo, vuélvamela a tomar’. Esa condición no existía antes. Entonces se nos complicó”.

Adicionalmente, muchos artistas han afirmado que la falta de esfuerzo que trajo la digitalización ha tenido un impacto negativo en la Fotografía. Varios afirman que la profesión se ha degradado a tal punto que se volvió más accesible para el público general, y que así perdió la relevancia que tenía antes. Según el artista plástico Néstor Rueda, la fotografía perdió rigor con la simplicidad que trajeron las cámaras digitales.

“La fotografía análoga yo la extraño mucho. Yo tengo una postura frente a la fotografía digital en el sentido de que me parece a mí que aburguesó al fotógrafo. La fotografía análoga era como más difícil por el cuento de ser analógica, y entonces uno no gastaba plata en vano. La fotografía digital nos hizo un daño tenaz en el sentido de que nos volvió la fotografía y los resultados muy mediatos. Creo que la fotografía digital lo que hizo fue ahorrarnos el rigor”.

Por lo mismo, la Fotografía pasó a ser en muchos casos algo de carácter pasajero. La digitalización no solo facilitó la producción masiva de imágenes, también simplificó su eliminación. El mismo formato físico daba a las imágenes una concepción más duradera, teniendo en cuenta además que el poder visualizar una imagen debía pagarse. Con el formato digital, la imagen pasó a ser algo fácil de borrar, por ser algo fácil de reemplazar.

Edmundo Gavassa afirma que, de seguir así, la Fotografía podría llegar a desaparecer, pues muy pocas personas tienen aún, un interés a largo plazo por conservar las imágenes que toman.

“La Fotografía lamentablemente, si no tenemos cuidado, se va a acabar, porque usted ve que todo el mundo toma fotos, pero las borran para no llenar los teléfonos. Entonces, eso no está quedando nada. Antiguamente quedaba la copia, ahora no queda copia a no ser que la persona la guarde, pero eso ya es muy esporádico, porque la gente se contenta con enviar la foto y luego la borra”.

Así, la imagen impresa muestra una ventaja ante la digital, pues, al ser un objeto tangible, la fotografía copiada en un papel asegura que puede durar varios años en buen estado sin correr el riesgo de ser eliminada, ya sea intencional o erróneamente.

El fotógrafo Saúl Meza, afirma que en Santander hay fotografías de más de un siglo que prueban la resistencia y durabilidad de una imagen producida por medios analógicos.

“La fotografía analógica ya pasó la prueba del tiempo. Tenemos fotos aquí de Bucaramanga de más de 100 años, negativos en perfecto estado de más de 100 años, y yo me pregunto si dentro de 100 años iremos a tener las fotos de hoy digitales. Lo dudo mucho. Hay procesos en físico que lo garantizan a muchos años, y en ese aspecto podría ser muy bueno tenerlos”.

Fotógrafos y laboratoristas como Luis, pasaron de revelar 1000 rollos al día a menos de cinco en la semana, suponiendo que sean rollos a color. En el caso del blanco y negro, la clientela pasó a ser básicamente nula. Varios fotógrafos que habían aprendido la profesión de manera empírica se enfrentaban ahora al nuevo conocimiento que debían adquirir con las cámaras computarizadas. Aún hoy, algunas personas se niegan rotundamente a dar el paso a la Fotografía digital. Para Luis Jerez, la digitalización fue un obstáculo que acabó en su momento con toda la clientela que tenía. Hoy, es la herramienta que le permite a Luis seguir con la profesión como fotógrafo de estudio, pues, a diferencia de otros, para él no hay diferencia entre el proceso tradicional y el nuevo.

“A mí me preguntan que cuál es la diferencia y yo les digo que ninguna. Para mí no hay diferencia entre lo análogo y lo digital en cuanto a la imagen. Habrá cámaras que no dan la resolución y lógico, ahí sí hay diferencia, pero en una cámara profesional no hay ninguna diferencia entre lo analógico y las nuevas cámaras”.

En relación, por cada cinco clientes que van a revelar rollos al negocio de Luis Jerez por semana, solo uno lleva un rollo recientemente usado, lo que indica que cada vez la fotografía analógica tiene menos usuarios, y que pronto se verá reemplazada en su totalidad por las múltiples ventajas que trae el uso de equipos digitales, que lejos de ser perfectos, facilitan la vida del fotógrafo.

Por Sebastián Ágreda.

@sebap124

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