llenos de incertidumbres

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lunes, 23 marzo 2020
Noticias

Y de repente, despertamos un día y todo era distinto. En Disney se apagó la magia, los estadios y templos cerraron sus puertas y los abrazos se convirtieron en un arma peligrosa.

Como lo descifraron el día 11 de marzo el mundo se enfrentaba a una nueva pandemia. Una enfermedad que surgió en China por la transmisión  de un animal al ser humano y que hasta el momento no tiene cura.

Virus que ha ocasionado el aislamiento de cientos de personas en sitios solitarios, para evitar que se relacionen. Así como también ha cobrado vidas de nuestros familiares adultos o de las personas enfermas.

“Nos tiene preocupados, aproximadamente unas 50 mil personas, están aisladas como consecuencia de la llegada del virus”.

Llamando  Coronavirus a esta enfermedad por el aspecto que tiene y la semejanza a una corona, el coronavirus ha reinado las calles de Colombia  apartando  la humanidad y encerrándolas en sus casas.

Los gobiernos declararon toques de queda y una alerta de prevención, que saco a los estudiantes del colegio, a algunos trabajadores de los locales y a cientos de universitarios de las aulas. Normas que evitan la propagación del virus, pero que al mismo tiempo le ha dado un cambió a las vidas de las personas y al ambiente de las ciudades.

Hay calles vacías, hay aislamiento, hay enfermedad y sobre todo hay pánico. No solamente para las personas adultas, sino para toda la sociedad, ahora más que haber una enfermedad hay un colapso económico,  hay supermercados vacíos, hay madres desesperadas sin encontrar medicamentos para sus hijos, y hay personas con poco dinero para abastecer sus casas de comida antes de no encontrar nada o como ahora encontrar los alimentos al doble de precio  de lo habitual.

Un ejemplo de esto es Blanca Eugenia Mendoza madre cabeza de hogar que tiene la responsabilidad de sus 2 hijo hace 4 años tras el fallecimiento de su esposo, y que ahora no sabe cómo afrontar esta situación.

“En los supermercados no hay comida, los alimentos están muy caros, estoy preocupada. Soy una madre soltera, no me alcanza el dinero, no sé qué vamos hacer ¡Dios mío!”.

Los supermercados aumentaron el precio de los producto, un jabón antibacterial que costaba 3 mil  500, ahora en Bucaramanga se consigue en 6 mil. Los alimentos básicos de la canasta familiar que son los más adquiridos en las compras cotidianas están desapareciendo. Los carros de los supermercados están siendo llenados por personas de altos recursos, sin darse cuenta que le están quitando la posibilidad de comer a una familia que  diario tratan de comprar la comida de su día.

“La escases de producto nos demuestra una vez más lo egoístas que somos. Tan egoístas que decimos: no hay problema eso solo se lleva a viejitos, como si no tuviéramos a nuestros padres”

Padres y abuelos que están en mayor peligro. Vulnerables al virus o las personas con enfermedades previas como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares y  respiratorias  se sienten desprotegidas por parte del Gobierno, pero con apoyo de sus familiares.

Teresa Gómez de Ardila  de 82 años, bisabuela de 4 niñas y abuela de 6 nietos,  piensa que la vida tiene dos caras, y que para ella lo más importante es lo positivo. En los tres días de prevención que ha compartido con su familia se siente preocupada, pero con más amor y  mejor acompañada.

“Quien iba a pensar que en los peores momentos, compartiría  mis mejores días”.

En su primer día de prevención preparo unas pastas con su nuera, vio una película con sus nietos y compartió en la mesa una comida con todos sus familiares. Uno de los días más completos para ella ya que por o habitual sus hijos llegan por la noche del trabajo cansados y se acuestan a dormir, sus nietos se ocupan de las tareas y es muy poco el tiempo que comparten juntos.

“El tiempo me pasó muy rápido porque estuve muy feliz jajaja”

En su segundo día las cosas fueron más complejas, los noticieros mostraron el aumento de los infectados por el  Coronavirus y la preocupación en su casa iba subiendo. Pero al mismo tiempo Teresa Gómez resumió el día como una batalla de colores, después de jugar toda la tarde parques y ganarle a sus familiares.

“Los dados conocen la experiencia. Yo tengo canas de ventaja en los trucos para ganar”.

En las 12 primeras horas que lleva compartiendo de su tercer día en asilamiento, planeo una preparar una torta de chocolate con relleno de vainilla que le gustaba a su hijo menor de 45 años cuando era pequeño. Torta que reuniría a sus familiares y a los recuerdos de la crianza.

Momentos agradables y días llenos de felicidad son la definición de Teresa Gómez, sin dejar al lado la preocupación, por el momento que está pasando el mundo  y el otro lado de la moneda. El temor por su salud y el sentirse desprotegida por el Gobierno.

“El gobierno debería apoyarnos a nosotros de mayor edad, con alcohol, tapabocas porque somos más propensos para morir”.

Los estudiantes también han sentido el cambio que ha provocado el Coronavirus en la sociedad. María Fernanda Méndez, estudiante de 4 semestre de deportes en las Unidades Tectológicas de Santander, comenta como ha sido sus 3 primeros días de aislamiento.

“Mis clases  pasaron de ser presenciales a virtuales, mis jornadas de 3 horas  de clase   se convirtieron en  un texto,  y mi vida social solo son las redes”

En las mañanas María Méndez desarrolla sus actividades académicas por medio de un computador, en las tardes después de almuerzo se acuesta a dormir hasta las 3 y en el resto del día dice malgastar su tiempo.

“Después que suena mi alarma, me pongo a ver televisión esperando que sea nuevamente la hora de dormir, no tengo nada que hacer, así que pierdo mi tiempo”.

Viviendo solo con su madre no tiene a alguien con quien compartir, ya que su mamá debe salir a trabajar en un almacén de ropa, desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche.

“Muchos sitios siguen con su horario habitual, y hasta ahora nosotros los mayores de edad no podemos salir durante las 9 de la noche y 4 de la mañana”.

Las normativas de prevención cada día son más exigentes, hasta el momento el lavado de manos y el horario establecido en hora de salida  y llegada a nuestras casas, son la medida  para evitar la propagación del virus. Esta enfermedad depende del cuidado de todos, asumiéndola con la responsabilidad y seamos conscientes de nuestros actos.

Podcast realizado por Natalia Andrea Arias  Unab Radio.

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