Los sentidos de la vida

Los sentidos de la vida

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Viernes, 26 Abril 2019
Noticias

Bucaramanga alberga millones de historias que nadie conoce, historias de personas que construyen futuro, que tejen los hilos de una mejor sociedad. Sí. Esas son las historias de los maestros que en aulas de clase siembran ideas de justicia y equidad.

Hace más de 27 años un maestro debía tener sus sentidos en condiciones óptimas, la discapacidad no tenía lugar en las aulas de clase, ni para alumnos ni para docentes. Ahora el panorama para las personas con discapacidad ha cambiado, sus derechos se han incluido en la constitución Colombiana y las oportunidades laborales para ellas han crecido. En Bucaramanga cerca de 40 personas con discapacidad trabajan en el sector público, en oficinas y dependencias de la alcaldía según el Comité Municipal de Discapacidad. Adicional a eso diferentes colegios e instituciones educativas han contratado a docentes con discapacidad. Estos escenarios de inclusión se presentan con mayor frecuencia en este momento histórico.

Sonia Patricia Díaz Orozco es una maestra con discapacidad visual, una mujer de carácter fuerte, decidida a cumplir sus sueños sin importar las barreras físicas, económicas y sociales.

Sonia proviene de una familia de bajos recursos, un padre que dedicó gran parte de su vida a ser albañil y una madre que trabajó como operaria de máquinas.

“Mis papás son dos personas de origen sencillo, más o menos como estrato menos diez. Mi mamá toda la vida trabajó como operaria de máquina, diecisiete años en una empresa, como operaria de máquina plana y mi papá se dedicaba al tema de construcción. Mi mamá siempre le gustó el trabajo, una mujer muy disciplinada creo que eso lo aprendí de ella. Mi papá amaba el estudio, le parecía fabuloso estudiar pero no pudo porque quedó huérfano a los trece años”.

Sus padres se conocieron en bailes y fiestas, los dos sentían una atracción fuerte por el baile y eso los unió como pareja. 

“Mis papás les gustaba mucho la fiesta, así se conocieron, eran vecinos. Mi papá le encantaba bailar, y participaba en cuanto concurso de baile había, mi mamá también, se escapa de la casa porque no le daban  permiso para bailar, y eso que eran bailes vespertinos, es decir de 2 a 5 de la tarde”

 Después de conocerse, construyeron un romance y a los 19 años se casaron y el producto de ese matrimonio fue Sonia.

Cuando Sonia nace, el médico que realiza la observación médica a los bebés se da cuenta que ella tiene un punto blanco y pequeño en sus ojos. Así que sus padres deciden hacerle un seguimiento a la enfermedad para determinar la causa y su posible tratamiento.

“A los 4 años, consiguen el dinero para llevarme al mejor especialista de la época, al mejor oftalmólogo, y entonces el oftalmólogo dice que tengo desprendimiento de retina. Y pues se genera la intervención quirúrgica como desprendimiento de retina. Pero al siguiente día de la cirugía el ojo queda blanco, el ojo izquierdo. Entonces mi papá va donde el médico y le expresa lo del ojito entonces la explicación del doctor es la siguiente: la niña, el organismo de la niña rechazó la cirugía, entonces el ojo, digámoslo de alguna manera, se quemó”

Sin embargo, lo que aquel reconocido oftalmólogo de la época diagnosticó era erróneo. Sonia no tenía desprendimiento de retina.

“Mi papá me lleva a una consulta con el doctor Virgilio Galvis, él me examina y me dice: -No señora usted nunca tuvo desprendimiento de retina, usted lo que tenía era catarata congénita, ese procedimiento inadecuado y equivocado produce que el ojo se dañe” A sus 14 años ella y su familia descubrieron que gracias a un dictamen médico erróneo y una cirugía incorrecta, Sonia había perdido la posibilidad de ver perfectamente.

La infancia de Sonia no fue un  periodo triste, pero sí estuvo acompañado de malos momentos. Cuando la madre de Sonia decide llevarla al colegio a sus cinco años la maestra encargada de la admisión de los niños a la institución educativa la rechaza.

“A los 5 años fui a la escuela de mi barrio, a la escuela de mi sector, acompañada de mi madre para empezar el proceso escolar como todos mis vecinos que estaban en la escuela, pero la docente me pide que lea el tablero. Ella me dice: lea el tablero, qué colores ve ahí. Entonces yo le digo a la señora que no alcanzo a ver ninguna, y ella mira a mi mamá y le dice a mi mamá con mucha claridad y con mucha firmeza: La niña no puede estar aquí”

A raíz de esto, Sonia  intenta entrar a otros colegios y finalmente consigue ingresar a uno público, pero su trayectoria en él no fue sencilla. Puesto que en esos momentos el tema de la inclusión en la educación era considerado poco importante.

“En ese momento no había inclusión entonces uno se incluía de alguna manera. Entonces en mi época al no haber inclusión, debíamos ser recursivos, teníamos que buscar alguna otra manera de hacer las cosas”

Sin embargo, la relación que ella tenía con los demás niños era buena. Ellos no la apartaban, ni la discriminaban, incluso la vinculaban a todos los juegos. Sonia jugó como cualquier niño, nada se lo impidió.

“Los chicos adaptaban los juegos para mí era muy divertido, porque digamos que hay juegos que yo no puedo jugar porque son muy visuales. Por ejemplo la lleva, entonces yo nunca quedaba, porque si yo quedaba no atrapaba a nadie, risas, y ellos me ajustaban los juegos. Los niños a diferencia de los adultos son muy inclusivos y muy incluyentes. Los niños son maravillosos, cinco minutos te miran extrañamente como si fueras de otro planeta, pero diez minutos después ya eres su par”

Cuando Sonia tenía seis años, nace su hermano. Al inicio ella se sintió amenazada por él. Ella no quería tener un hermano. “Debo confesar y siempre lo he dicho que yo no quería tener hermanos, todos los niños pide un hermano, yo no”

 Así que Sonia se refugió con su abuela, puesto que su madre creó una relación más fuerte e íntima con su hermano. Sin embargo, cuando Sonia crece comprende que su hermano es importante, porque él a diferencia de ella los puede cuidar a todos.

“Bueno el nació entonces él nos va a cuidar a todos porque el sí puede ver yo no. Entonces yo decía él crece, trabaja y él nos va a cuidar a todos”

 Es así como Sonia lima su rechazo hacia su hermano y lo comienza a ver diferente, como alguien más cercano.

En la adolescencia Sonia empezó a relacionarse más con las personas. Así que decidió  congregarse a grupos juveniles religiosos. En estos grupos religiosos ella desarrolló un gusto por el baile, así que Sonia era la primera en salir a la pista a bailar. Sus artistas favoritos cantaban géneros alegres, diseñados para pasarla bien.  “Me fascina la música de Carlos Vives, me parece bella y la vida es un carnaval, me encanta Celia cruz”

 Pero ella no solo bailaba, también le gustaba salir a paseos, no obstante,  la mayoría de esos paseos implicaban piscinas, ríos, pero Sonia nunca aprendió a nadar y adicional a eso, ella no podía hacerlo.

“El agua en los ojos me irrita la vista, entonces yo no puedo, es decir a mí me cae agua en los ojos y tienen que llevarme a urgencias”

Las relaciones que Sonia  forjó en su adolescencia algunas todavía las conserva. Sonia es una persona amigable, le gusta charlar, le gusta cultivar amistades y usa el humor para acercarse a los demás. Ella dice que esto lo heredó de su padre, ser una persona alegre. “Mi papá era un hombre alegre, feliz, festivo, eso lo heredé de él, los amigos, las fiestas, los paseos. Mi papá era la fiesta y eso lo heredé de él”

Cuando Sonia cumple la  mayoría de edad, se gradúa de bachillerato. Su paso por el colegio fue bueno, puesto que ella se desempeñó bien en cada logro requerido. Sonia siempre ha sido una buena estudiante. Al salir del colegio Sonia empieza a planear su futuro, y lo primero que  piensa es que necesita continuar con sus estudios. Así que por días planea cómo decírselo a sus padres, cuando decide contarles obtiene una respuesta negativa. No hay dinero. “Lo que me dijeron fue: bueno, hasta aquí llegó su proceso de formación porque no hay recursos. No podemos pagarle una universidad a menos que sea una pública. El tema con las públicas, es que pues, la única que había era la Universidad Industrial  de Santander, pero exigía estudiar todo el día y tampoco había recursos ni para esa”

Pero esto no fue un impedimento para Sonia, puesto que ella decidió inscribirse en un convenio de la Corporación Educativa ITAE y la uniboyacá para ingresar al programa de Administración de Empresas. ¿Pero cómo logró mantenerse en la universidad sin tener ni un peso? Pues Sonia comenzó a valerse por sí misma y decidió conseguir un empleo. “la única solución que encontré fue estudiar de noche y trabajar entonces me presenté a una universidad” Sin embargo, este no duró mucho y al tercer semestre no tenía cómo seguir pagando la universidad.

 Paralelo a esto, Sonia recibe una mala noticia. Su hermano había muerto. Su madre, quien más lo apreciaba estaba muy triste, así que impuso un régimen de silencio en la casa. Ni Sonia ni su padre podían escuchar música, tampoco celebrar algo, ni siquiera las festividades. Ese luto duró 4 años.

“No permitía música en la casa, duramos 4 años donde no se podía escuchar música en la casa, donde reírse era implícitamente prohibido. Donde todo el mundo debía estar mejor silenciosos, donde las fiestas de navidad, no eran fiestas de navidad, donde se tenía que hacer el menor ruido posible”

 Pero esta historia no paró ahí, Sonia aunque se sintió  triste por la muerte de su hermano quiso continuar con sus estudios, Así que ella, decidió enfrentar la situación y  a hablar con el  Decano sobre lo que sucedía, lo que ella no sabía era que el Vicerrector académico le tenía una propuesta. Pagar sus estudios al 100%.

Esta noticia le cayó de maravilla. Sonia se había dado cuenta que sus esfuerzos no habían sido en vano, así que continuó con su carrera y desempeñó bien en ella.  Al salir al campo laboral se enfrentó con otro mundo, un mundo que rechaza las diferencias. Una realidad en la que no había espacio para todos.  Sonia aplicó a todos los trabajos posibles pero no fue contratada en ninguno.

“Intenté pasar muchas  hojas, pero mi hoja de vida era buena, lo que sucedía era que había una barrera: mi discapacidad. Entonces en cuanto los empleadores leían mi hoja de vida les parecía muy interesante. Pero cuando pasaban a la entrevista y se daban cuenta de mi discapacidad  decían: muy interesante su propuesta luego la llamamos, pero esa llamada nunca llegó. Creo que si hubiera guardado ese dinero que invertí en hojas de vida, tendría una cantidad de dinero interesante”

Ese momento de su vida, fue triste. Pero la protagonista de esta historia no sucumbió a las adversidades y se presentó a una maestría en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, allí también fue becada. Al rato la Universidad decide contratarla para que enseñe en la maestría en la que se había graduado.

“Estando en la especialización me llaman a trabajar con la Autónoma. Me llaman a un proceso de inclusión laboral y empiezo a dar clases en la especialización de la que me gradué, en la que estoy actualmente vinculada”

Durante su estancia en la Unab Sonia se ha desempeñado como profesora de Braille, una cátedra que pretende incluir a la población con discapacidad visual y formar a las maestras para que sepan cómo enseñar si se les presenta una situación de inclusión.

Pero no, las historias no acaban con la realización profesional de las personas, hay algo más, su vida personal, lo sueños que quedan después de haber conseguido ciertas cosas. Sonia hace seis años perdió a su padre. Esta situación ha sido una de las más difíciles de superar para ella, pues su padre era su cómplice, su amigo, la persona detrás del espejo, una versión de ella que había muerto. En ese momento Sonia comprende muchas cosas que antes no había contemplado, la función de un hermano.

“Y sabes entendí la importancia de los hermanos, cuando hace 6 años debo ir al funeral de mi papá y yo soy la única hija, entonces ahí entendí que los hermanos si tienen un papel en la vida porque te acompañan en aquellos momentos donde nadie más te puede acompañar”.

También cree fielmente que la muerte de los padres es una etapa de crecimiento para los hijos, algo que sucede para alcanzar otro nivel de madurez, otra visión de la vida.

“Hay una teoría que dice que cuando los padres mueren, los hijos crecen, sí porque uno ya no tiene ese refugio primero, uno siempre recurre a los papás, cuando los papás mueren uno ya no, para dónde voy”

Poco a poco Sonia ha ido superando la muerte de su padre. Ahora, vive con su madre y se ha apegado más a ella. Puesto que la vida las ha unido.

Todas las cosas que Sonia ha logrado han arriesgado otras, por ejemplo el amor. Sonia tuvo muchos pretendientes pero por su disciplina y devoción al trabajo dejó pasar oportunidades, Sin embargo, ella no se muestra arrepentida por esto.

“Entonces a mí me parecía que tener una relación afectiva, estable, duradera y eterna era un poco descuidar lo importante y ¿qué era lo importante? Estudiar, prepararme”

Actualmente, Sonia es una maestra entregada a su labor. No continuó por la línea de su pregrado porque se enamoró de enseñar, porque en su personalidad romántica con ganas de cambiar el mundo decidió quedarse en un salón de clase creando cultura y conciencia

“Los maestros somos claves en la construcción de un mejor futuro, pues todas las disciplinas pasan por un maestro, los médicos, los abogados, los ingenieros, los enfermeros. Todos pasan por un maestro. Entonces pienso que siendo docente puedo aportar en la construcción de la sociedad, de buena manera. Por eso me quedé ahí”

Esta labor no ha sido desagradecida con ella puesto que ha obtenido premios que la califican como una buena docente en temas de inclusión.  Sin embargo, el mayor premio que ella puede obtener es ver una sociedad transformada Incluso ella cree que actualmente la sociedad se está transformando y está abriendo espacios para personas con discapacidad. No del todo, pero al menos un poco.

“Ha avanzado, tenemos que reconocer que la ciudad y el departamento es diferente en relación a 40 años, que hemos avanzado en algunas cosas en otras no tanto, pero creo que es un proceso”

Ella considera que hay ciertas cosas que se pueden hacer para mejorar las relaciones interpersonales con las personas con discapacidad, entre esas cosas están: La prudencia, el respeto y la confidencialidad.

Ahora, Sonia está esperando que más cosas le trae la vida, sueña con viajar a otros países que ella califica como utopías, su único problema es el dinero, pero Sonia no tiene impedimentos para nada.

Sonia cree en el amor, cree en la amistad y en todas las relaciones que se puedan dar entre seres humanos. “Yo creo que el amor existe y yo apuesto por el amor, yo le digo a mis estudiantes que hay que casarse que hay que tener hijos, hay que poblar la tierra –risas- pero claro hay que elegir bien y hay que ser consciente que el amor no es un sentimiento, es una decisión”

Ella es lo que ha querido ser, sin importar ninguna barrera, ella ríe y canta, canta canciones que invitan al cambio, a la renovación de la sociedad.

Por Leidy Juliana Peña, estudiante de Periodismo.

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