Los tinterillos desean evolucionar con la Tecnología

Los tinterillos desean evolucionar con la Tecnología

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Martes, 11 Junio 2019
Noticias

Los Tinterillos son personas que poseen ciertos conocimientos jurídicos y económicos, pero de forma superficial, es decir, asesoran y facilitan trámites con la redacción de cartas y documentos oficiales.

Este oficio lleva el nombre de Asesorías Contables y Tributarias, sin embargo, los que lo realizan son conocidos popularmente como Tinterillos, por la relación de su instrumento de trabajo con la tinta.

José Antonio Chavarro Romero inició hace 40 años como Asesor Contable, es el más antiguo de los que aún trabajan en esta zona del centro de Bucaramanga. Cabe resaltar que este hombre causa curiosidad entre los transeúntes y clientes.

“Entonces eso lo halaga a uno porque ellos dicen que lo escogimos a usted porque queremos ver cómo usted escribe”.

Antonio Chavarro escribe con una sola mano debido a un accidente que le hizo perder su brazo izquierdo. Inició hace 40 años, pero no siempre trabajó como Tinterillo. En su juventud buscó ejercer en otras compañías y fue allí donde sucedió el incidente.

Después de perder su brazo retomó a su primer oficio de Tinterillo. Redactando documentos y asesorando a las personas pudo restablecer su vida laboral. Sin embargo, a las máquinas de escribir las reemplazan los computadores y este empleo parece con fecha de caducidad.

A ese pensamiento se le contrarresta la idea de que el oficio se mantiene, pues, aunque sean pocos, aún hay más de 20 familias que dependen de ello.

Pero para hablar del oficio es necesario hablar sobre historia. Los tinterillos se extendieron en todo el país en la década de los 60.

Ya que, durante su aparición, los computadores no existían en los hogares colombianos, ellos utilizaron las máquinas de escribir como su herramienta de trabajo. Eran muy útiles a la hora de hacer un trámite que requería un documento, pues no eran tan fáciles de realizar.

Después apareció el computador, y con la cantidad de profesionales creciendo, este oficio no parecía tan útil. Los documentos que tramitan los Tinterillos tienen relación directa con economistas y abogados, volviendo obsoleta su profesión. O eso se cree ¿no?

Resulta que algunos trabajos que fueron redactados por máquinas de escribir solo pueden corregirse por medio de otra máquina de escribir. Antonio Chavarro asegura que es por aquellos que estos documentos pueden ser modificados.

“Muchos trabajos descritos de antigüedad necesitan hacer una corrección y se salvan porque tenemos la máquina”

Las máquinas de escribir son un dispositivo mecánico, electromecánico o electrónico, que reúne un conjunto de teclas que al presionar imprimen caracteres en el papel. Quien opera este aparato es llamado comúnmente como mecanógrafo.

Fue una herramienta indispensable en las oficinas y oficios de todo el mundo que requirieron de la escritura. Estuvieron muy presentes desde finales del siglo 19 hasta casi todo el siglo 20, cuando en el 80 fueron sustituidas por los computadores.

Ahora, en este mundo modernizado, cuando las máquinas de escribir se hicieron anticuadas por la tecnología, los Asesores Contables siguen utilizando estos aparatos. Sin embargo, el oficio puede evolucionar, pues aunque las máquinas ya no son necesarias, los documentos para los procesos oficiales sí.

“Nosotros pensamos tener computador para el año entrante”

Y, ¿qué tipo de documentos redactan los Tinterillos? Antonio Chavarro nombra algunos de ellos.

“Aquí se hacen cartas para toda entidad, contratos, promesas de ventas, todo lo relacionado con contabilidad, trámite ante cámara de comercio, industria y comercio”.

Entonces, redactan documentos y llenan formatos que implican directamente a las áreas contables y legales del ciudadano, dirigidos a entidades públicas o privadas. ¿Y cuántos minutos u horas pueden permanecer haciéndolos? Este antiguo tinterillo da ejemplos de los relativos tiempos en base su experiencia laboral.

“Un contrato de arriendo por ahí 10 minutos, 15 minutos. Una carta solicitando una cancelación a una línea de teléfono por ahí cuatro minutos. Una declaración de renta horas si requiere horas. Si es un concluyente que tiene mucho movimiento”.

Existe una creencia que asegura que la palabra Tinterillo es despectiva, sobre todo entre los abogados, donde frecuentemente puede ser utilizada con el ánimo de ofender. Juan Felipe Zamora Blanco, abogado litigante en Bucaramanga, lo afirma.

“Fue un término ampliamente utilizado como un despectivo, se le dice tinterillo a la persona que originalmente no había estudiado una carrera de derecho como tal pero tenía ciertos conocimientos jurídicos”.

Sin embargo, para Antonio Chavarro la palabra no parece ser ofensiva pues así es conocido el oficio, incluso asegura que el término le da felicidad.  

“No, yo cuando era menor, había un hermano mío que litigaba acá sabía que le decían tinterillo. Ninguna ofensa antes se alegra uno”.

Parece que el título de tinterillo, a pesar de ser informal le otorga cierta confianza por parte de las personas ya que varios coinciden en ellos que conocen sobre temas jurídicos y económicos.

Jorge Asdrúbal Romero Galvis es un tinterillo que lleva más de 20 años en el mismo sector. Durante su trabajo quiso estudiar así que en el 2011 inició su carrera de derecho. Él cuenta que en la universidad, todos sus compañeros creían lo mismo.

“Cuando yo fui todos me decían a usted le ha ido bien porque tiene experiencia y es mentira, lo que hacemos aquí es muy superficial no se compara con una carrera”.

Sin embargo, durante la experiencia descubrió otra cosa. (NEGATIVO) La parte académica y el derecho son diferente al trabajo que ejerció durante esos 20 años.

“Cuando llegué a la universidad me di cuenta de que no sabía nada ya es académico me di cuenta de que no sabía nada”.

El abogado Felipe Zamora plantea que los Tinterillos no están autorizados para ejercer funciones jurídicas, aunque un Asesor Tributario tenga ciertos conocimientos sobre procesos jurídicos,

“Él no está autorizado por ningún estamento judicial para ejercer funciones jurídicas como tal puede lograr lo que es una creación de oficio una demanda el proceso como tal tener ciertos conocimientos jurídicos sobre una materia, pero él no ejerce.”

A pesar de ello, claramente son aún buscados para este tipo de trámites. La relación profesional que construyen con sus clientes viene de muchos años atrás. Algunos de sus clientes son los mismos de cuando inició a ejercer

“Yo tengo clientes de cuando yo me inicié acá desde hace 40 años”.

Pero, si es conocido que los mismos trabajos que hacen ellos, lo hacen profesionales con carreras universitarias ¿por qué las personas buscan entonces a los famosos tinterillos? La razón es el cobro que resulta ser más barato

“Lo que nosotros hacemos acá lo hace un abogado o lo hace un contador en una oficina, sino que va a cobrar más que los que estamos acá”.

Jorge Romero, manifiesta que los clientes buscan sus servicios por la falta de recursos para pagarle a un profesional y que, por tanto, ellos ofrecen un servicio más para la comunidad.

“Un profesional cobra un contrato de hasta un salario mínimo. Aquí en la calle lo puede conseguir a 10.000, 15.000, 20.000 pesos y ellos no tienen los recursos. Sin embargo, a pesar de que somos informales, seguimos siendo un servicio para la ciudad y la comunidad”.

Regresemos a la historia del más antiguo de los tinterillos vivos que ejercen en Bucaramanga. José Antonio Chavarro Romero que a pesar del accidente pudo sobrevivir con este oficio.

Fue a finales de la década de los 70 que inició a laborar como tinterillo. A los 12 años de desempeñarse en este oficio, buscó oportunidades formales en otras empresas. Primero trabajó en una empresa petrolera, luego en una compañía transportadora de equipos de perforación donde perdió su brazo izquierdo.

“Era ayudante de una PH que cargaba 80 toneladas y se había descargado una caseta afuera en el andén y cuando se fue  a entrar esa PH hace arco”.

Ese arco se refiere a que, la grúa PH que manejaba tocó un cable de alta tensión eléctrica, ¡causándole la pérdida de su brazo por la cantidad de volteos que pasaron por su cuerpo!

Después del accidente Antonio Chavarro no sabía en qué trabajar, pero dice que fue gracias a Dios que desarrolló otro sentido y pudo volver  a trabajar con las máquinas de escribir.

“Mi dios me desarrolló un sexto sentido entonces volví acá. Si yo antes escribía una máquina con una mano hoy en día lo hago con una sola.”

Este oficio es informal, por tanto, los que lo emplean no cotizan ni seguridad social, ni pensiones. Sin embargo, este trabajo ha sido de apoyo para algunas familias.

Algunos de los Tinterillos estudiaron mientras trabajaban con esto. Otros como Antonio Chavarro lograron mantenerse a sí mismos y brindarles un estudio a sus hijos.

“Yo tengo 3 hijos, la mayor es contadora pública. Mi hijo es administrador de empresas y psicólogo, y mi tercer hija es abogada laboral de familia y civil.”

Según José Asdrúbal Romero, que lleva menos tiempo que Antonio Chavarro, este oficio informal, aunque lo ejercen pocos, ha servido para que esas familias puedan sobrevivir.

“Yo soy uno de los que menos tiempo lleva y llevo más de 20 años. La gente que está acá ha tenido su familia, sus hijos que han podido sobrevivir. Somos un gremio pequeño, pero somos una asociación que busca sobrevivir”.

Sin embargo, aunque el oficio les ha brindado cosas positivas, también es cierto que no es fácil ejercerlo. Ya que, porque ellos ocupan el espacio público, los Tinterillos han tenido problemas con las diferentes administraciones.

Durante la administración de Luis Francisco Bohórquez fue cuando más se sintieron perseguidos, pues no los dejaban utilizar mesas, y los persiguió en el sector del centro con la máquina de escribir y la silla en la mano. Eso cuenta Antonio Chavarro.

“Intentó sacarnos a nosotros durante 3 meses nos puso a andar con la máquina en la mano y con la silla y el maletín al hombro más no nos dejaba colocar mesa”.

La actual administración de Rodolfo Hernández Suarez contempla otra cosa para los tinterillos. Hoy en día hacen parte del Plan Maestro de Espacio Público que comprende un amplio sector del centro.

Este Plan pretende regular a los informales que se ubican desde la carrera 9 hasta la carrera 20, entre la calle 45 y la avenida Quebrada Seca. Los tinterillos que están ubicados frente a la DIAN entran en esta regulación.

Para ello deben seguir 8 pasos que comprenden capacitaciones, talleres, encuestas, entrevistas, comprar el carro permitido y financiar anualmente al estado para el préstamo del espacio.

Este también es uno de los logros impuestos por una tutela que hicieron los tinterillos al momento de su evacuación del espacio ubicado. Según José Romero, esta demanda por los derechos al trabajo de esta comunidad permite el desalojamiento solo si son reubicados.

“Y nosotros tutelamos y un juez de tutela nos daba el espacio que la administración nos podía sacar siempre y cuando nos reubicaran entonces no nos han podido sacar”.

Cuenta Antonio Chavarro, que, bajo esas condiciones, la anterior administración les ofreció una reubicación en un local fijo y con computadores.

“Cuando nos iban a reubicar nos prometieron un local un segundo piso un local a cada uno con su computador, y nos daban los primeros 6 meses de arriendo y el resto lo pagamos nosotros”.

Cuando se le preguntó si estaban de acuerdo con la reubicación en esos términos afirmó que sí, pero fue el gobierno quién no lo cumplió.

“Pues sí, estábamos de acuerdo, pero no lo cumplieron”.

Los avances de la tecnología y el afán por ir a la par con la evolución tecnológica en cualquier campo, incluyendo este que parece tan obsoleto, puede hacer que este oficio no muera, como muchos creen, sino que por el contrario evolucione.

Como el caso de Barranca que menciona Antonio Chavarro, donde el gremio ya está más organizado y hace uso de los computadores.

“Inclusive en barranca ya está más certificado tienen computadores”.

En Bucaramanga, los que viven de las asesorías contables se mantienen y manifiestan un deseo de evolución y tecnología. Sin embargo, aunque el oficio no desaparece tampoco parece crecer, pues son los mismos tinterillos desde hace ya varios años. ¡24 hombres y una mujer mantienen vivo el oficio!

Por Paula Oliveros Hincapié.

@paulaoliverosh

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