Sobar, una habilidad que pocos practican en Bucaramanga

Sobar, una habilidad que pocos practican en Bucaramanga

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Viernes, 14 Junio 2019
Informes especiales

En Bucaramanga los sobanderos escasean, y aunque procesos médicos como la quiropraxia y la fisioterapia están presentes en la ciudad y los profesionales en estas áreas afirman que esto es más efectivo, algunos bumangueses prefieren asistir al sobandero. No obstante, la efectividad de estos masajes sobre la salud, además de la experiencia y la técnica en los dedos, radica en la fe que tienen los pacientes.

Según un estudio que realizó en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, un sobandero es una persona especializada en la reducción de luxaciones que se refiere cuando un hueso se sale de la articulación y fracturas, que actúa a veces con verdaderos criterios, prestando estimables servicios en el caso que no se utilice el médico institucional.

Un ensayo publicado por la revista de la Universidad Industrial de Santander en el 2016, relata que la “sobandería” inició en el pueblo indígena Nasa, en Colombia, como una práctica terapéutica ligada a la cosmovisión, es decir, su forma de interpretar la vida. Una de las cualidades de esta población que habita en el Cauca, es la llamada “el mundo de acá” en donde se practican los cuidados de salud en situaciones de emergencia. Entre estos cuidados está el que se encuentra relacionado con la anatomofisiología del cuerpo y quien realiza la práctica de sobar es llamado pulseador o sobandero.

La sobandería para los habitantes de Nasa es un saber práctico. La mayor parte de los sobanderos/as afirman que han nacido con este “don”, el cual se manifiesta ante eventos críticos en el propio cuerpo, en el de un familiar cercano o en las pequeñas especies de animales a su cargo. Luego de que se creara esta idea de sobar por medio de creencias humanas, aparecieron con el tiempo más sobanderos en el país.

“Esto que yo hago es una biomecánica, soy mecánico del cuerpo, así como un mecánico de auto, yo reparo el cuerpo, o sea soy un biomecánico mal llamado sobandero”.

Así es como se define Bernabé Duarte Cordero, quien lleva 40 años trabajando en un oficio que, según él, está en extinción, el oficio de los sobanderos. Vive en la carrera 9 occidente con calle 37 del barrio La Joya en Bucaramanga. Al lado de su casa tiene un pequeño consultorio en el que atiende aproximadamente 30 pacientes por día. Bumangueses, personas de otros departamentos e incluso de otros países como Canadá y Estados Unidos, que van en busca de un masaje que alivie y sane su cuerpo.

El consultorio consta de un pequeño cuarto con una camilla y unos carteles pegados a la pared con imágenes de Cristo, de la Virgen María, mensajes de fe y versículos de la Biblia. Don Bernabé afirma que la importancia de este oficio radica en la fe que tiene la persona para sanarse, pues el que está enfermo y ora a Dios, este recibirá un milagro.

“Esto se trabaja es por fe. Si usted analiza lo que dice Santiago en su palabra, que el que esté enfermo le ora al señor y el sano lo alaga, que el enfermo sea untado de aceite en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, si es el que lo hace cree, hará milagro.Lo que pasa es que la gente ya no tiene fe, no creen ni en Dios, los tiempos van cambiando, entre más pasa el tiempo, más tecnología y menos Dios”.

Manifiesta que en los años que lleva ejerciendo este oficio, han ocurrido algunos milagros, entre ellos, personas que se han levantado de su silla de ruedas, luego de mucho tiempo sin poder caminar. Incluso, cuenta que a él le han dado dos trombosis, un infarto y un derrame cerebral. La recomendación de los médicos fue que usara silla de rueda y pañales de por vida, sin embargo, nunca lo hizo porque la fe lo sanó.

Siendo este un oficio ligado a la fe y por lo resultados que el mismo ha tenido en los pacientes que lo frecuentan, Duarte hace énfasis en que nadie hace lo que él hace.

“Créamelo, nadie hace lo que yo hago, ni Yin Yan, ni Garrido, ni ‘Peluco’, todos tienen lámparas, vibradores, agua caliente, hielo, usan ventosas, infiltran, miles de artimañas, pero no hay fe. Corazones vacíos, tumbas vacías”.

Por otro lado, define el tipo de masaje que él hace como masaje terapéutico de estética al cuerpo. El proceso de estos masajes consiste en tocar varias zonas cuyos músculos se recogen o presentan contracturas musculares, también llamadas “nudos” que causan dolor, como los brazos, las piernas, los pies, el cuello y la espalda. La técnica y la fuerza en los dedos, son elementos importantes a la hora de hacer un masaje, además del aceite que se utiliza, el cual, según Duarte, debe ser completamente mineral.

“Mas que todo lo que hacemos es descargar el sistema nervioso central, por medio del dolor ¿no?, tocarle el punto, moverle la corriente, hacer que el cuerpo se descargue. Mente sana, cuerpo sano”.

No obstante, los sobanderos no son los únicos que tratan el sistema nervioso y las afectaciones de los músculos, pues existen otras prácticas llamadas quiropraxia y fisioterapia. La quiropraxia según la definición de la Federación Mundial de Quiropraxia, se ocupa del diagnóstico, tratamiento y prevención de los trastornos mecánicos del sistema músculo-esquelético, y de los efectos que éstos tienen sobre el sistema nervioso y la salud en general. Se basa en tratamientos manuales que incluyen el ajuste vertebral y otras manipulaciones articulares y de tejidos blandos.

De acuerdo con el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, la mayor parte de las enfermedades humanas son causadas por malformaciones de la columna vertebral que presionan los nervios circundantes y bloquean el flujo de una energía natural a través del cuerpo, interfiriendo con la función del organismo y su “inteligencia innata“. También indica que hasta el momento no se ha podido confirmar ni refutar que sea más eficaz que los tratamientos de la medicina convencional, ya que esta es una medicina alternativa.

Según Omar Hernández, médico general quien trabajó en la clínica Foscal de Bucaramanga, los problemas musculares, también se originan por un movimiento brusco de alguna articulación que podría ocasionar un esguince o una fractura y la gravedad de esto, depende del peso de la persona o de la enfermedad que esté padeciendo.

Por otro lado, indica que la función de la medicina general en la quiropraxia es la revisión de las lesiones que se dan en los tejidos blandos, es decir, lesiones que implican únicamente tendones o la capsula que compone la articulación. Sin embargo, cuando hay rupturas o fracciones totales de estos tendones como es el caso de una fractura, el paciente debe ser atendido por un fisioterapeuta y un ortopedista ya que se necesita una intervención más exacta y un tratamiento quirúrgico.

En relación a ello, Hernández afirma que la quiropraxia, ayuda a aliviar el dolor especialmente cuando hay una lesión aguda, la cual es causada por enfermedades degenerativas. 

“La quiropraxia puede ayudar mucho sobre todo cuando hay dolores musculares, crónicos de las rodillas, del tobillo, de los codos, del hombro, pueden dar cierto alivio al dolor y pueden ayudar para que el paciente pueda sobrellevar mucho mejor el dolor. Hay lesiones que por ejemplo ya no son agudas sino crónicas que serían de enfermedades como la artrosis degenerativa por el tiempo que el paciente lleva de trabajo y de uso de dicha articulación”.

La fisioterapia por su parte, según la Confederación Mundial para la Fisioterapia, tiene como objetivo facilitar el desarrollo, mantenimiento y recuperación de la máxima funcionalidad y movilidad del individuo o grupo de personas a través de su vida. El fisioterapeuta es un profesional sanitario con formación universitaria y estudios terapéuticos. La carrera de fisioterapia generalmente dura 5 años, y entre las materias que se dictan allí están fisionomía y anatomía, además de diferentes modalidades que son aplicadas a los casos clínicos, por ejemplo, la intervención de un paciente según su patología. Según Alejandro Bayona, quien es fisioterapeuta, manifiesta que para que una persona sea remitida a fisioterapia, debe poseer una historia clínica, ya que, con base al diagnóstico que se le hace, el fisioterapeuta realiza un plan de intervención basado en estudios científicos, con el fin de otorgarle la garantía al paciente de que el proceso médico no es inventado. Además, la fisioterapia también se compone de la imagenología (rayos x, resonancia magnética). Bayona afirma que esto es necesario para conocer el interior del cuerpo y en el caso de una fractura, por ejemplo, saber cómo tratarla a diferencia de un sobandero que opera directamente en la zona sin saber lo que pasa con los huesos.

“A nosotros nos interesa también saber qué está pasando al interior del cuerpo porque no podemos llegar y tratar un paciente si no sabemos qué está pasando por dentro. Por ejemplo, que tú llegues con una fractura y cuando llegas a un sobandero la persona lo que va a hacer primero es agarrarte y vas a sentir mucho dolor, posiblemente vaya generar otros daños adicionales a la fractura, ya uno como fisioterapeuta tiene acceso a los rayos x y todas esas cosas que nos van a ayudar a generar un diagnóstico más exacto. Nuestro objetivo principal con un paciente siempre va a ser que esa persona pueda volver a ser funcional lo mejor que se pueda para que pueda responder a las actividades de la vida diaria de una forma óptima”.

En relación a ello, también manifiesta que cuando una persona va al sobandero, el proceso de rehabilitación se pierde.

“Muchas veces uno presta un servicio de fisioterapia, la persona sale del servicio y va donde un sobandero, y resulta que todo el proceso de rehabilitación que hemos realizado nosotros, se pierde con el sobandero. La mayoría del tiempo la persona llega experimentado más dolor que con el que llegó antes”.

Por otro lado, cuenta que la fisioterapia está ligada a la quiropraxia ya que esta es una rama de la terapia manual que está enfocada en los desordenes de los huesos, a nivel muscular y esquelético para disminuir dolores o corregir posturas, además que esta práctica también trabaja con estudios científicos lo cual le aporta más credibilidad y por esa razón, este oficio sigue creciendo.

No obstante, algunas personas que han sido atendidas por un sobandero, manifiestan que, aunque esos masajes no sanen completamente, prefieren eso que asistir a un médico. Rosalba Pérez, de 68 años quien reside en Bogotá y viajó hace un mes a Bucaramanga para ver a “Don Bernabé”, expresa que decidió ir a un sobandero porque los médicos no le han prestado atención a su problema de columna.

“Sí me alivié, arto me alivié, pero todavía tengo algún dolor, bien curada no estoy, como el dijo que tenía que volver. Yo si volvería otra vez, porque sí me alivia arto. Al médico voy y le digo es SaludCoop y no me hacen caso y para operación de columna pues no”.

Y como ella, también se encuentra Cristina Moreno, quien lleva desde hace varios años un problema en la columna del que no ha podido sanarse. Sin embargo, cuenta que cuando visitó a un sobandero, inmediatamente sintió alivio en su cuerpo.

“Se me hinchaba esa cintura y todo el tiempo con ese dolor, en la droguería me colocaban inyecciones, entonces fui a un especialista y me vieron por emergencia y el dolor me dijo que tenía que hacerme terapias y que me salía operación, pues prácticamente todos me han dicho que tengo que operarme. Estoy cansada de que todo el tiempo los médicos me estén viendo y todo el tiempo es el mismo cuento que terapias, que operaciones, me fui hasta Bucaramanga. Ese día el señor me hizo el masaje, me dolió muchísimo, demasiado, pero yo ese día sentí un alivio increíble. Toda la semana duré super bien, no me he vuelto a inyectar, no me he vuelto a tomar pastillas, estoy durmiendo super bien. No, yo estoy muy contenta con esas terapias de ese señor sobandero”.

Una terapia puede durar entre 15 y 40 minutos, dependiendo de la gravedad del paciente. El horario es de seis de la mañana hasta las cinco de la tarde de lunes a viernes, los sábados de seis a cuatro y los domingos de seis a una. El masaje en el tobillo o en el codo tiene un valor de 20.000 pesos, y el doble de esta cifra, es el costo de la terapia completa, la cual incluye todo el cuerpo.

Y con el fin de continuar sanando a las personas tal como él lo dice, Don Bernabé le enseñó a su hija Leidy Duarte lo que él aprendió de su abuelo y su madre, el oficio del sobandero. Ahora ella también atiende allí en el mismo lugar donde trabaja su padre y manifiesta que le gusta su oficio y mucha gente se ha sanado.

“Eso es como de familia y va como en uno y me gusta, me gusta lo que hago. Mi Dios ha actuado y hay quien se sana de muchas cosas”.

Lleva 11 años trabajando como sobandero, atiende de cinco de la tarde a nueve de la noche. Además, cuenta que espera enseñarle a su hijo sobre este oficio para que, de generación en generación, Bucaramanga cuente con un sobandero, pues es un oficio que se está extinguiendo, y sanar con un masaje es una manera de ayudar al prójimo.

Por Crichelly Niño.

@crichelly31

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