31 años de arte para los internos: Alfredo Ortíz Rodríguez y Casa Cultural El Solar

Realizado por: Kevin Cristian, estudiante Comunicación Social, Unab Radio.

Hace más de 30 años que el santandereano Alfredo Ortíz Rodríguez enseña arte en las cárceles. 

“En el año 93, con un señor que era director en esa época, era humanista, dedicado de lleno a humanizar las cárceles; nuestro trabajo fue premiado en que, para poder ingresar a un establecimiento oficial como a una cárcel, nos tocaba crear una entidad, una fundación, entramos en el 93”.

Antes del año 2000, los centros penitenciarios tenían otras infraestructuras, había menos seguridad y se condenaban diferentes delitos.

“Llegaron las mega cárceles que construyeron al estilo ‘gringo’ en el 2000. En el 93 encontramos diferentes tipos de delitos, pero en esa época estaba la insurrección, ellos eran, pues, activos y ayudaron mucho en pacificar la cárcel a través de programas educativos y académicos”.

Los talleres en las cárceles también estaban apoyados por artistas emergentes del momento, pintores y músicos que, mediante su expresión artística motivaban a los reclusos.

“Nosotros empezamos antes de que llegara el Inderbu a trabajar en el deporte y que el instituto de cultura también llegara; hace 30 años tenemos nuestra fundación y fuimos ingresando y nos ganamos un espacio de trabajo y de respeto”

“No éramos los abogados, no éramos los familiares, éramos los artistas que había unos que querían sensibilizarse mediante el arte… Allá siempre había gente que pintaba, nosotros facilitábamos la labor haciendo una averiguación de quién pintaba; hacíamos unos talleres y con el tiempo ya teníamos artistas que tenían conocimiento y se fortalecían con la presencia nuestra, de esta entidad, y también los artistas en ebullición nos ayudaron a participar, a ‘talleriar’, formamos grupos de música, hicimos publicaciones desde el mundo carcelario y eso nos permitió organizarnos y crear una entidad desde esa época”.

Esta labor fue la que dio origen a lo que desde 1992 conocemos como la Casa Cultural El Solar.

“Nos conocían como gente que trabajaba con los internos de las cárceles, donde el proceso era conocer al joven en la cárcel de menores, en donde su mamá estaba en la reclusión de mujeres y su papá en la cárcel de hombres, entonces se creaba una comunicación interesante y uno intentaba que sus propuestas era invitarlos a que ellos escogieran el arte en sus tiempos libres”.

Las cárceles también se veían beneficiadas por los talleres de Alfredo, debido a que en diferentes ocasiones no solo eran expresiones artísticas, sino adecuación de infraestructuras, jornadas de arreglo de zonas verdes, pintura de rejas, etc. 

“Nosotros lo que hacíamos era vincular la mano de obra, por así decirlo, personajes de la ciudad, artistas reconocidos y no reconocidos, talleristas en literatura, en artes plásticas, en talleres de impresión, todo eso nos permitió consolidar el trabajo que duró 30 años y aún persiste con la presencia del profesor Ricardo Nieto, un comunicador de la Unab, un tallerista que aún sigue allá”.

Desde 1993 y todavía se siguen ejerciendo en las diferentes cárceles de hombres, mujeres y adolescentes.

La casa Cultural el Solar en este momento tiene en exposición, un homenaje a Américo Montanini, el ídolo más importante del Atlético Bucaramanga.

“Desde la perspectiva del arte, la fotografía, hacer algo diferente, no solamente mostrar los guayos y los balones, ni camisetas firmadas, sino la vida de este señor tan importante para nosotros… Una exposición de jóvenes y adolescentes, mujeres, autistas y con discapacidades, vienen a mostrar su trabajo y de producción en arte”.

Alfredo tiene un vínculo con los centros penitenciarios desde su familia y hace más de 60 años.

“Amparar la vida de los internos en prisión, rescatar artistas, el respeto por el otro, porque el arte propicia todas esas cosas. La gente que llega de afuera hay que respetarla, igual a los niños, a las mujeres, allá adentro hay unos protocolos, unos acuerdos, códigos en el tema carcelario, eso ha cambiado mucho por el tema del hacinamiento, las cosas cambian mucho de esa época a esta”.

¿El principal promotor de esa idea fue usted?

“Sí, lo que pasa es que yo creé la entidad con un amigo, hicimos una fundación que ya cumple 31 años, la dedicamos al trabajo artístico de esta casa y de este establecimiento”.

“Mi padre fue director de cárcel en 1960, toda esa motivación me sirvió a mí, amigos del mundo carcelario, mis hijos. Nadie está exento de llegar allá”.