Poesía, naturaleza y erotismo – Capítulo 93

La poesía puede hacer que se produzca en el ser del lector, un goce estético que lo acerca y lo funde con la naturaleza, con su historia y con su humanidad maltrecha, lo adentra en la plenitud de la vida y de la muerte. Esta experiencia sensoro-racional, la logra con mucha contundencia la poesía de la Santandereana, Aura Bautista, en su libro “Cantan las Guacharacas”. El erotismo se introdujo en la poesía colombiana, según , María Mercedes Carranza, a través de José Asunción Silva; y en Santander con Ismael Enrique Arciniegas, en su poema “Corsé”: “Quién fuera su Corsé/me dije entonces/quién fuera su Corsé de blanco raso/para saber si late, ¡si late aún su corazón ingrato!”. Aura, en sus poemas esgrime el erotismo como un cuerpo desnudo, que grita consignas libertarias al frente de la asonada.