Así se ve la realidad de la ciudad bonita

Realizado por: Laura Niño y Valentina Bolívar, estudiantes de Periodismo.

Cuando lo visual representa simbólicamente la realidad de una sociedad Bucaramanga cae con facilidad en el cliché de los contrastes. Los bumangueses se detienen a observar su ciudad y enmarcan los polos entre lo ameno y lo conflictivo

Bucaramanga es una ciudad que con facilidad cae en el cliché de los contrastes. Cuando los bumangueses deciden detenerse a ver su ciudad se enmarcan los polos entre lo armonioso y lo conflictivo, se observa cómo lo visual representa simbólicamente la realidad de una ciudad. 

Por una parte se encuentra la percepción optimista en la que los ciudadanos describen su ciudad como verde y amarillo por montones, en todas y cada una de sus tonalidades. Estos son los colores que con más fuerza entran por los ojos y se mudan al imaginario mental de muchas de las personas que se enfocan en observar a la ciudad bonita. 

El gris de sus calles llenas de huecos, sus paredes grafiteadas con diversos colores, el verde de los árboles que sobresalen de sus más de 200 parques, las zorras coloridas de los recicladores, los semáforos dañados parpadeando en la bombilla amarilla, barrios enteros pintados de azul, rosado, morado, amarillo, naranja, gris y verde. Cantidades de colores variados que componen a la ciudad y aun así logran mezclarse para teñir el ambiente bumangues de verde y amarillo. 

Maria Fernanda Plazas, diseñadora gráfica de 22 años, manifiesta la armonía que crean los elementos visuales de la ciudad para generar un paisaje admirable. “los grafitis, el arte urbano que hay en toda la ciudad, siento que expresa mucho sobre la gente de la ciudad y de por si esto conlleva unos colores representativos como el amarillo y el verde, creo que son los que más se ven al rededor de toda la ciudad, también por que esta rodeada de montañas y los atardeceres también son hermosos entonces se convino entre la arquitectura, los atardeceres, las montañas y es una obra de arte completa.”

Por otra parte existe un punto de vista que se enfoca no solo en la identidad visual de la ciudad sino en aquello que se puede visualizar en las diferentes realidades cotidianas de alrededor de 581.130 habitantes de Bucaramanga. 

Congestión vehicular por la mayoría de calles de la ciudad a cualquier hora del día. Multitudes de personas en las plazas de mercado, en el centro de la ciudad, en los centros comerciales o caminando con prisa por las calles mientras sujetan fuertemente sus pertenencias. Grupos grandes de artistas callejeros haciendo presentaciones y recogiendo dinero en la mayoría de semáforos. Moto taxis en cada esquina, mientras que 

los traseuntes  intentan alejarse de las orillas de los andenes por miedo a que un motorizado les robe. 

En las calles de Bucaramanga se pueden observar situaciones de todo tipo de violencias; desde violencia de género o sexual cuando acosan a mujeres de cualquier edad sin importar el momento ni el lugar; o violencia física en las riñas que generalmente suceden en las noches, o las puñaladas que reciben las víctimas en algunos atracos; hasta violencia estructural ya sea con el incremento de la inseguridad por robos, las personas desplazadas que se establecen en los andenes, o los niños que son obligados a pedir dinero por la necesidad de sobrevivir, como expresa Juan Pablo Herrera, estudiante de artes audiovisuales y realizador de fotografía urbana, conocido “Host, otro visaje”.

“Hay una clara realidad en la cual no caemos por qué no la entendemos y seguimos romantizando esta ciudad como la ciudad bonita, cuando realmente no lo es, seguimos viendo a niños trabajar, a jóvenes preocupados a padres preocupados o personas adultas todavía llevando del bulto y no con la vejez merecida. Creo que romantizamos tanto las cosas como la ciudad de los parques cuando realmente no te pueden sentar en los parques porque te roban o te molestan o si eres una chica te acosan”.

Ninguna de estas dos percepciones sobre  Bucaramanga es más verdadera que la otra, ni se eximen entre ellas. Estas formas de apreciar la ciudad complementan lo que es la realidad visual de la ciudad bonita, que en sus fachadas, colores y vivencias de la población visibilizan los retos que impone el crecimiento y que tiene que tiene que superar la sociedad bumanguesa.