Bucaramanga en los oídos de los ciudadanos

Realizado por: María José Parra Cepeda y Brayan Castellanos, estudiantes de Periodismo.

Los habitantes de Bucaramanga están expuestos a diferentes niveles de ruido en la ciudad que pueden llegar a afectar la audición.  

Según cifras tomadas de la Secretaría de Salud y Ambiente de la Alcaldía de Bucaramanga, entre enero y septiembre de 2021 se contabilizaron en total 555 quejas y solicitudes interpuestas formalmente por personas perjudicadas debido al exceso de ruido.

Uno de los lugares más ruidosos de la capital santandereana es la zona céntrica, a causa de las ventas callejeras y el tránsito de automóviles.  

Ana Grisela Cruz Saavedra, vendedora ambulante desde hace 33 años, menciona que escuchar constantemente los ruidos que caracterizan al centro de la ciudad, le generan cansancio mental al final de la jornada laboral.

“Esto es una contaminación que nos lleva a llegar a la casa, no tanto cansados físicamente, sino mental. Por ejemplo, acá usted escucha el ruido de la gente, los gritos, unos hablan más duro, otros hablan más pasito. El ruido de la música, el ruido de los carros, pitan, sonidos uno y otros. Entonces son diferentes clases de ruidos que usted maneja en el centro”.

La mayoría de los comerciantes del centro de Bucaramanga trabajan sin ningún tipo de protección que permita reducir la entrada de frecuencias de sonido al oído, y disminuir el riesgo de la pérdida auditiva.

El médico otorrinolaringólogo José Martín Calvo Suárez, explica que una persona puede perder la audición entre el 20 y 30% a causa de la continua exposición a altos niveles de ruido.

“Esto es progresivo, no sucede de un momento a otro. Uno tiene la audición 20 de 20, así se considera. Un vendedor ambulante puede llegar a perder entre el 20 y 30% de la audición con exposición prolongada. La audición se mide en decibeles, entonces cuando la pérdida es arriba del 20% de decibeles es una pérdida progresiva que necesita una rehabilitación y el uso de audífonos. El audífono lo que hace es amplificar el sonido, pero son pérdidas irreversibles”.

Sin embargo, Bucaramanga también cuenta con espacios que hacen contraste de los ruidos habituales de las calles concurridas por los ciudadanos.

El Parque Carlos Enrique Virviescas Pinzón, ubicado en la Carrera 40 con calle 45, en el sector de Cabecera del Llano, además de rendir homenaje al exalcalde de Bucaramanga, es un pulmón verde y un escenario que brinda tranquilidad.

Según los visitantes del parque, en la mayoría de los casos acuden a estos lugares para relajarse, contemplar y tener contacto con la naturaleza.

Andrés Sánchez Characo, quien concurre habitualmente al sector, describe que los sonidos que caracterizan el lugar, le permiten tener una conexión entre el ser humano con la naturaleza.

“Me suena a niños jugando, risas, el viento acariciar los árboles. El canto de las aves que se mezclan también con el sonido de algunos animales. Por ejemplo, los perros, también hay gatos que a veces maúllan. Esto me refleja emocionalmente paz, tranquilidad, tiempo de compartir en familia. Conexión entre el ser humano con la naturaleza, que es indispensable”.

El Ministerio de Ambiente establece que los estándares máximos permitidos en locales de comercio son de 70 dB de día y 60 dB de noche; y en el caso de los parques son 65 dB de día y 55 dB de noche.