El sacrificio de ser nadador de alto rendimiento

Entrenar natación puede parecer sencillo, pero no lo es. Los sacrificios son la parte menos contada por los nadadores pues al final, es por una pasión, un sueño.

Por Juan Felipe Peña Cancino
jpena701@unab.edu.co

El ser un nadador de alto rendimiento lleva consigo una serie de responsabilidades si realmente quiere mantener su nivel. La natación es un deporte que requiere de práctica diaria, especialmente si quiere ver mejoras en su rendimiento. Los nadadores de alto rendimiento entrenan dos veces al día, por lo general, sin contar el ejercicio que hacen fuera del agua, (que también es necesario) algunos optan por hacer pesas en un gimnasio, otros se enfocan en entrenamientos funcionales para su resistencia.

Además, es importante decir que el primer entrenamiento en agua del día suele ser a la madrugada, entre las 4 a.m. y 6 a.m., por lo que la gran mayoría de estos atletas deben hacer un gran esfuerzo cada mañana para estar cada vez más cerca de cumplir sus metas. ¿Por qué tan temprano? Pues curiosamente, durante esas horas el cuerpo cuenta con más energía luego de haber tenido el sueño merecido, por lo que es importante aprovechar esa energía recuperada para exigirle un esfuerzo extra; también se debe a que muchos de estos nadadores cuentan con otras responsabilidades durante el día, como el estudio, trabajo… entonces el entrenamiento de madrugada les provee tiempo libre el resto del día, hasta llegar al segundo round del día.

La natación es una de las muchas actividades que tiene el deportista durante el día. / FOTO JUAN FELIPE PEÑA C.

Ahora, pónganse en los zapatos de un joven nadador, despertando cada mañana de madrugada a un arduo entrenamiento, para luego asistir al colegio durante el resto del día. Terminar la jornada escolar solo significa que se acerca la segunda jornada de entrenamiento, con un corto tiempo de descanso e intentar estar al 100 % tanto física como mentalmente, y finalmente llegar a casa a cumplir con las demás responsabilidades en casa y también con sus tareas escolares.

Ser atleta de un deporte tan subestimado es desagradecido, pues debe ser uno quien se haga cargo de cumplir con cada aspecto de su vida, es un trabajo constante que requiere de un estado mental sano para no entrar en la locura y sentirse abrumado. Por otro lado, el inculcar a los niños a practicar un deporte como este (gradualmente, claro, para no saturarlos) construye una pasión y un enfoque que se convierte lentamente en una disciplina, que los mismos niños, con su crecimiento, aprenden a aplicar a otros aspectos de su vida, como el escolar o el laboral.

Ver más: El abecé de la natación y La calidad antes que la cantidad.

Santiago Gómez es un nadador de alto rendimiento que práctica la natación desde los 5 años, actualmente con 20 años continúa siendo un gran atleta, que cumple con sus obligaciones universitarias y mantiene su vida personal estable.