Girón: un municipio de apariciones

Un pueblo vive de sus historias. La tradición oral latinoamericana se encuentra llena de relatos de espantos, fantasmas y apariciones que caminan de la mano de sus habitantes. Girón nos abre sus puertas coloniales, para que las pesadillas anden sueltas.

Por Laura Juliana Flórez Alba
lflorez451@unab.edu.co

Al pensar en la palabra terror, se vienen a la mente referentes de la cultura estadounidense. Estas ideas “hollywoodenses” no permiten que las personas conozcan los relatos que pululan por las calles de los lugares que habitan.

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Antaño era común escuchar con miedo, cómo “La llorona” espantaba por igual a jóvenes y adultos, “El diablo” con sus vestimentas oscuras y compañía infernal podía aparecerse ante cualquier andariego y “El nazareno sin cabeza” ponía la piel de gallina a quien tuviera el infortunio de cruzárselo en su penitencia.

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Todas estas leyendas han perdido fuerza en las nuevas generaciones. Con la llegada de tecnologías novedosas y explicaciones racionales, han quedado en el olvido la imaginación y el misterio del que se enriquecían las criaturas protagonistas de los más espantosos sueños.

Recordar estas leyendas les da un soplo de vitalidad a sus habitantes y a su pueblo. / FOTO LAURA J. FLÓREZ

En búsqueda de estas apariciones, encontramos a Girón. El municipio santandereano posee una gran riqueza en lo que concierne a su mitología. Al mantener su fachada antigua, se pueden encontrar vestigios de los espantos que representaban viejos temores de aquellos que estaban y ya no.