Informe especial: ¿Qué ha pasado con el Carrasco desde 2011?

Por: Silvia Gómez y Lesly Pérez, estudiantes de Periodismo

El Carrasco de Bucaramanga ha tenido problemas desde antes de su creación, pues comenzó en 1978 como un botadero de basura a cielo abierto, llamado “El botadero de Malpaso”, que funcionó por 8 años en los que se afectaron varias redes hídricas cercanas, así que lo convirtieron en un relleno sanitario. Sin embargo, este nuevo nombre no impidió que se continuarán afectando las fuentes hídricas y el medio ambiente en general.

A pesar de que la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos de Bogotá lo define como “un lugar técnicamente seleccionado, diseñado y operado para la disposición final controlada de los residuos sólidos, sin causar peligro, daño o riesgo a la salud pública, minimizando y controlando los impactos ambientales”, crear un relleno sanitario para la disposición final de las basuras de 15 municipios de Santander entre los que se encontraban Floridablanca, Girón, Piedecuesta, Lebrija, Rionegro, El Playón, Charta, California, Suratá, Santa Bárbara, Tona, Zapatoca, Matanza y Vetas, no fue la mejor solución.

Cielo Delgado, ingeniera ambiental, explica que se contaminaron las fuentes hídricas y el medio ambiente alrededor de este lugar por un mal manejo que se le dio al espacio. 

“La mala operación de los rellenos sanitarios, que son soluciones rápidas y por decirlo así, económicas, pero no son las soluciones que deberíamos dar pensando en un futuro sostenible. En términos de economía circular, donde los residuos que se generen también tengan su reutilización, su proceso va de la cuna a la tumba. Entonces, lo que deberíamos buscar como habitantes, es que haya un correcto desarrollo de las normas ambientales, que haya un seguimiento de todas las empresas que están encargadas de todos estos procesos, pues para que no haya afectaciones tanto para nosotros ni para el ambiente.”

Por este mal manejo que nombra Cielo Delgado, ingeniera ambiental, en 1985 comenzaron los problemas. Los primeros fueron el incendio en la Cárcava 2 del Carrasco y la contaminación de La Quebrada La Iglesia que hasta este momento no se ha recuperado totalmente, a pesar de que en 2015 se comenzó a construir el Parque Lineal Quebrada La Iglesia con el fin de recuperar la calidad del agua y crear un espacio de esparcimiento con ciclovías, senderos, comercio e interacción con la naturaleza. 

Con lo que no contaban es que en 2021 la comunidad de los barrios aledaños, Nueva Granada, San Luis y Diamante II, denunciaron ante Caracol Radio que el parque estaba totalmente abandonado, situación que promovía la inseguridad. Pero bueno, eso es otro tema. 

Tras este incendio se clausuró la cárcava 2 y se comenzó a utilizar la 1. A pesar de esto, los problemas continuaron y se agravaron, tanto que se generó una problemática que se solucionó hace poco. En 2002, los habitantes del barrio El Porvenir, ubicado a 1000 metros de El Carrasco, según una Resolución Regional de la Defensoría del Pueblo en 2003, instauraron una acción popular exigiendo el Cierre del Sitio de Disposición Final por los malos olores y plagas que produjeron varias enfermedades en los habitantes del territorio cercano.

Y adivinen, estamos en pleno 2022 y El Carrasco no se ha cerrado, pues la Alcaldía ha decretado siete emergencias sanitarias con el fin de mantenerlo abierto. Tras la acción popular del barrio Porvenir, debieron pasar nueve años para que El Tribunal Administrativo de Santander confirmara el cierre definitivo de este espacio, que debió darse el 30 de septiembre de 2011. 

No fue así. Al día siguiente la Alcaldía de Bucaramanga, que en ese momento estaba en manos de Héctor Moreno Galvis, publicó el decreto 0234 en el que se anunciaba una emergencia sanitaria de seis meses. Después, el 30 de marzo de 2012 se decretó otra prórroga por 18 meses. Luego el 30 de septiembre del siguiente año se decretó otra por dos años. Y así sucesivamente hasta completar siete emergencias sanitarias, contando la más reciente que prorrogó seis meses más su cierre. Es decir, El Carrasco debería cerrar en agosto del presente año, si es que la Alcaldía por fin encuentra una solución. 

Además, El Carrasco no tiene en su contra sólo la acción popular del Porvenir, también cuatro sentencias hechas por el Juez 15 Administrativo de la ciudad durante 2021 solicitando el cierre, o la solicitud de insistencia que presentó el magistrado Jorge Enrique Ibáñez ante la Corte Constitucional pidiendo la selección para revisión del fallo proferido en el marco del expediente de El Carrasco, entre otras acusaciones.

Para completar, la emergencia en la fase 2 de la celda 4 que ocurrió en octubre de 2018 también causó desconfianza y preocupación en la comunidad que lleva sus desechos hasta allí. Pues dos camiones recolectores se hundieron en el terreno a 40 metros de profundidad, altura equivalente a un edificio de 13 pisos, tras el deslizamiento de la tierra sobre la que transitaban. 

Las causas de este incidente fueron varias, primero, la tierra estaba soportando mucho peso ya que días antes había llovido, segundo, la vida útil de este espacio ya había finalizado, pero no se había dejado de usar porque aún no estaba lista la fase 3 de la misma cárcava para desechar los residuos. ¿Por qué no estaba lista si se había solicitado su adecuación desde septiembre de 2017?

Pues porque fue hasta julio de 2018 que se reunieron los $4.135 millones que se necesitaban para acondicionar la fase 3 de la cárcava 4 con la construcción de diques, el dren principal de los lixiviados, el dren de fondo y los trabajos de impermeabilización (instalación de la geomembrana). Estas emergencias generaron desconfianza en los ciudadanos y promovieron su molestia frente al funcionamiento del Carrasco. Aunque, el problema más grande fue que este espacio afectara directamente su salud y la de sus familias.

Desde 2005, los habitantes del barrio Porvenir se han quejado de los olores que llegan hasta sus hogares, como fue el caso de Bernarda Rodríguez, de 61 años, que denunció ante el periódico El Tiempo su desesperación por los insoportables olores que tenía que soportar todas las noches.

En octubre de 2018, algunos habitantes del barrio El Porvenir hablaron con el periódico Vanguardia asegurando que vivir cerca del botadero les había generado enfermedades respiratorias, como el caso de Horacio Rey, que afirma haber perdido el olfato y tener una tos crónica, al igual que María Cristina Hernández, quien asegura tener un daño olfativo, pues ya no percibe tanto el olor.  

Estas declaraciones fueron hace 4 años, así que nosotras nos contactamos hoy con algunos habitantes del territorio quienes aseguraron que, aunque el problema hace algunos años era terrible, muchas personas se enfermaron y la mayoría de ellas se fueron del barrio, de un tiempo para acá dejaron de percibir los fuertes olores y de sufrir por las plagas. 

Primero, hablamos con Claudia Rojas, edil de la comuna 11, quien nos comentó que los habitantes del barrio estaban muy contentos con la gestión de la Alcaldía. 

“Hemos visto la preocupación de la Alcaldía de poder solucionar esta problemática, donde han hecho mesas de trabajo y nos han explicado la manera de cómo procesar la basura. Y la verdad que ha hecho un buen trabajo porque el cambio ha sido bastante. Cuando nosotros llegamos acá era invivible, pero actualmente ya eso ha pasado, ya no nos llegan olores, ya no se ve tanto zancudo, ya no se ve tanta mosca. Y el proceso que le han dado al Carrasco ha sido muy bueno.”

Luego, algunos habitantes del barrio afirmaron que la situación actual es buena, a comparación de lo que padecían todos los días hace 15 años. 

“¿Siente que hay una diferencia desde antes a ahora con la situación?”

“Bueno, yo tengo 23 años en el barrio y cuando recién llegué, los olores eran insoportables, uno no se aguantaba, cerraba puertas y ventanas, pero todo el olor le penetraba por la nariz muy fuerte. Pero ahorita sí ha mejorado.”

 “Los cambios han sido notorios en los últimos años, aun así no hay como una liberación total de estos olores. Algunos días es un poco más fuerte, como hay otros días que realmente no sentimos nada.”

“Cuando llegué a este barrio había mucha mosca, muchísimo animal, muchas cucarachas. Y de un tiempo para acá se ha mermado mucho la plaga. Lo que es la mosca sobre todo sale por temporada, pero no como antes, que casi se lo llevaban a uno volando. Y los olores también se han mermado muchísimo. Anteriormente había muchos olores bravos, por eso mucha gente vendió la casa y se fue porque muchos niños se enfermaron, pero ya mejoró bastante. Yo no he sentido tantos olores como antes y la mosca también se mermó.”

Y aunque la situación ha mejorado, aún hay división entre los habitantes, pues unos dicen que la mejor solución es cerrar el Carrasco para evitar problemas futuros, mientras que otros opinan que puede continuar funcionando, siempre y cuando, esté en tratamiento continuo. 

“¿Usted considera que debería seguir en funcionamiento o que deberían encontrar otra solución y moverlo?”

No, yo creo que deberían moverlo. O sea, nosotros como habitantes del barrio El Porvenir no aguantamos más el Carrasco. No estamos de acuerdo con el Carrasco porque nos perjudica de muchas maneras. 

“Sí, claro que sí. Desde que siga el tratamiento que llevamos, que la basura se procese, que sigan el mismo tratamiento. Considero que es bueno porque se puede seguir trabajando en el Carrasco, mientras se le da una solución definitiva.”

“Mientras eso esté tratado, no tienen por qué trasladarlo, pero si es sin tratamiento y vuelven los olores y los moscos, ahí sí tocaría, pero con buen tratamiento no.”

“Lo que nosotros proponemos y queremos es que definitivamente El Carrasco sea cerrado porque ya han llegado muchísimas órdenes de cierre, en cada campaña vemos que eso debe estar sellado y por diferentes motivos nunca se ha cumplido. Estamos a la espera que alguna autoridad cierre el Carrasco.”

“Si me piden opinión sobre el cambio o la vida útil de este Carrasco debería extenderse o finalizar, mi opinión sería que finalizara dado que la comunidad el Porvenir ha estado afectada por muchos años, y sería más consciente que pudieran trasladar los desechos a otro lugar en donde no haya una comunidad bastante cerca para que no nos haga daño ni a nosotros ni a otras personas.”

“El Carrasco lo deben cerrar, ya es hora, imagínese, tantos años con ese mismo dilema. La vez pasada dijeron que se lo llevaban porque ya no había más emergencia sanitaria y no lo hicieron.”

“Como habían dicho que lo cerraban, deberían cerrarlo y buscarle un lugar que esté lejos de la comunidad”. 

¿Cómo se solucionaron estas problemáticas? En 2021, la Empresa de Aseo de Bucaramanga EMAB diseñó tres estrategias diferentes que contribuyeron a la mitigación de la situación. 

La primera fue la implementación de 185 chimeneas de gases, según el informe trimestral de la EMAB durante este año, que consisten en unos tubos de metal enterrados en ocho zonas por los que pasan los gases producidos y cuando llegan al final del tubo son incinerados mediante una llama que está encendida constantemente. La celda de respaldo 2, que es la que está siendo utilizada actualmente, cuenta con 44 de estas chimeneas.

Además, se diseñó una estrategia para el control de las plagas, que consiste en enterrar las basuras tan pronto como lleguen a El Carrasco, y no ocho o doce horas después como se estaba haciendo anteriormente, lapso que garantizaba la llegada de gallinazos. Según el mismo informe, para febrero del presente año, gracias a un censo se descubrió que hay 578 animales en este lugar, 65 más que en noviembre de 2021. Sin embargo, la empresa explicó que esto se debe al cambio climático.

Y por último, se implementaron plantas de agua para solucionar el problema del fluido contaminado por los lixiviados, el agua que es tratada queda descontaminada en un 98% y puede ser usada para el riego de plantaciones cercanas.

Y ¿Qué se hace con las cárcavas clausuradas?

Edward Herrera, jefe de comunicaciones de la EMAB, explica que en la cárcava 1, que fue de las primeras en ser cerrada, se desarrolló un Parque Contemplativo para brindarle un espacio de esparcimiento a los vecinos del Carrasco. 

“Se realizan unas obras de posclausura dentro del Plan de Manejo Ambiental. En el relleno sanitario, la cárcava 1 fue convertida en un parque que tiene canchas de fútbol y microfútbol, senderos peatonales. También dentro del relleno sanitario, estas cárcavas que son clausuradas y que ya no son un peligro por los gases que se expiden, se convierten en una especie de bosques”. 

Esta inversión de $4.300 millones de pesos fue construida en 2018 y desde allí no ha sido abierta al público, pues no tiene todos los permisos de ley requeridos. La Anla asegura que hacen falta estudios para conocer si es seguro hacer deporte allí, así que la EMAB se comprometió a realizar las pruebas necesarias y entregarlas en julio del año pasado, sin embargo, ya se va a cumplir un año y la empresa no ha entregado nada.

También hablamos con el concejal de Bucaramanga, Carlos Parra, quien comentó que desde esta institución se han propuesto iniciativas para el mejoramiento y solución de esta problemática. 

“En la reducción de residuos tenemos un proyecto que le prohíbe a la Administración Pública el uso de plásticos de un sólo uso. Tenemos otro proyecto que le prohíbe a la misma gastar recursos públicos en la producción de material publicitario referente a los Gobiernos. Este proyecto ya fue aprobado y hoy en día es una realidad.”

Basándonos en estas cifras y proyectos podemos decir que los olores y las plagas fueron controlados. Y ¿Qué pasa con las basuras? Esta es la mayor problemática del Carrasco. No se tiene claro cuál es la capacidad real de este espacio para conocer qué cantidad de basura le cabe y hasta cuándo va a poder servirle ya no a 15, sino a 6 municipios, pues en enero de 2022 los 9 restantes, Vetas, Charta, Tona, California, Betulia, Zapatoca, Los Santos, Lebrija y Santa Bárbara hallaron nuevos sitios de disposición. 

Sin embargo, estos municipios eran los que menos aportaban desechos al Sitio de Disposición Final así que el problema continúa siendo 54% de Bucaramanga, según cifras que dio el exgerente de la EMAB en 2021 durante una reunión con el Comité Universidad Empresa Estado de Santander CUEES.

Aunque la Alcaldía ha presentado diferentes proyectos como solución al problema de las basuras, ninguno ha sido puesto en marcha.  ¿Por qué no se han puesto en marcha?

Se han planteado soluciones como el transporte de estas basuras a otros rellenos sanitarios, los lugares sugeridos han sido: Peñas y Chocoa (Girón), Monterredondo (Piedecuesta), Ruitoque Bajo, Cúcuta, San Gil o Barrancabermeja. Pero esto no se ha podido llevar a cabo debido al rechazo de las comunidades aledañas a los lugares propuestos o porque ni siquiera tienen licencia ambiental. 

Además, se propuso llevar las basuras Medellín o Cúcuta, pero fue una de las primeras ideas en descartarse porque se necesitan cerca de $2.000 millones mensuales para alquilar alrededor de 10 tractocamiones de 50 toneladas cada uno, con el fin de transportar toda la basura. 

También se planteó otra solución que era convertir la basura en energía a través de una nueva tecnología, sin embargo, la solución terminó en un presunto caso de corrupción entre la empresa que iba a construir la planta y la Alcaldía de Bucaramanga, que en ese momento la presidía el ingeniero Rodolfo Hernández, actual aspirante a la presidencia del país. Se denominó el caso de Vitalogic. 

No sé si les suena, el hijo del ex alcalde fue acusado de realizar un acuerdo para adjudicar el proyecto a la empresa que finalmente se lo ganó, Vitalogic. 

No pasa nada, al final el contrato no se firmó, la solución quedó en veremos y el proceso después de las elecciones.

Por otra parte, en El Carrasco se han dispuesto dos tecnologías que buscan el aprovechamiento de las basuras y la minimización del impacto ambiental. 

Una de estas es la planta de lixiviados, que terminó de ser instalada el viernes 25 de septiembre de 2015 y comenzó a funcionar en la primera semana de octubre. Esta máquina tuvo un costo de 3600 millones de pesos, y se espera que su costo mensual de operación sea de aproximadamente 135 millones. Tiene como fin eliminar los líquidos residuales que contaminaron las fuentes hídricas y el medio ambiente en general. 

Y la otra, según un boletín de la EMAB, en 2019 se construyó la primera Estación de Clasificación y Aprovechamiento de Residuos ECA para Bucaramanga que tuvo un costo de $2.273 millones de pesos y entró en operación el 1 de octubre de 2019, para recibir 30 toneladas de residuos aprovechables por día. No obstante, ya se está pensando en construir otra a nivel metropolitano durante el presente año, pues la que ya existe no tiene capacidad suficiente para todos los municipios del área metropolitana.

Estas dos herramientas ayudan a reducir el impacto de la basura en el medio ambiente, más no son suficientes, pues la Quebrada La Iglesia, una de las afectadas por los lixiviados, continúa contaminada. Y en la visita que realizó la Procuraduría en noviembre del año pasado se evidenciaron falencias e improvisaciones en las adecuaciones para continuar disponiendo en el relleno sanitario.   

Además, en repetidas ocasiones tanto la EMAB como la Alcaldía han asegurado que al El Carrasco le quedan varios años de vida útil. En 2013, se supone que se venció la vida útil de este, sin embargo, el 1 de octubre se decretaron 24 meses de vida útil por la emergencia sanitaria. 

Luego en diciembre de 2015 el Departamento Nacional de Planeación DNP señaló que al relleno sanitario le quedaban 5 años de vida. En 2017 el Decreto de Emergencia Sanitaria Número 0153 afirmó que tenía 3 años de vida útil. 

En 2019, la Emab con el apoyo de expertos en el tema radicó un estudio que demostraba que tenía vida útil de tres a cinco años. 

En enero de 2020 dijeron que tenía vida por 15 meses más y en febrero, La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla, dio un aval hasta octubre. Luego de octubre hasta abril de 2021, pero si las obras que se estaban llevando a cabo funcionaban, sería hasta el 2022, 17 meses a partir del primer mes del año pasado. 

El 29 de julio de 2021 la EMAB dijo que el Carrasco tenía vida útil para más de dos años, dividido en 6 etapas y el 11 de agosto alargó el plazo a 3 años. Finalmente, el 21 de abril de este año le aumentaron una década.

La pregunta es entonces si ninguna de las soluciones que se han dado, sirven y las entidades encargadas cambian constantemente la vida útil del botadero ¿Qué vamos a hacer cuando la basura ya no quepa y no estemos preparados porque, al parecer, nadie sabe cuándo va a pasar?