La crisis cultural en la ciudad bonita

Por: Sergio Gamboa y Diego Suárez, estudiantes de Periodismo

La ciudad bonita, la de los parques y las lindas palmas que adornan sus calles, en los años 70s era una ciudad en vía de desarrollo. Sus habitantes eran personas trabajadoras, hombres y mujeres que definen la verraquera santandereana en la capital del departamento. Sin embargo, después de las 6 de la tarde, cuando habitualmente acababa la jornada laboral, la ciudad se convertía en una oferta gigante de entretenimiento para aquellos tiempos en los que lo digital, las redes sociales y el entretenimiento hollywoodense por suscripción no existían. A parte de bares y restaurantes, la ciudad tenía una oferta teatral que llegaba a más de 10 teatros, siendo el teatro Santander, el Rosedal, el Garnica y el Peralta, los más reconocidos de la ciudad. La radio anunciaba los más grandes espectáculos y las carteleras de los teatros se llenaban de arte, pues la difusión estaba adaptada a su época.

Desafortunadamente llegaron los 80s y la demanda de entretenimiento se trasladó a otros nichos, los teatros que habían llenado la ciudad de los más grandes espectáculos y las películas de otras tierras, tuvieron que cerrar o buscar alternativas para sobrevivir. Muchos, incluso, se convirtieron en teatros en los que se proyectaban películas porno por unos cuantos pesos. La gente poco a poco perdió el interés en la escena cultural en Bucaramanga y los teatros fueron un ejemplo de lo que pasó con la demanda cultural en la ciudad. Hoy, en un intento de devolver la cultura a Bucaramanga, se tienen varias alternativas para disfrutar del arte. Sin embargo, hay varios problemas que rodean este entorno y por los cuales la cultura en Bucaramanga es, en la mayoría de los casos, desconocida por sus habitantes.

Alex Garzón Contreras es un comediante y director de teatro de improvisación bogotano que llegó a Bucaramanga hace cinco años y ha trabajado de cerca temas de cultura en la ciudad como artista, promotor y gestor. Para él, en la ciudad hay tres grandes problemas: la disponibilidad horaria de los espacios, el público y la organización de los artistas y productores pues, según él, la escena artística se concentra en pequeños grupos.

“A nivel público la gente considera que usted hace cultura de 8 a 5 y la cultura se consume y se mueve en espacios no laborales, entonces los espacios se restringen en diferentes horarios. No hay una formación de públicos y la otra es que hay una diáspora dentro de los productores en donde no están organizados como gremio, si hay sistemas de información hay que pagar por eso. Hay una crisis de consumos, a la gente no le gusta consumir la cultura”.

Bucaramanga es de las pocas ciudades que tiene un instituto de cultura y turismo, un ente encargado de promover, dirigir y ejecutar políticas culturales, eventos y espacios culturales en la ciudad. Cada año, se destina un porcentaje de recursos  para este instituto. Además, en Bucaramanga se diseña una programación cultural que cubre desde enero hasta diciembre y que es apto para el consumo general. En 2021, se destinaron cerca de 14 mil millones de pesos para estos fines. Entonces, no se podría decir que el problema es de recursos, porque los hay, ni de ejecución, porque se utilizan.

Fruto de este instituto de cultura, nació la Escuela Municipal de Artes de Bucaramanga, una escuela dirigida a la formación gratuita de artistas en ramas del arte como la fotografía, la danza y la pintura. Sin embargo, para Alfredo Ortiz Rodriguez, gestor cultural y director de la casa cultural El Solar, también hay una falla en los apoyos puntuales a la promoción de los artistas de la ciudad. 

“Además de la dificultad que tiene la gente para realizar sus cosas, pues hay una “eventitis” que apoyan a las instituciones del estado y tienen a la gente realizando proyectos, pero de muy poca monta. Montan convocatorias, pero no tienen la contundencia además por el tema económico que no son suficientemente motivacionales y a pesar de eso la gente participa, los nuevos jóvenes, las nuevas escuelas, los nuevos proyectos que la gente acomete”.

Esta falta de contundencia económica en las convocatorias de estímulos para los artistas, hace que no haya una motivación real para los nuevos talentos. Es por esto que si la gente no asiste a los espacios, no se soluciona el problema, pues al ver que el arte y la cultura no son espacios habituales para los bumangueses, a los directivos no les interesará estimular a los artistas. Por otro lado, no hay una comunicación óptima en los espacios culturales para difundir los eventos y dirigirse a un público general que pueda educarse en la cultura. Daniel Navas Corona, director del Libro Total y la Casa del Libro Total, instituciones culturales de la ciudad, menciona que el problema no radica en la oferta cultural ni en los espacios, sino que la raíz del desinterés es la falta de estrategias comunicativas en las que se vea identificado el potencial asistente a los espacios artísticos y culturales de la ciudad. 

“Yo creo que hay un problema de comunicación, los espacios culturales tienen que ir a otros medios diferentes a los tradicionales para que la gente sepa que ocurren cosas culturales en la ciudad, creo que en los canales de comunicación tradicionales, la radio, la prensa, hay que buscar otras alternativas, porque lo que uno ve en la población es que la gente no se entera de muchas de las cosas que ocurren en la ciudad, que todos los esfuerzos son insuficientes para comunicar a los públicos”.

Asimismo, asegura que la promoción cultural debe evolucionar de los medios tradicionales a la digitalización y la creación de planes reales para conocer al público bumangués. En la actualidad,  la difusión de los espacios y eventos culturales de la ciudad es limitada y se basa principalmente en realizar piezas artísticas que se suben a las redes sociales de los espacios y solo los ven quienes lo siguen. Realmente no hay un interés por parte de los promotores para reconocer un público en las calles, un público diferente al que habitualmente tienen. Un espacio cultural que está moviéndose hacia la publicidad y la atracción de nuevos públicos es el teatro Santander. Adrían Giovanny Abreo Sanchez, estratega comercial del teatro dice que aunque Bucaramanga no tenga una amplitud en el número de teatros, hay un público y que, además de eso, hay que intentar llegar a más personas. 

“Hemos detectado un poquito de falla más no tanto en la estrategia a veces, sino de pronto de presupuestos o si también a veces de la estrategia de llegar un poco más a otras partes, a otros sectores, donde la gente pueda enterarse de las actividades. Por ejemplo, en el caso específico del teatro, nosotros hacemos mucho esfuerzo a través de nuestras redes, a través de las alianzas con los diferentes medios de comunicación tanto digital o físico. Pero aun así no alcanzamos a cubrir ni siquiera el 2% o el 5% de lo que es la población de Bucaramanga, entonces hay un margen bastante amplio de gente que no se entera que hay eventos”.

Alex Garzón está de acuerdo con esta afirmación, pues como artista y promotor, considera que muchas veces se le da la carga completa de la difusión al artista y esto hace que, por falta de recursos, este no pueda comunicar de la mejor manera los eventos. “La difusión generalmente está a cargo de lo público o de lo poco que pueda hacer cada artista, aunque hay unas plataformas para difundir, los intermediarios siempre son los que más ganan. Sin embargo, hay una discrepancia entre cuánto valora usted qué es su arte y cuánto le deja usted al promotor. Porque el productor de cultura tendría que empezar a producir más contenido para difundir en redes y es una tarea que es muy contemporánea. Antes el artista se preocupaba por producir y ya, ahora tiene que producir contenido para crear su propio público y el tema de lo público está como apartado en esas nuevas dinámicas de la relación de consumo cultural.

Por el lado de los espacios privados, también hay una falla en la comunicación de los espacios culturales. En Bucaramanga, es muy común ver instituciones privadas de cultura aliadas con lo público para atraer públicos y educar a las personas en el consumo cultural. Muestra de ello es lo que pasa con el festival de las salas abiertas, un circuito de arte gratuito en el que participan tanto espacios públicos como privados como la Alianza Francesa o la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Estas alianzas atraen mucho más público a todos los espacios y hace que se visibilice el potencial cultural que hay en la ciudad. Ciro Miguel Caballero Picón, administrador de la Alianza Francesa, piensa que el error también está en la comunicación y la democratización de los espacios. Es decir, que se comunique a toda la población sobre las actividades y se cree un hábito cultural en la ciudad.

“Tenemos que enamorar a todo el mundo para que se acerque a las actividades culturales en general porque no puedo hablar de una sola manifestación a todos y pienso que en ese sentido, la humildad del ejercicio de explicar o hacerle entender a la gente por qué la comunicación es importante. Si yo como artista no lo logro comunicar, pues también voy a tener un espacio donde puedo ser aceptado o querido o también puedo ser criticado porque no le llego a la gente”.

Pero bueno, bueno, un momento, ya hemos hablado de los problemas: la falta de difusión, de recursos para el artista y el desinterés de la gente. Pero ¿cómo lo solucionamos? ¿Cómo hacemos de esta ciudad un gran referente cultural? Para Alex, las prácticas culturales en la ciudad están diversificándose, lo que cubre los diferentes nichos y permite explorar nuevas alternativas. “Sé que se está preocupando por eso y  se está revalorizando el tema de las prácticas culturales, va  haber una diversificación, una explosion y también van a generarse espacios alternativos”.

Pero hablando de comunicación y difusión de espacios culturales, en la ciudad no hay nadie más idóneo que Alfonso Becerra, el creador de El Cartel, una iniciativa que nació para informar a la ciudadanía sobre los espacios y eventos culturales de la ciudad y que es hoy un referente en la comunicación de los mismos. Alfonso ve con optimismo la evolución de la escena cultural de la ciudad, y propone que, como una solución a toda la problemática que hemos mencionado, varias instituciones se sumen y se apoye al artista en la gestión.

“En las universidades empiecen a apalancar los procesos alrededor de las instituciones culturales, mira lo que hace la UIS, tiene la sede bucarica y de una vez la activa con un componente coral, no solamente para la comunidad si no hacia el exterior. Si hablamos de la UNAB, tuvo un época en la que impulsó procesos como el periódico 15, ahora está con el boom de las comunicaciones, generando otros contenidos para crear memoria  pero también para producir o informar. Entonces cuando las universidades entran a volverse un actor aliado del sector se dispara precisamente por la misma audiencia que tienen las universidades. Por qué lo digo, porque los actores están casados con los procesos, los artistas están por supuesto buscando ese tipo de espacios y nos falta acompañarlos en comunicación, nos falta acompañarlos en mercadeo, nos falta acompañar en lo que puede ser todo el desarrollo de portafolio, fotografías, nos falta acompañarlos en la gestión”.

Alfredo Ortiz, quien es otro de los grandes referentes de la cultura en la  ciudad, espera que esto cambie en un futuro y que las personas de Bucaramanga sean cada vez más conscientes de la oferta cultural que en ella se promueve. Menciona que entre los promotores deben unirse para empezar a levantar la cultura y hacerla llegar a todos. Sin embargo, asegura que es algo que deben hacer entre todos los actores del arte en la ciudad pues, de lo contrario, esto seguirá igual.

“Yo no sé si cambie pero a eso le apostamos. A ser coherentes con nuestro trabajo, a tratar de activar procesos, de apoyar los procesos nuestros y de la gente que está en el proceso creativo donde esto es una cosa muy amplia donde están los creativos, los pintores, los músicos, las áreas, los investigadores culturales. Este tema es muy amplio”. 

El arte y la cultura son elementos esenciales para el desarrollo de la comunidad, por esto cada persona debe aprovechar estos elementos como una forma de conocer y hacer parte de la identidad de una ciudad. También, la cultura es determinante para el conocimiento y la correlación de la historia y de dónde venimos para entender la razón de los comportamientos y vivencias de las personas en la actualidad. Cabe resaltar que el arte es el motor de la comunicación, pues el artista se encarga de transmitir, más que emociones, un mensaje que lleva a la reflexión de los problemas sociales y de la vida en general. Es por esto que el arte y la cultura son determinantes para el conocer y el vivir de una sociedad. Nosotros los bumangueses tenemos la responsabilidad de asistir a los espacios culturales, no desaprovechemos esto que tenemos en frente, vivamos la cultura en la ciudad más bonita del país.