La fotografía como retrato de la historia

La fotografía como retrato de la historia

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Miércoles, 12 Junio 2019
Informes especiales

Era un día de junio del año 1973, cuando Agapito Ramírez Ramírez empezó a desempeñarse como fotógrafo de parque o como decían en ese entonces, fotógrafo social. Desde entonces ha estado radicado en toda clase de eventos, grados, matrimonios, bautizos, piñatas y primeras comuniones.

“He tenido la fortuna de estar en todos esos eventos, grados en la UIS, alcancé a trabajar una vez que también nos daban permisos en la Unab. Los eventos allá en la UNAB eran muy bonito para trabajar, pero por cierto inconveniente de unos compañeros, por unos permisos que adulteraron y pelear, entonces nos cortaron y pagamos los que no hacemos cosas indebidas”

La fotografía fue un hito que dividió la historia en dos, antes las experiencias de la vida quedaban solo en la memoria y después de su creación, hay un registro audiovisual de cada recuerdo. Retratar a las personas a través de una cámara se volvió una tradición, y Agapito, recuerda con emoción anécdotas que demuestran el valor inmaterial que muchos le ponen.

“Hay personas que me han llegado a mí, y esto es como una anécdota. “Señor ¿usted ha estado acá? Y yo sí, estoy acá desde el año 73, por favor me le va a tomar una foto al niño porque es que mire, esta foto me la tomaron acá. Él es ingeniero actualmente, está en Canadá y él quiere verse también lo mismo, la foto del hijo como a él se la tomamos, y le traen a uno fotos, y le muestran, entonces uno hace la fotografía”

Agapito Ramírez con 66 agostos, como él dice; se ubica hace varios años en la calle 36 con 15 y ahí con un caballito de madera hombro a hombro, desempeña su trabajo. Pese a que el tiempo ha transcurrido, la innovación ha tomado un gran lugar en cada época y así como en algún momento los fotógrafos eran la mano derecha de la élite hoy en día esta profesión ha quedado en el olvido, muestra de ello es que solo quedan 2 fotógrafos de parque en la ciudad de Bucaramanga.

“Pues uno extraña a veces muchas cosas, pero uno también es consciente de que esto es para personas de gusto, porque el que gusta de la foto la hace tomar y la compra y la mira de una vez, y el que no pues la guarda en su celular, la toma y la guarda ahí, cuando quiera la borra o cuando se le pierde el celular hasta ahí llegó el archivo”

En sus principios la fotografía era reconocida como negativos soportados en un papel, y a partir de esos negativos se lograban copias positivas, también en el mismo. El procedimiento negativo-positivo se definía  por un papel sensibilizado con nitrato de plata y ácido gálico que tras ser expuesto a la luz era revelado con ambas sustancias químicas y fijado con hiposulfito.

“Empecé a tomar telescopios que hoy en día les dicen diapositivas, que eran unos telescopios que mirábamos al cielo, que eran unos negativitos y los metíamos a unos tatuquitos que se llamaban telescopio”

Uno de los dos últimos fotógrafos que quedan en Bucaramanga, es Agapito Ramírez, quien inició su labor en el año 1973 cuando trabajaba en el sector de la construcción debido a una propuesta económica atractiva.

“Yo trabajaba por allá en un barrio que se llama La Castilla en Girón, en el año 73 como en junio, encontré un gran amigo, y me dijo ¿Agapito se quiere venir a trabajar en la fotografía? ¿cuánto ganas allá?, yo le dije, yo me gano $25 y me dijo no, aquí se puede ganar hasta $40 diarios, entonces le dije ¡como mucha plata! ¿Pero si es cierto? Entonces me dijo no, venga, no le estoy diciendo mentiras”

Los colombianos del siglo XIX estaban atentos a los avances técnicos de la cámara ya que fue apropiada para el comercio y el arte.  Los paisajes, los personajes de la vida pública, el desarrollo de las ciudades y la vida en los campos han pasado por los lentes de muchos fotógrafos que buscaban guardar momentos conmovedores, pero para que esto tuviera buenos resultados era necesario el buen manejo y la precisión con que se utilizaba la cámara.

“Yo en el año 73 un compañero me enseñó a manejar la cámara, una Olimpos 16, Olimpos Pen se llamaba así en ese entonces, que era una cámara formato 16, que con un rollo de 36 sacábamos 72 fotos, con uno de 24 – 48 duplicaba porque era medio formato, entonces cuando eso él me llevó al Parque San Pío, dijo bueno, vamos a hacer una  toma, usted hace una toma y yo hago una toma, y él decía la luz y yo hacía, entonces cuando ya hicimos la toma, fuimos revelamos, mire esta es la que usted hizo, esta es la que yo hice, claro las de él le salían mucho mejor entonces me dijo mire, por ahí me empezó a corregir y yo empecé a mejorar”

Hoy en día, la fotografía, es una disciplina artística practicada por muchos porque está al alcance de todos gracias a la llegada dispositivos digitales y las nuevas tecnologías. Sandra Esparza torres, fotógrafa del Estudio Fotográfico Milenio, afirma que, aunque los smartphones dividieron en 2 la historia de la fotografía no la desaparecieron.

“Los fotógrafos tanto que trabajamos en foto estudios como en fotografía exterior pues en este momento me parece que estamos bien, la gente podrá tener celulares con alta gama, buenas cámaras, pero ellos saben que no hay nada como tomarse un estudio”

A Bucaramanga llegaron las fotos a blanco y negro, de tamaño 6×9 centímetros para bautizos y matrimonios, luego en el año 1974 ya llegó la postal de color que como Agapito comenta, su entrega al cliente era toda una travesía.

“Mandábamos a Medellín en upareli de Medellín que era el que nos respaldaba, se demoraba 15-20 días en llegarle a uno un trabajo pero llegaba y uno le cumplía a la gente, y a la gente le gustaba mucho porque eran postales de colores, eso era una novedad”años y medio, mi madre murió yoshombro que esa es mi mascotafia

Más o menos para el año 77 llegó el primer laboratorio fotográfico a la capital santandereana traído por Pedro Rivero, lo que facilitó el oficio de los fotógrafos porque las fotos ya no demoraban tanto y la demanda aumentó. Con este avance las familias empezaron a ser más frecuentes en pagarle a un fotógrafo para que registrara sus momentos de compartir y para Agapito, esos instantes eran los que le llenaban el alma.

“yo con esto he logrado salir a pueblos, he conocido familias muy bonitas, muy amenas, que lo valoran a uno, lo estiman y he asistido a muchos eventos, se siente uno respaldado y se regocija uno en la fotografía. Sí porque uno hace un trabajo bueno y se siente feliz, y esas experiencias son bonitas”

El caballo para los fotógrafos de parque fue una herramienta de utilidad en sus inicios ya que se convirtió en un elemento tradicional, aunque ahora ya no es tan usual esto no fue un impedimento para que Agapito Ramírez lograra sacar a sus 4 hijos adelante junto con su esposa gracias a su oficio, hijos que en este momento le sugieren que ya es hora de dejar la labor.

Mis hijos me dicen que yo me orille, ¿papá por qué no se orilla? ¿Por qué no se queda en la casa? Entonces consiste en que yo salgo porque yo todavía quiero sentirme útil y así no haga nada, por lo menos hoy no he hecho nada, ayer me hice 2 fotos como a las 4 de la tarde, antier hice 4, así, hoy no he hecho nada pero yo vuelvo y salgo”

Sin importar los obstáculos que ha tenido que enfrentar, Agapito sigue apasionado por la fotografía como hace casi 50 años

“A nosotros tanto como fotografía, digamos cámaras no nos acabaron tanto, a nosotros nos vinieron acabando fue con los celulares, porque hoy en día con un celular cualquiera es fotógrafo “dicen”, pero la experiencia de nosotros vale mucho, nosotros tenemos un conocimiento, yo digo, uno pone a una persona a tomar una foto a una dama o ha alguien en un espejo, no es capaz de hacer la toma como uno sabe hacerla, nosotros la hacíamos aun tomando fotos con cámara de rollo que uno no sabía cómo iba a quedar, pero uno sabía que la foto le quedaba buena”

En efecto este laxo de aproximadamente 47 años de experiencias, donde han surgido inconvenientes pero que finalmente ha logrado solucionar, lo ha hecho ver la vida desde una perspectiva diferente, donde mirar lo positivo sea el enfoque.

En lo positivo porque hoy en día nosotros tomamos una foto y podemos rectificar al momento, antiguamente tomábamos una foto cuando trabajábamos con la cámara de rollo y era como saliera, si la persona quedaba con un ojito apagado entonces salía con el ojito apagado, uno no le podía restaurar nada, si salía mirando para la esquina o dormido, no tenía elección, uno a penas le decía: ay mano usted se queda dormido cuidando un león cuando uno le llevaba la foto, porque en la foto quedó dormido. Hoy en día uno rectifica, usted la toma, se da cuenta y se cambia la foto”

Antes las fotos eran capturadas por las cámaras análogas que contenían rollos para la revelación de las tomas, ahora las fotografías se toman en cámaras digitales, herramienta que tiene varias funciones como grabar sonido y vídeo.

“Pasó con la cámara, no es que nos van a imponer algo y nosotros estamos capacitados para manejar cualquier cámara de rollo, pero cómo hicieron, mire, empezando que a nosotros nos vendían unas instantáneas y tomábamos con ellas y ellas mismas se revelaban y nosotros entregábamos las fotos. Nos impusieron unas que ya era obligatoriamente la cámara digital y una impresora, ósea porque ya no mandaron más rollo para el que teníamos antigua, Se descontinuaron entonces obligatoriamente había que uno actualizarse se llama”

No obstante, para Agapito fue difícil entender esa etapa de transición y por ello, demoró un largo tiempo en aceptar las cámaras análogas como su nueva herramienta de trabajo.

“yo viendo que yo seguía de necio con la cámara de rollo, eso sí, necio como yo solo, he sido testarudo (se ríe) Si no que era que yo llegaba a las piñaticas, cuando eso salían, eso ahora ya ni salen y llegaba y tomaba una foto entonces decía el niño, señor muestre, entonces yo le decía, no papito esta la vemos mañana, el niño se quedaba mirándome y como que no me creía o como que me creía, pero como las personas me conocían y sabían cómo es uno también, decían sí mijo mañana, después la miramos”

En otras palabras, las herramientas que se utilizan hoy por hoy aumentaron debido a la exigencia en materia de calidad y resolución. La joven fotógrafa, Sandra Esparza, indica los equipos necesarios para realizar una buena foto.

“El flash, tener una buena cámara, un buen lente, pues obvio el infrarrojo para no utilizar cables”

La diferencia en costos es notoria, cuando llegaron las cámaras digitales Agapito compró una Canon pero al pasar los años tuvo que comprar una Nikon a causa de la mejora tecnológica en las últimas.

 “yo trabajé con una cámara Canon de 10 megapíxeles y una impresora Canon también, que me valió en ese entonces como por 500, algo así, $550.000, el banco me había prestado esa plata, la Fundación de la Mujer y yo la pagué, y me hice a la camarita; pero ya cuando llegó el tema entonces no, yo con esa pequeñita botaba muchos ojos rojos, entonces me tocó cambiarla y por eso tengo esa Nikon, me tocó hacer el esfuerzo, me salió por $1’000.000 pero me hice a la cámara y estoy feliz con ella porque para qué, me ha servido, me agrada, me da buen trabajo y la he aprendido a manejar, a cacharrear llamamos nosotros”

Es triste, según Agapito, ver cómo la fotografía de parque está próxima a extinguirse pues la gente percibe su trabajo en razón a la llegada de las nuevas tecnologías, pero gracias a unos pocos el mantiene la esperanza de que esta causa no se pierda del todo.

“La gente no lo valora a uno, cierta parte, no todos, hay ciertas personas que le dan a uno el valor, ay este viejo fotógrafo, hay gente que pasa y le dice a uno ay ¿todavía usted aquí?, uy pero todavía se toman fotos, uno se, como que se ofende, pero en el fondo sí, todavía hay gente que nos apoya”

Independiente de la experiencia obtenida, Agapito y Sandra, fotógrafos, coinciden en que este trabajo es gratificante.

“Nosotros le damos al turista una imagen y le vendemos una imagen de la ciudad, y como dice una frase, un alago, un turista satisfecho, trae más turistas y muchas veces dicen, uy esta foto me la tomaron en Bucaramanga, ¿Sí?, ay sí, cuando vaya a Bucaramanga me voy a tomar una”

“Poder capturar los momentos de esas personas, que van a llevar durante toda la vida un recuerdo”

Solo 2 fotógrafos de parque quedan en Bucaramanga, de manera que, aunque ellos están próximos a no desempeñar más su labor y con la intención de resaltar su oficio, como el arte de capturar emociones, es necesario recordar lo que, en su momento, Elliott Erwitt, uno de los mejores fotógrafos dijo: La fotografía es el arte de la observación. Se trata de encontrar algo interesante en un lugar ordinario. Me he dado cuenta de que tiene poco que ver con las cosas que ves y mucho con cómo las ves.” 

Por Natalia Carrillo.

@natacarrilloasc

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