La humanización de las mascotas: ¿buena o perjudicial?

Entre las patologías más frecuentes por efecto de la humanización están los trastornos de origen ansioso.

Por: William A. Cuéllar Rodríguez
wcuellar554@unab.edu.co

Se ha vuelto común ver que las personas traten a sus mascotas como si fuesen un humano más. Especialmente, a los caninos. Les celebran los cumpleaños, son llevados al spa, a la guardería y, además, son vestidos como una persona.

Hay que recordar que adjudicar necesidades que son inherentes a los humanos y no a las mascotas, puede ocasionar que malinterpretan su esencia y empiecen a restarle importancia a necesidades que son importantes dentro de su naturaleza animal.

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“Coartar la posibilidad de que el perro se comporte como perro afecta su naturaleza. Si siempre se le tiene muy vestido, con cortes de pelo que no le corresponden a su tipo, muy perfumados, puede impedir que se comunique normalmente con otros perros”, describe Gonzalo Chávez, subdirector de la Comisión de Tenencia Responsable de Mascotas del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet) en entrevista concedida al Diario La Tercera.

Disfrazar a las mascotas se ha convertido en la nueva tendencia del siglo XXI. /FOTO SUMINISTRADA

Si bien la humanización a los animales implica una serie de consecuencias para el animal, es claro que existen unas causas que pueden llevar a las personas a realizar este tipo de comportamientos que resultan perjudiciales tanto para la mascota como para las personas.

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“La humanización de los animales implica que las personas que hacen eso tienen una necesidad de compañía humana que como no la logran, la buscan a través de los animales”, explica el psiquiatra Camilo Umaña en el siguiente vídeo: