La Universidad Autónoma de Bucaramanga ya cuenta con un inventario de las especies de fauna y flora presentes en sus sedes de El Jardín y el Instituto Caldas. El registro permite identificar qué animales y plantas habitan estos espacios y conocer mejor la biodiversidad que hace parte del entorno cotidiano de estudiantes, docentes y trabajadores.
Durante aproximadamente dos meses se realizó el registro de estas especies. En las sedes se pueden encontrar animales como zarigüeyas, ardillas y gecos, además de diferentes aves, entre ellas colibríes y carpinteros.
Para conocer con más detalle los resultados de este registro, María Andrea Lizcano González, profesional de Biótica Consultores, explica que el registro permitió reconocer una amplia diversidad de especies en el campus del Jardín y algunas de las características del entorno vegetal .
“Hasta ahora se han identificado 39 especies divididas en 19 familias, con una marcada dominancia del caracolí. Además, el campus denota un bosque urbano joven, dado que el 83 % de los individuos se agrupan en el arbolado inferior y subarbolado”.
Identificar estas especies permite tener un primer acercamiento a la biodiversidad presente en la universidad. Contar con esta información también puede ser útil al momento de tomar decisiones sobre las zonas verdes y los espacios que hacen parte del hábitat de estos seres vivos.
Edwin Safra, ingeniero ambiental, destaca la importancia de conocer e identificar la fauna y la flora, así como la necesidad de respetarlas, porque, como él afirma, su bienestar es nuestro bienestar.
“A veces lo que no se conoce eh no se cuida. Entonces vale mucho la pena hacer los esfuerzos necesarios para que la comunidad conozca la riqueza que tenemos y por ende procurar una mejor conservación y una mejor convivencia entre especies.”
Las zonas verdes de una ciudad no solo cumplen una función paisajística o recreativa para las personas. También son espacios que favorecen la presencia de vida silvestre y ofrecen condiciones para su refugio, alimentación y desplazamiento.
En el caso de la sede El Jardín, su ubicación permite que el campus sea punto de encuentro entre la zona urbana y los espacios verdes de los cerros orientales de Bucaramanga.
La información también puede ser útil para evaluar el estado de la vegetación y determinar si algunos árboles requieren intervención. En estos casos, las decisiones deben considerar tanto la seguridad de la comunidad universitaria como el manejo responsable de las zonas verdes.
En este sentido, Edwin Safra, resalta la importancia de estar atentos a las especies que puedan incorporarse a los campus, priorizando el respeto por aquellas especies que ya habitan estos espacios.
“Considero que también se puede hacer eso, controlar la introducción de pronto de algún tipo de especie de flora exótica y hacer controles permanentes pues de ellas para que no prosperen.”
Aunque el inventario todavía está pendiente de las aprobaciones necesarias para publicarse, el trabajo de identificación ya se realizó. La universidad cuenta ahora con información para hacer seguimiento a las especies y orientar el cuidado de la biodiversidad en El Jardín y el Instituto Caldas.
Informó Sofía Quintero, UNAB Radio.
