Las huellas que dejó la colonia en Santander

En el conversatorio “Esclavitud y vida cotidiana en el San Gil colonial”, el historiador Robinson Salazar habla sobre las familias de esclavos de Santander que rompían esquemas en la época de la colonia.

Salazar dice que la mayoría de familias esclavas de San Gil tenían por cabeza a una madre soltera, con máximo tres hijos, pues a lo mejor los amos vendieron a los demás niños por 79 pesos en promedio.

También afirma que la poca dependencia de la esclavitud en San Gil permitió a los esclavos entablar relaciones sociales y afectivas con las demás clases, llegando a casarse y ascender socialmente.

“Esto qué permitió. Esto permitió que el esclavo fuera muy activo en su vida, en cuanto a la capacidad de negociar con su amo”.

Asimismo, el historiador dice que el estudio de este tiempo pasado permite ver que las sociedades coloniales tienen mucho movimiento, y que las familias esclavas varían en el tiempo y espacio.

“Investigaciones como esta permiten poner en discusión nuevamente esa visión un poco oscura, o más bien como homogénea de la colonia”.

Robinson Salazar se refiere también al precio promedio de un esclavo, que era de 190 pesos y medio, y variaba según el sexo, edad, origen, habilidades y estado físico, siendo los africanos los más caros con un valor de 350 pesos.

Informó Andrés Leon, Unab Radio, la radio de la feria.