Personajes con Historia – Lucía Correa

A veces dicen que ser madre tan joven no es la mejor experiencia, por la madurez y por la alta responsabilidad que esto implica. Hoy en conversación con Lucía Correa, tenemos su historia de superación de ser madre a tan corta edad y lo que enfrentó para llegar hacer lo que es hoy aunque muchos no le tenían fé. 

Lucía en su preadolescencia, se divertía y pasaba tiempo de calidad como cualquier otra niña de su edad.

“De joven yo vivía en un pueblo que se llama Carcasí y me gustaba salir a jugar básquet con mis amiguitas, por ahí hacíamos grupos para hacer bailes, íbamos al campo, a veces me mandaban a hacer mandados”.

Pero cuando el primer amor llega a la vida de una preadolescente, se queda por un buen tiempo. Esto le pasó a Lucia quién se enamoró siendo muy niña de un hombre un tanto mayor para ella.

“Como desde los diez años yo lo vi a él y me gustó muchísimo así físicamente. Yo siempre lo vi como desde los 10 años, lo observaba y hermosísimo, ya un hombre mayor que yo. Y cuando tenía como 13 años empezamos a hablar. Y no aparte de lindo, super interesante, hablaba muy chévere, me trataba muy bien”.

Pero con el paso del tiempo su familia se daría cuenta que estaba teniendo conversaciones románticas con un hombre al que no conocían.

“Yo no tenía celular, él sí tenía, cuando eso estaba en los Blackberry, y había pin, pero yo no tenía y él me llamaba y hablábamos ahí por llamada”.

La familia se enteró que hablaba con dicho hombre y como era motivo de esperarse hubo discordia.

“No, a mi mamá no le gustó para nada, nada. Se puso brava y al principio me prohibía verme con él, pero en la casa tampoco era que me trataran muy bien y Braulio para mi fue un escape también de mi realidad”.

Pero como toda niña joven enamorada, se dejaba embargar en  dulces palabras. 

“El me decía hagamos algo y yo lo hacía”.

Esto se vió demostrado en una propuesta muy tentadora por parte de su enamorado quien se había ido a vivir a Málaga Santander por temas de trabajo.

“La familia de él se fue para Málaga, pero él sí se quedó ahí por el tema del trabajo. Y después como que él quería ya empezar a… También empezó que se quería ir para Málaga ¿y yo? ¿cómo iba a hacer?, no”.

El amor que Lucia le tenía en ese entonces a Braulio sobrepasaba cualquier entendimiento, tanto que decidió irse de su casa sin el permiso y aprobación de su familia.

“Entonces, cuando ya iba en 11, decidimos que yo me iba a ir a vivir con él y que él me iba a mantener, me iba a dar lo que yo necesitara. Entonces, decidí emprender el viaje. Me fui para Málaga, que es un pueblo que queda como a una hora y media de Carcassi”.

La decisión estaba tomada y todo ya estaba planeando pero el proceso para llegar a embarcarse en la aventura  de irse de su casa fue difícil.

“Recuerdo mucho que era un viernes de mercado, yo le dí la noticia a mi mamá el jueves por la tarde, todo el día peleábamos, ella me decía que me iba a ir muy mal, que cómo se le ocurría, irse así con un hombre que primero tenía que mirar lo que yo quería hacer en mi vida, que iba a ir a criar chinos. Pero yo, la verdad, no le hice caso. Era un viernes, allá los viernes son mercado por la tarde y pasan varios buses. Entonces, yo tenía tres maletas, dos maletas y un costal. Eché mis ropitas, mis zapatos y todo lo que pude. Y me fui con mi amor. Eran las cuatro o cinco de la tarde. Ya estaba como… ¿Sí?. Y me fui, la verdad, me fui como con mucha tristeza en mi corazón”.

Pero aunque todo marchaba más o menos bien hasta el momento, se sentían muchas cosas al tiempo, eran dos áreas importantes latentes en esos momentos de incertidumbre con el destino, el amor o el amor de madre. 

“Pero me sentía… eran muchos sentimientos encontrados, porque me sentía bien con Braulio, pero a la vez como triste por mi mamá”.

Como la familia de Braulio ya se había ido para Málaga tiempo atrás, claramente viviría con la familia de su novio pero como dice el dicho por ahí “Entre suegra y nuera, no hay una hora buena.” y menos cuando se es tan joven y no se esta acostumbrada a realizar comúnmente quehaceres domésticos.

“Mi suegra se portaba bien, sí. Era una buena persona y me quería, pero no era chévere. A veces se enojaba, se disgustaba por todo. A mí me tocaba hacer el aseo de la casa, lavar los baños, que a veces ayudar a hacer el almuerzo. Y como yo estaba acostumbrada a que me hicieran todo, siempre eso es un choque muy duro”.

Lucia, trataba y buscaba alternativas para salir de ese momento tan incómodo de vivir con su suegra.

“Yo ya le hablaba a mi esposo que nos independizamos, que buscáramos una casa para los dos, porque esa situación era muy difícil así. Siempre como que había nuestros roces con mi suegra. En la casa peleada con mi mamá, todavía no me hablaba. Y en esta casa donde vivía con mi suegra también peleada. Eso sí fue una época muy difícil, la verdad”.

El amor siempre estaba pero ya con un niño a bordo la situación podía cambiar y viviendo en un ambiente complicado, aún más. 

“Ya tenía 18, quedé embarazada de mi primer hijo. No, yo siempre tuve muchos sentimientos encontrados, estaba super feliz, pero todavía seguíamos viviendo donde mi suegra. No teníamos los recursos, a veces me hacían falta muchas cosas. Mi esposo era muy buena persona, pero usted sabe que de amor no se puede vivir y yo sufría mucho por eso y ahora era un niño en camino”.

Braulio mantenía a la familia rebuacansosela diariamente y a medida que pasaba el tiempo en el ámbito laboral le iba mejor.

“Empezó a hacer oficios varios, que de carpintería, que cuando estaban construyendo un edificio, a él le daban trabajo ahí, ya la plata empezó a alcanzarnos más”.

Mientras Braulio se encargaba de ser la cabeza del hogar monetariamente, ella se encargaba de los quehaceres del hogar pero así como la plata llega también se va, por eso ella inició a laborar. 

“Empecé a ofrecer mis servicios para lavar la ropa y plancharla. Entonces, ya después me empezaron a pagar, no era que me fuera muy bien, pero ya tenía más plata para el niño”.

Llegó un segundo bebe y este vino con un pan gigante bajo el brazo porque el cambió que tuvo la familia fue muy significativo a partir de ese momento.

“Cuando eso ya, entonces empezamos a… Yo quedé embarazada, ya en ese tiempo, al principio seguía trabajando, lavando y planchando la ropa, pero entonces yo después hablé con mi esposo, que ya teníamos los recursos para salirnos de la casa de la mamá. Entonces, mi suegra super encantada con los dos niños, eso sí, ella fue buena persona con ellos, pero no era chévere estar ahí viviendo en la casa de la suegra. Entonces, cuando ella iba a nacer el niño, pudimos arrendar una pequeña casa y nos fuimos a vivir”.

Con la llegada del segundo bebé se animaron las asperezas familiares.

“Mi mamá me volvió a hablar, le conté y se puso un poco feliz, ya volvimos a acercarnos”.

También vendría una nueva etapa en la familia y con ella muchas ilusiones.

“Después, como de dos años o un año, no recuerdo muy bien, nos vinimos para Bucaramanga”.

Quizás el que llegaran dos miembros nuevos a la familia las ganas de salir adelante eran mayores, no por ellos si no por el buen futuro de sus hijos.

“Hice un curso de maquillaje, de corte de pelo, de pintar uñas y monté un salón de belleza. Entonces, me estaba yendo super bien, ya tenía más dinero, mi esposo seguía en Oficios Varios. En el salón de belleza ya yo tuve que empezar a contratar empleadas y eso”.

La vida por fin le sonrió como seguramente algún día lo soñó, ahora hay ingresos para el día a día y también para salir de la rutina, frutos recogidos de lo que un día con tanto esfuerzo sembraron, Lucia y Braulio.

 “Ya cuando él tenía el taxi íbamos a otros pueblitos para llevar y comíamos re cositas ricas y nos devolvíamos así un sábado, un domingo, que mi esposo no tuviera tanto trabajo, que yo dejaba a veces a ella a las empleadas y salíamos. Sí, nos hemos divertido bastante, bastante”.

Lucia a pesar  de haber tenido cierta suerte en el amor, le parece importante advertir a las niñas a la hora de enamorarse.

“Decirle a las niñas que tengan cuidado con eso porque los hombres solo quieren a las mujeres ahora para satisfacer sus necesidades sexuales. Entonces hay que tener cuidado con eso, cuidarse mucho de quién se fijan. Él me quiso para algo bonito, para una familia pero hay hombres que de verdad solo quieren a las niñas por el tema sexual”.  

Lucia ya está segura de querer compartir su vida con Braulio, de hecho hasta hace poco contrajo matrimonio, en el mes de septiembre de 2022.

“Yo se que mi vida va a terminar con él , yo a el lo amo y él a mi tambien, de hecho hasta hace seis meses nos casamos”.

Lucía espera seguir creciendo laboralmente en su salón de belleza, está buscando abrir otro salón de belleza en el barrio real de minas y con su marido están buscando a la niña ya que tienen dos pequeños varones y sienten que a la casa le hace falta una princesa.