Personajes Unab – Juan Fernando Arango

Realizado por: Paula Sofia Urueta, estudiante de Comunicación Social de la UNAB.

Juan Fernando Arango es un profesor de la universidad Autónoma de Bucaramanga pero no es conocido por eso, es conocido por ser una de las pocas personas en la Unab y en Bucaramanga que convierte el sonido en una obra de arte.

Pero su recorrido por la universidad no es reciente, esta historia comienza a principios de los noventas, ya que toma la decisión de estudiar Administración de empresas. 

Realmente no sabía qué estudiar, realmente no tenía ni idea de qué hacer en la vida, en mi mente yo estaba convencido de que iba a morir joven. Cuando yo salí del colegio a mi no me interesaba nada, yo no tenía mayores intereses si no tocar guitarra, yo no sabía que uno podía vivir de la música ni de nada ni del sonido ni nada de eso”.

A pesar de no tener un futuro muy definido decide escuchar un consejo de su parte, quien le sugiere la carrera de Administración de empresas.

Mi papá me dijo ‘bueno Juan, pues mientras usted decide que hacer, porque no entras a estudiar Administración, que a usted le gusta como esas cosas’ y pues yo dije pues bueno, la verdad yo entre a estudiar administración mientras decidía que hacer y 10 semestres después salí graduado”.

Comprendiendo todo eso es entendible que la decisión de estudiar en la UNAB no sea una razón más extraordinaria que haya sido la única universidad de su conocimiento que tenía esta carrera en su época.

Escogí la UNAB porque creo que en ese momento no había Administración en ninguna otra universidad, en el 91 Bucaramanga era muy diferente, no existían carreras tecnológicas, la oferta  que hay ahora de carreras tecnológicas no existía, las carreras eran convencionales totalmente, entonces tampoco había muchas opciones”.

Sus primeros días en la UNAB fueron muy normales, sin ningún tipo de actividad fuera de lo común, al principio de su carrera se camuflaba entre la gran cantidad de estudiantes que tenían los salones de Administración en los años noventa.

 “Mis primeros días fueron bastante tranquilos, bastante normales, de hecho toda esa etapa de mi vida fue bastante común, yo no llamaba la atención, y hay que entender que no es ahora, pero en ese entonces los grupos de administración de empresas eramos 45 personas en un salón”.

No solo pasó sus días con normalidad, su permanencia en la unab le otorgó poder ver de primera mano la transformación que ha tenido la infraestructura de la universidad y con ella los recuerdos, aquellos puestos de comida que acompañaron sus noches de estudiante lo marcaron tanto que tres décadas después sigue recordandolos como si su memoria los hubiese inmortalizado. 

La universidad en el 91, tenía en todas las casas de enfrente tenia sitios, que hoy en dia son una papelería y otra cosa, tenia sitios, por ejemplo el sitio que se llama la rectoría que ahora se convirtieron en las empanadas que quedan enfrente de la curva, era una casa gigante que tenía en toda la entrada de la casa uno entraba y subía y era grandísimo y vendían de todo, empanadas, y lo que fuera. 

Habían puestos de frutas, cuando una camina hacia el hostal a mano izquierda y ahí estaba un señor que le decían ´compritas´ que fue muy famoso en la universidad, que él siempre tuvo una chasa frente a la universidad”.

A lo largo de su rol en la Unab ha aceptado como el espacio verde la universidad ha marcado su vida aquí,y agradece que a pesar de todas las transformaciones y el crecimiento día a día, la universidad ha intentado mantener esa naturaleza que la caracteriza. 

Siempre me ha marcado mucho el espacio natural que tiene la universidad osea el espacio verde, me ha gustado mucho que lo han mantenido, no se ha perdido el espacio verde, otra cosa que me ha marcado es que a través de los años uno vio crecer la universidad desde que era un parqueadero, lo que es la plaza de banderas unos años antes de que yo entrara era un parqueadero chiquito y vacío y desocupado, ver que desde el 91 que yo empecé a estudiar hasta hoy en dia 2022, la universidad ahora no tiene para donde expandirse, ya la universidad tiene que pensar en otras estrategias de crecimiento”. 

Pero no solo ha vivido la experiencia Unab desde la parte estudiantil, también su experiencia lo ha llevado a enseñar en las aulas de clase, llevo un travesía algo compleja, incluso aceptando un trabajo con cierta desconfianza, sin imaginarse que después lo amaría al punto de no sentir que está trabajando, ha disfrutado cada experiencia y cada clase recordando a sus alumnos con una sonrisa. 

Inicialmente un profesor amigo que todavía trabaja acá, me invita y me recomienda y me llaman de la universidad y me dicen “le estamos ofreciendo un puesto”, entonces les dije no muchas gracias no me interesa, pero les recomiendo a esta otra persona, a éste muchacho que estudió música y ya es graduado y  sabe del tema, mi amigo, empezó a dar clase acá, pero él se fue de viaje, cuando él se fue me volvieron a llamar, en ese momento que me volvieron a llamar yo seguía sin interés pero necesitaba plata, y acepté más por necesidad que por gusto, porque la experiencia inicial que tuve en la docencia no fue muy agradable, pero cuando llegué acá la experiencia fue otra, mi llegada acá fue muy buena.

Para mi todo los grupos que están conmigo en el momento son especiales, todos los semestres, todos los proyectos, todas las clases son de recordar, porque si no lo fueran, yo preferiría retirarme, el día que esto se me convierta en un trabajo yo me retiro”.

Sus primeros días como profesor fueron algo desorganizados y un poco complejos por la falta de instrucciones solo conocía la parte administrativa del alumnado y tuvo que acoplarse a los procesos que llevan a cabo los profesores.

Fueron un poco caóticos, la universidad yo no sé ahora pero en esa epoca, no tenia un programa de inducción concreto, entonces yo no sabia que era cosmos, yo no sabía cómo ingresar y sacar notas, yo sabia nada, a pesar de que había estudiado aquí, yo desconocía el manejo administrativo de todos los procesos.

Mi experiencia como profesor antes de entrar a la universidad había sido un semestre de clases no más, mi primera clase por ejemplo yo la di en lo que antes era el ITAE, Yo preparé una clase de 2 horas y a la  media hora ya había dictado todo lo que había preparado.   

Mientras uno dicta un tema que uno conoce con suficiencia como era mi caso con las materia de sonido, uno aprende de un tema en ese proceso que es el tema de la docencia, y llevo 12 años dando clase y todos los semestres hay algo que yo estoy mirando que puedo mejorar este semestre, haber el semestre pasado no me funciono esta estrategia probemos otra, después de 12 años sigo así.

Si recuerdo que fue una materia que hoy en día se llama diseño sonoro,fue en donde hoy queda el cpa abajo donde está la cabina de radio.

El ambiente de trabajo cercano es muy agradable, yo tengo en artes audiovisuales y música que son los dos programa en los que dicto clase, tengo la mejor compañía  y el mejor ambiente laborar que una persona pudiera esperar de parte de una institución o una empresa, son increíblemente favorables y generan un ambiente  muy bueno de trabajo”.

Habla de la universidad resaltando la humanidad que transmite en su comunidad, y cómo a pesar de tener ciertos altercados y factores negativos, esa parte humana resalta como cualidad principal. 

La universidad tiene sus situaciones que habría que tratar,que son delicadas que se pueden corregir, pero tiene un gran factor favorable que es el factor humano, si se pregunta en la universidad como es la calidad humana de los docentes, de los estudiantes, en general la universidad tiene un factor humano es excelente, a veces se enreda en la mitad insisto los trámites burocráticos, los procedimientos, las normas administrativas  se enredan en la mitad de esas buenas intenciones. 

Si la universidad fuera un helado sería un helado de chocolate con arequipe y mora”.