Personajes Unab – Julio Benavides

Realizado por: Camila Del Vecchio, estudiante de Comunicación Social de la UNAB.

Julio Eduardo Benavides Campos, comunicador social especializado en dirección y producción de cine, radio y televisión egresado de la universidad de Lima llega a Bucaramanga en el 2003. Un día en su casa en Bogotá decide leer el seccional del periódico, en el había un anuncio de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. 

Mirando el diario el tiempo un domingo, me puse no sé por qué a ver los clasificados y de repente vi una oferta de trabajo que era para comunicación social profesor de tiempo completo con maestría, y yo dije, por qué no tentar

Pensando en dejar Bogotá para poder criar a su hija de 3 años en una ciudad más tranquila, en la que gozara de una mejor calidad de vida, decide tomar el trabajo. 

Llega a Bucaramanga a dar clases de teorías de comunicación en la UNAB de lunes a jueves, puesto que llegó a un acuerdo con la universidad en el que le permitían viajar desde el jueves en la noche hasta el domingo a Bogotá a ver a su familia si tomaba la gran carga académica de dictar todos los cursos teóricos. 

“El jueves en la noche me devolvía a Bogotá y estaba hasta el domingo. Domingo en la noche viajaba nuevamente para aquí para Bucaramanga y empezaba mis clases. Claro, en esa negociación cedieron de ese lado y me dijeron ahora tú tienes que ceder del otro lado: tienes que hacerte cargo de estos grupos de teorías que están pendientes”

Su primer año en la universidad estuvo marcado por la tristeza de estar solo en la ciudad, provocando que solo tuviera un encuentro con un colega de la facultad de comunicación en todo ese año. Esta única reunión la recuerda con cariño

“Solo socialice con los compañeros de trabajo una sola vez y con uno de ellos: el profesor Roberto Sancho. Todavía lo recuerdo, dije ‘es la primera vez que reúno con alguien a tomarme una cerveza’

Aunque fue un año complejo para adaptarse, el profesor Julio no olvida el grato impacto que le generó pasar de universidad en Bogotá completamente construida en concreto y con poco espacio para la naturaleza, a una institución inmersa en un jardín gigante. 

“Impacta para quién llega encontrar una universidad incrustada en la montaña e incrustada en medio de tanta vegetación”. 

Ese primer semestre no conoció mucho de la ciudad, pero, posteriormente se adaptó a la perfección a la universidad y a Bucaramanga, encantado con la calidez del clima y la gente bumanguesa.

En 2004 se comienza a replantear en pensum de comunicación social con el objetivo de lograr una certificación que le fue negada a la facultad en el 2003. Por lo tanto, sus primeros semestres en la facultad de comunicación fueron de muchos cambios en el departamento y una constante vigilancia por parte del decano que marcó en Julio Benavides la descripción de esa facultad del 2003. 

“Bueno, yo que diría, porque además una vez se lo comenté y me dijo ‘Sí yo era así el ese entonces decano que era Rodrigo Velazco era muy policía. Cuando digo policía es que, uno estaba trabajando en el computador y se acercaba te decía Hola cómo estás qué estás haciendo, y miraba la pantalla. Años después conversando con él, me decía ‘Sí, sí, yo era muy policía’. 

Recuerdo eso, recuerdo además porque llegué en el momento que se había finiquitado un proceso de acreditación fallido y se estaba como reorganizando todo para darle impulso a ese proceso y volverse a presentar. En ese tiempo eran dos comunicadores. Cuando yo llegué había dos registros calificaos: comunicador social periodista y comunicador social organizacional”. 

El Pensum cambia en los énfasis, antes el egresado se graduaba con dos títulos: comunicador social periodista y comunicador social organizacional. La reforma cambia y les da la oportunidad a los alumnos de escoger su línea. Actualmente se está construyendo otro cambio en el pensum en el cuál el estudiante tendrá más de dos componentes para elegir, el profesor le gusta este nuevo cambio por la posibilidad que van a tener los futuros comunicadores de volverse a formar en más de un énfasis a la vez.

“Hoy en día, la reforma que se pondrá en marcha en poco tiempo, pues, “trata de deshacer” esa diferencia por algo que no agota, que contempla esa diferencia, pero no las agota en esas dos posibilidades”. 

En su comienzo como docente de la universidad se topa con un estudiante sin redes sociales, solo con un correo electrónico que debía ser vaciado cada semana por su poca capacidad de almacenamiento 

“No tenía celular, había que comunicarse con él en la clase, creo que ya se tenía correo electrónico. Lo único que el correo electrónico solo podía guardar diez megas. La universidad tenía su propio servidor: bumanga. unab.edu.co. Entonces te imaginaras que en ese tiempo ya diez megas era nada, uno tenía que empezar a borrar antes de cumplir el mes de uso”. 

Era un estudiante que, para el profesor Julio, disfrutaba más la vida universitaria: debía ir a la biblioteca, socializaba con todos cara a cara, se involucraba en las actividades de la facultad y no iba con tanta prisa como el estudiante actual. 

“De repente es una mala percepción, pero creo que antes se disfrutaba más la universidad, en general, no digo que ahora no haya estudiantes que no la disfruten; pero la tendencia general era mayor, porque la universidad es más que los salones, la universidad es toda la vida universitaria.” 

La universidad en su infraestructura no ha cambiado mucho, para el profesor lo único nuevo son las redes de internet que hay ahora en la facultad de comunicación social. 

Y, aunque el edificio sea el mismo, las personas son las que han ido cambiando como el mesero del hostal y Súper Dennis, la antigua secretaria de comunicación, que Julio recuerda con cariño. 

“Súper Denis, así le decían a la secretaria, Súper Denis, porque era una persona que podía estar haciendo 20 cosas a la vez y tenía la sonrisa dibujada de oreja a oreja”. 

Siguiendo con una tonalidad de nostalgia, Julio recuerda con mucha estima las noches que pasaban todos los profesores corrigiendo trabajos en la universidad hasta las diez de la noche. Estas largas noches de correcciones se convirtieron en el momento que más atesora de todos sus años en la universidad. 

“Evaluando trabajos todos los quipos hasta las nueve, diez de la noche en la universidad. Nos quedábamos uno de socio humanística, un profesor que manejaba los medios y otro de la parte conceptual. Entonces las evaluaciones se hacían en equipo, es un grato recuerdo de trabajo”.  

Siendo un productor de sonido que ha trabajado su afinidad de oír, sorprendentemente lo que más ha aprendido en sus 19 años de docencia en la UNAB ha sido ha escuchar a sus estudiantes y a él mismo.

“Bueno, eso se ha ido dando con los años. Sobre todo, porque a veces uno llega con la idea de que sabe mucho, pero no sabe, por ejemplo, de ustedes como estudiantes, ¿quiénes son? Entonces creo que escuchar, creo que eso ha sido lo principal, y escucharme también”.

Con el paso de los años también ha comprendido la cultura diaria de la Universidad Autónoma de Bucaramanga: una institución que tiene una continua diferencia entre su continua búsqueda de nuevas formas de emerger y algunas cosas que sostiene en formas antiguas de hacer. Es una universidad que sigue avanzando con el desarrollo del mundo e intentando definir y unir la facultad. 

“Entonces yo la defería así: que sigue buscando su proyección en la medida que hay un mundo cambiante, lo mismo que el programa de comunicación social, y creo que tienen mora como facultad constituirse con mayor definición, eso que es llamado ¿qué es lo que nos une como facultad a todos esos seis programas”. 

Al recordar la facultad a la que llegó hace casi dos décadas, el profesor Julio Benavides añora el equipo que se conformó para llevar a cabo el trabajo de seminarios que se desarrollaban en los núcleos integradores.

“Qué es lo que más extraño, yo creo que ese equipo que se logró conformar a partir de una apuesta que después hubo que cambiar, y hubo que cambiar porque fundamentalmente implicaba mucha inversión, que era el trabajo de los seminarios en los núcleos integradores, diría que eso es lo que más extraño de la UNAB de ese 2003 o por lo menos hasta el 2007 que estuvo esa modalidad”. 

La Universidad Autónoma de Bucaramanga representa sentimentalmente para el profesor de comunicación social Julio Eduardo Benavides, un reto continuo que lo presiona a reinventarse como docente e investigador continuamente. La UNAB le abre diferentes espacios para encontrarse con nuevos proyectos, cursos, estudiantes que siempre logran llenar el vació laboral que este sintiendo.

“Yo creo que es un espacio para poder definir sus propios retos, o sea, para poder definir los restos personales, en esa media creo que la universidad da la posibilidad de esos espacios. De encontrarse con otros proyectos, de encontrarse con otras dinámicas”. 

Y, aunque ya esos seminarios no existan, el profesor sigue enamorado de la universidad, sin ninguna razón, el sentirse bien en el lugar en el que trabaja le ha impedido irse a otro lado, simplemente se ha ido enamorando de la UNAB desde hace 19 años. 

“Me fui enamorando y me fui quedando, no hay razón, valga la redundancia, racional. Es como que uno se va pegando y se va sintiendo bien y en la medida que se va sintiendo bien se le va yendo de la cabeza cualquier pensamiento que diga ‘me voy para otro lado’”.

De la mano al amor se encuentra el ambiente en el que se construye la universidad, sobre todo las “casitas” como les dice Julio a sus espacios favoritos de toda la institución. Estos lugares le recuerdan ese primer impacto que tuvo al ver que podía trabajar en un lugar que siempre está en contacto con la naturaleza. 

“Mi espacio favorito de la universidad es tener clase en las casitas. Porque, las casitas me permiten tener muy presente eso que más me llamó la atención de la universidad cuando llegué, esa posibilidad de estar en clase, mirar por las ventanas y ver verde. Eso es muy difícil de encontrar”. 

Actualmente, el profesor Julio Eduardo Benavides Campos sigue siendo parte de la universidad autónoma de Bucaramanga como docente investigador. Enamorado de su trabajo, los proyectos nuevos y restos que esta le brinda, los colegas que ha hecho durante los años y los estudiantes que ha conocido.