Seguro médico

María: Buenas tardes, señorita… no tengo cita, pero llevo días con un dolor en el pecho que
cada vez empeora. ¿Habrá alguna posibilidad de que me atiendan hoy?

Secretaria: No.

María: Ay señorita! Me siento muy mal y no tengo forma de pagar una consulta privada.

Secretaria: No hay citas, señora.

María: ¿Y no hay una lista de espera? ¿O tal vez puedo llamar a algún número para que me
confirmen?

Secretaria: No hay citas, señora, ya le dije. Si no tiene agendamiento previo, debe sentarse
y esperar. Tal vez más tarde se habilite un espacio… aunque no le prometo nada.

María: Está bien… me siento, pero de verdad necesito que alguien me atienda hoy.

Carolina: Buenas tardes. No tengo cita, pero necesito que me atiendan, cuánto quiere que
le pague, me duele la cabeza y tengo compromisos importantes, no puedo perder tiempo
aquí.

Secretaria: Por supuesto, señora. Para usted hay espacio en unos diez minutos. La doctora
la recibirá enseguida.

María: ¿Perdón? Yo acabo de preguntar lo mismo y me dijo que no había nada. Llevo más
de una hora esperando.

Carolina: Ay, señora… usted no entiende. Yo no puedo darme el lujo de perder todo un día
aquí sentada. Algunas personas tenemos cosas importantes que hacer.

María: ¡Y acaso mi vida no importa! Yo también trabajo, también me esfuerzo, y mi salud
vale tanto como la suya.

Carolina: No se engañe. No es lo mismo. Unos aportamos más, y es lógico que nos den
prioridad. La gente como usted… siempre tiene tiempo para esperar. La gente como
usted… siempre tiene tiempo de sobra.

María: ¡No se trata de tiempo, señora! ¡Se trata de dignidad! Mi vida vale igual que la suya.
La salud no debería depender de la billetera ni de la apariencia.

Doctora: ¿Qué está pasando aquí? Se escucha desde mi consultorio.

María: Disculpe doctora, me llamo María. Yo pedí una cita, insistí en que me ayudaran, y
me dijeron que no había nada. Luego llegó esta señora… y en menos de un minuto ya tenía
espacio reservado.

Carolina: Doctora, yo solo pedí lo mismo. Pero no puede comparar mi situación con la de
ella. Yo no puedo estar perdiendo tiempo…

Doctora: Señora, no sea irrespetuosa. Ahorita no tenemos agenda de citas, estamos llenos.
Pero está la línea de prioritaria, por ese medio pueden comunicarse si es muy urgente.

María: Yo le pregunté a la señorita si había un número al cual me pudiera comunicar, ella
me dijo que no

Doctora: No entiendo por qué la secretaria está dando prioridad, este seguro médico intenta
brindarle a todos un buen servicio.

Doctora: Señora María, por lo que entiendo usted llegó primero, así que pase a mi
consultorio y la atiendo en un momento.

María: Gracias, doctora… pensé que otra vez me iban a dejar esperando como si no
importara.