Por décadas, el paso hacia Cúcuta se hacía por Matanza y Suratá, un recorrido más corto y menos exigente que la ruta actual por Pamplona. Hoy, Emilio Arenas nos recuerda cómo esta vía atravesaba la cordillera por su parte más baja y conectaba con Arboledas y Salazar, una ventaja que la región perdió con el tiempo pese a los intentos por recuperarla.
