La sexualidad y sus extremos

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Realizado por: Diego F. Giraldo G.

A lo largo de la historia, las mujeres han sido violentadas y estereotipadas, bien sea por una serie de coincidencias desafortunadas o un sistema al que llaman patriarcado.
Esta misma discriminación ha hecho que algunos oficios estén limitados a los hombres, o que algunos, considerados menos dignos, sean relegados a los márgenes de la sociedad.

Este es el caso del oficio más antiguo del mundo, la prostitución. Cabe resaltar que en Colombia la prostitución no es ilegal, ni está penalizada,
como se admite en la sentencia T-629 del 2010-01. Sin embargo, no hay un marco jurídico específico que proteja los derechos de las personas
que ejercen la prostitución voluntariamente y regule el oficio. 

Karen, una trabajadora sexual que labora en la calle 15 del centro de Bucaramanga,narra su experiencia de vida para conocer acerca de este oficio y las razones que la llevaron a ejercerlo.

¿Qué me llevó? Pues la verdad al principio lo hice por desquitarme a alguien y terminé esto, no sé, loqueras.
Pues la verdad no es mucho el gusto ni nada, lo que pasa es que cuando ya empezamos en esta vida nos volvemos muy adictas al dinero y para trabajar en un empleo normal,
pues como ya estamos acostumbradas a todos los días agarrar cierta cantidad de plata, pues ya no nos es suficiente pues. 

Como bien nos lo cuenta Karen, a veces algo que quizás suene absurdo o simple como un desamor puede llevar a una persona a la prostitución, a ese mundo lúgubre y hostil.
Además, la falta de oportunidades laborales y económicas hace que sea más fácil, práctico y rentable ejercer el oficio más antiguo del mundo. Karen, opina que el suyo no es un trabajo digno, lo afirma con resignación y un tono de voz cansado, aunque acepta que en el futuro próximo no cambiará de profesión porque la paga es buena y el dinero no sobra,
así sea consciente de que es un trabajo complicado.

 Sí, eso es demasiado peligroso la verdad, no se lo recomiendo a nadie.
Pues la verdad digno no es, o sea, la verdad no me parece que sea digno personalmente a mí. Pues ya estoy en eso. Ya estoy pues, no sé, aquí sigo todavía por el dinero.

Minimizar o estigmatizar una profesión, así sea uno de esos oficios relegados a los márgenes de la sociedad, no es la solución. La realidad está llena de matices y es por esto que es necesario analizarla desde diferentes perspectivas. Y para entender un poco más los pormenores de este oficio, conversamos con una persona cuya vida sexual es diametralmente opuesta a la de nuestra primera entrevistada.
Pablo Picón es un joven cristiano y célibe, un joven que no tiene relaciones sexuales por decisión propia, por los ejemplos que tuvo en su vida, que lo llevaron a tratar la sexualidad con recelo
y llevar una vida diferente a la que conoció en su infancia. 

A lsaber lo que Dios pensaba en mí y yo quería tener una vida diferente a lo que mis papás tuvieron.
Mis papás a raíz de ser así tuvieron hijos por diferentes partes, hijos regados por todas partes, literalmente. O sea, no es exagerado, quise ser diferente por esa razón.
Y pues también Dios puso como en mí una motivación de ser totalmente diferente a lo que eran mis padres, mis abuelos.
Mis abuelos tuvieron 20 hijos, entonces era algo que no se controlaba y mis tíos eran ladrones, entonces como que quería marcar la diferencia.

Si bien es cierto que las experiencias de vida de una persona moldean su forma de percibir el mundo, que el celibato es una decisión totalmente respetable y que podríamos argumentar que no hay algo más opuesto al celibato que la prostitución,
no por esto Pablo desprecia a aquellas personas que deciden hacer de su cuerpo su herramienta de trabajo, pues en su opinión nadie puede ni debe juzgar a otra persona.

Pues yo lo respeto, jamás, conozco gente que lo hace y jamás la juzgaría porque no tengo esa autoridad, nadie la tiene en este mundo.
La respeto pero no la comparto porque pienso que es importante guardar nuestro cuerpo, la palabra dice que somos templo del Espíritu Santo, y el templo es como una casa,
y si alguien le pregunta a usted cómo quiere verse su casa, usted quisiera ver su casa limpia, porque de prontauna casa sucia de pronto no entraría mucha gente,
pero de pronto siento que al momento de no cuidar nuestro cuerpo independientemente, en muchas maneras no solamente sexuales, estaríamos entristeciendo al Espíritu Santo y es lo que no queremos.

El celibato, la prostitución, la promiscuidad, son formas totalmente válidas, de expresar y vivir la sexualidad. Es por eso que decidimos hacer este paralelo y este análisis,
para llegar a la raíz de esta dicotomía, de este problema.Sin embargo, sabemos que aún nos falta mucho y que no podemos conocer todo en tan sólo 10 minutos.