Mabel Rocío Solano ‘Todos nacemos con un propósito’

Realizado por: Silvia Juliana Puentes

Después del turbulento período del conflicto armado, surgen historias de resiliencia y esperanza que merecen ser contadas. A veces desde el privilegio se observa y se calla la realidad de una parte del país. El conflicto armado en Arauca, según la Comisión de la Verdad, ha dejado aproximadamente 500 niños huérfanos. Además de aquellos que han sido reclutados y les han arrebatado la niñez.

Mabel Rocío Solano es testimonio de ello. Desde los desafíos del pasado hasta las oportunidades del presente Mabel ha enfrentado y superado obstáculos para construir la vida que siempre anheló.

“Cuando cumplí dos años de edad mi madre muere por la picadura de una serpiente, por lo cual mi padre decide que una de las mejores opciones, sería enviarme para donde unos padrinos se suponía, ¿no?, y allí viví hasta los 7 años, pero pues en vista del maltrato que recibía por parte de estas personas, pues mi padre decide que lo mejor es enviarme para Aguachica, Cesar, de donde es él.  Mi padre creo que  se equivocó, porque pues ahí no recibí el trato que merece un niño a los 7 años, mi tía me maltrataba. recuerdo que lloraba todas las noches porque lo único que quería era estar con mi papá”.

El recordar es duro, su voz se entrecorta. No vivir con su padre y estar a merced de personas que no conocía era el pan de cada día; sin embargo, a pesar del sufrimiento, vuelve a aquello que un día llamó hogar.

“A los 7 años un día llegó una carta donde comunicaban que a mi papá lo habían matado, había sido víctima de un asesinato por parte de la guerrilla. Se supone que al mi padre morir uno va a recibir más cariño de la familia, que lo van a apoyar y lo van a cuidar más porque pues uno es el hijo de un familiar, ¿no?, pero no, así no fue, lo que hizo mi tía fue que muere mi papá y me devuelve a Arauca, donde un tío que la verdad era un ser detestable,  también era de esta clase guerrillera pues y abusador”.

En los 80, Arauca pasó por un conflicto entre el ELN y las FARC, según un testimonio de un fundador del ELN a la Comisión de la Verdad, el enfrentamiento inició por una discusión por tierras. “Los primeros pasos de la insurgencia se enmarcan en considerar las condiciones vulnerables de las comunidades, luego se establece, a través del trabajo con estas, adoctrinamiento ideológico y político, aún no armado”. En los 90, el enfrentamiento era mayor, por ello se presentaron cultivos dinámicos de hojas de coca y la frontera con Venezuela era usada como corredor para el transporte y la comercialización de estos productos.

“Así pasé mi infancia como de casa en casa, ayudándole a  mi hermano a raspar, porque en Arauca, lo único que se veían eran cultivos de coca y guerrilla, los que no raspaban se iban para la guerrilla, niños, de 7-10 años ya ejercían, pues esta actividad.

Cansada de las dificultades de su hogar y el conflicto vivido en la región, a los 11 años Mabel opta por devolverse a Aguachica, Cesar, con la esperanza de que su familia la recibiera y pudiera, como dice ella, “tener un mejor futuro”. Esto no fue así, pues su tía le cerró las puertas y al verse tan vulnerable, decidió sentarse en el parque central del municipio y llorar.

“Había un señor que se llamaba don Rafael y me contó que acá en Bucaramanga él tenía una cuñada, que si quería vivir en Bucaramanga y sí, yo no tenía otra opción y decidí decirle que sí”.

En busca de otro destino emprendió su camino a tierras nuevas y desconocidas para una niña del campo. Algo que siempre mantuvo en mente fue el querer estudiar. A los nueve años ya había terminado la primaria y en ese momento con doce no podía iniciar su bachillerato. Por ello, enfrentarse a una realidad que tampoco le gustaba la llevó a tomar decisiones poco acertadas, pero que al final la ayudaron a cumplir su objetivo.

“Cuando llegué donde esta señora me colocó a vender crispetas, desinfectantes, dulces calle por calle, pero siempre dije que esto no era lo que yo quería hacer. Yo no me imaginaba vendiendo crispetas por la calle o siendo como una vendedora ambulante (con todo el respeto que se merecen los vendedores ambulantes), pero esta no era la vida que yo quería y yo siento que a mí, que yo venía para hacer algo diferente en este mundo que mi visión de vida es una cosa completamente diferente”.

La conversación con Mabel es un mar de emociones, esto lo cuenta con humor recordando aquella “traviesa”, pero inteligente pequeña, pues sabía que si hacía eso, “la señora” no tendría más remedio que enviarla a un internado. Los ojos de esa niña brillaron al escuchar esa palabra, porque en el Refugio San José cumpliría su sueño de estudiar. Después de todo entregar mal las cuentas del “negocio” iba a valer la pena.

(Esto nunca lo hizo con la intención de obtener más dinero, sino de encontrar una salida a aquel “trabajo” que no la hacía del todo feliz).

“No era fácil, porque el internado, se dividía como en la clase alta y la clase baja, pero para mí fue lo mejor estar allá. Pasar de vender crispeticas en el norte o calle por calle aguantando sol a llegar acá para mi ush lo máximo, o estar en Arauca raspando coca o posiblemente me hubiera tocado ir a ser guerrillera, yo no me imaginaba ”.

Aunque parecía que por fin la vida le estaba sonriendo no fue así, al principio fue duro, pues ella había sido declarada en abandono, y el no tener a nadie que respondiera legalmente, hizo que la reubicaran en Hogares Teresa Toda.

(una fundación encargada de cuidar a niñas sin hogar “rescatando la dignidad y apoyando el crecimiento humano-social y cristiano a través de la construcción de nuevas formas de vida”).

“Yo llegué a este internado y yo quería más libertad, como que oye si estoy en mi casa ¿por qué no puedo salir más?, ¿por qué no puedo tener un novio? Y estando allí me escapé de este internado y me escapé junto a ocho niñas, y yo tenía un novio, me escapé porque tenía un novio.

Acá Mabel conoció lo que es el amor, pero también las decepciones sentimentales y supo que las acciones tienen consecuencias. El error que ella cometió por impulso se convirtió en un remordimiento que aún carga. A pesar de esto continuó con su recorrido por este camino llamado vida. Algo que tiene esta mujer es su carisma, mismo que la hace ser muy querida por su entorno y por ello las trabajadoras del lugar la ayudaron a ingresar en una asociación llamada “Paz y Cooperación” (en la actualidad “Niños de Papel”).

“Pero era un hogar completamente diferente acá solo reciben niños de la calle, niños drogadictos, todo. Y yo jamás drogas, no, calle nunca. Me hicieron la vida imposible; sin embargo logré con mi comportamiento, con pues la disciplina. Logre que me nombraran la recepcionista de niños de papel”.

En este “trabajo” y subiendo de cargo a secretaria conoció a Adolfo Botero, un donante de la fundación, el cual le prometió empleo cuando saliera de allí. Dos años después cumplió su promesa y logró trabajar en su empresa. Aunque en este punto su vida dio un giro. Sin esperarlo conoció el amor incondicional, ese que ama sin importar qué y por el cual saca fuerzas de donde no las tiene. Quedó embarazada de su primera hija.

“En esta empresa trabajé 8 años y ahí conocí al papá de Sara, de mi hija, mala experiencia también, realmente ese fue el primer novio que tuve y quedé embarazada, el tipo se perdió, volvió cuando Sara ya tenía 8 meses”

Este reencuentro no salió como lo esperaba, ahora ya no tendría que cuidar solo de su hija, sino que un segundo bebé llamado “Alejandro” llegaría 9 meses después.

“Cuando Alejo tenía 1 año conocí al papá de mi tercer hijo. Con esta persona vivimos 5 años, realmente es buena persona, porque es buen papá y eso, pero no fuimos capaces de convivir”.

Recordar estos momentos hacen conmover a Mabel, el retroceder y evocar esto es como si lo estuviera viviendo de nuevo. Nadie nace aprendido y a ella le tocó hacerlo a las malas, a tropezones, decepcionada, pero con tres motivaciones que no la dejaban parar. Pasó por varios empleos y por necesidades que solo ella va a entender, para lograr todo lo que siempre soñó.

“Yo me acuerdo que una vez vivíamos los tres en una habitacioncita en una colchoneta, sin nada, hasta que un día pues yo dije: ´Dios, yo no, yo realmente no quiero, o sea no quiero que mis hijos pasen necesidad´; y empecé a buscar los medios de cómo generar ingresos para darles una mejor calidad de vida y encontré que en redes sociales se podía hacer dinero, encontré que por medio de plataformas digitales y me creé mi propia agencia”.

Su mente emprendedora le permitió crear una agencia de streamers en diferentes plataformas con el fin de ayudar también a mujeres, formándolas y preparándolas para ofrecerles un empleo digno. Aunque su vida había sido un sube y baja, ya estaba llegando a la cima, su capacidad de aprendizaje y su corazón noble y empático alcanzaba lo que un día se propuso: “que no le faltara nada a sus hijos”.

“Mi trabajo actualmente es capacitar streamers, enseñarles, cómo es el trabajo. ¿Por qué no se les dice modelos web cam?, porque hay una diferencia entre ser streamer y ser modelo webcam. Ser streamer, las plataformas te piden que tu no muestres a no ser que el usuario compre una sala privada, mientras que una modelo webcam si trabaja 24 horas, está 24 horas exhibiendose”.

Aunque su empresa le ayudó a cumplir su objetivo, llegó un punto en el cual no la satisfacía completamente. Aquí el fútbol hace de las suyas, por su hijo Alejandro se dio cuenta que este deporte la hacía feliz, la llenaba. Gracias al Real Santander (equipo en el cual jugaba su hijo en ese momento), conoció a Mauricio Acosta y con su ayuda creó a Cantera Ajedrezada.

“En la actualidad apoyo a un equipo de fútbol que es como mía, la siento parte de mi porque yo acá puedo ayudar a mucha gente. La escuela está ubicada en el norte y yo digo bueno acá uno puede ayudar a gente que de pronto está en las drogas o que tiene maltrato familiar y demás y que a través del deporte pueden salir adelante”.

En medio de las sombras del pasado, Mabel ha encontrado la luz en su camino, y su historia es un recordatorio que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay espacio para la esperanza y la transformación.

Desde las calles polvorientas de Arauquita hasta los campos de fútbol de Bucaramanga, esta historia es un testimonio de su espíritu indomable y su capacidad para convertir la adversidad en oportunidad. Además, como dijo ella, “todos nacemos con un propósito”.