Durante décadas, Matanza sostuvo su economía gracias al trigo y a los molinos movidos por la fuerza del río Suratá. Sus piedras aún visibles en el parque principal recuerdan la calidad de una harina que llegó a mercados lejanos como Maracaibo.
Durante décadas, Matanza sostuvo su economía gracias al trigo y a los molinos movidos por la fuerza del río Suratá. Sus piedras aún visibles en el parque principal recuerdan la calidad de una harina que llegó a mercados lejanos como Maracaibo.