El reto cultural de la industria editorial en Bucaramanga

Por: Camila Ladino, estudiante de Periodismo.

En el año 2020, los tres primeros meses del confinamiento del Covid 19 provocó que la industria editorial estuviera cerrada en su totalidad. Esta situación generó cambios radicales en las cadenas de librerías y editoriales en Bucaramanga, donde las soluciones fueron adaptarse o declinar ante las adversidades.

La industria editorial en Bucaramanga ha padecido el proceso de la cuarentena tanto de forma positiva, como negativa. En ambos aspectos, hubo una incertidumbre de cómo abordar la coyuntura cultural a la que se enfrentaban, ya que informes del año 2019 por la Cámara Del Libro revelaban que había un incremento del 4,7 % frente a años anteriores, cifras que se podían ver afectadas de algún modo por el cierre de la pandemia.

Por un lado, la industria editorial estaba en decadencia desde hace cinco años, y la pandemia le dio su quiebre final a algunas de las librerías de la ciudad, registrando una disminución del 30% en ventas de libros. Así fue en el caso de Abrapalabra , una de las librerías más tradicionales en Bucaramanga, que llegó a su final tras 34 años de servicios Ya que, a pesar de que se encontraban negociando su venta con Lerner, librería de Bogotá, el esparcimiento del coronavirus provocó que los proyectos que tenían para su entrega, como convertir el espacio en un centro cultural, fueran cancelados, y olvidados. Por lo tanto, los llevó a convertirse en la librería que los compró: Lerner, quienes unos meses después cerraron, dejando en abandono total el lugar.

Sin embargo, los bumangueses encontraron un escape, y entretenimiento en la compra de libros físicos, que implementó las ventas de la industria editorial a través del sistema digital de las redes sociales. Las librerías tuvieron que adaptarse a una nueva organización de promoción por aplicaciones como Instagram, que incluso ocasionó un incremento significativo en venta, y el crecimiento de la industria editorial en la ciudad.

Profitécnicas Librería Técnica y Cultural, quienes llevan 45 años desde su creación, es la única o una de las pocas librerías locales en Bucaramanga, que sigue y se ha mantenido gracias a su especialización en textos académicos y por
su organización con canales digitales desde antes de la pandemia, lo que ha sido una constante lucha, como lo menciona el administrador y librero de Profitécnicas, Sergio Cely. “Pues la verdad la pandemia fue un momento de incertidumbre, no sabíamos que iba a pasar, pero afortunadamente nosotros contábamos con mucha anterioridad con página web, entonces la página web se volvió un canal, el único canal de ventas que tenía la librería y esto hizo que, qué pues atravesáramos la pandemia sin una afectación importante para nosotros. Es una lucha constante de proyectarse y cambiar a mediada de que van pasando las cosas, ser un poco proactivo”.

Además, durante la pandemia hubo un mayor interés y recuperación de la cultura literaria por parte de los bumangueses. Este fenómeno social se debe en gran parte al incremento en los hábitos de lectura que se presentaron. Como lo dice el director general de “Sin Fronteras” grupo editorial Mauricio Duque. “El estar encerrados hizo que la gente buscara otros medios de entretenimientos diferentes a los habituales, esa necesidad de entretenimiento llevo amucha gente a buscar libros que antes no leía o si leía a leer mucho más”.

Ulibro es uno de esos espacios, que ha optado por rescatar el mundo literario en la ciudad, trayendo en su nueva edición 29 estantes presenciales, enfrentándose al reto cultural de la industria editorial en Bucaramanga.