Salvando vidas desde el silencio

Por Karen Yulieth Téllez Ávila
ktellez@unab.edu.co
Cuarto semestre de Enfermería

Enfermería se perfila como una profesión desde la era Nightingale, es decir, desde los siglos XIII al XVII. Desde esos años se formaliza la preparación de enfermeras en hospitales, y posteriormente y en forma paulatina es ligada a una formación universitaria. La enfermería como profesión va a estar muy ligada a su juramento hipocrático al cual están ligadas profesiones como los médicos y abogados.

Para enfermería este juramento aún está vigente en este siglo ya que este se profesa al momento de empezar a desempeñar su profesión: “Juro solemnemente ante Dios y en presencia de esta asamblea llevar una vida pura y ejercer mi profesión con devoción y fidelidad. Me abstendré de todo lo que sea perjudicial o maligno y de tomar o administrar a sabiendas ningún fármaco que pueda ser nocivo para la salud”.

/ FOTO KAREN Y. TÉLLEZ

Este código de ética establecido y reconocido marca las normas y valores de todos quienes profesen a la enfermería como profesión, aunque hay una incongruencia en la retribución para este personal ya que sus horarios laborales diarios obligatorios en la gran mayoría de hospitales son de 12 horas, a través de sus organizaciones ha luchado para que el reconocimiento social se traduzca en mejores condiciones laborales, oportunidades y remuneraciones para el gremio.

Según la OMS A nivel mundial, en el 37 % de los países se han informado medidas para prevenir ataques a los trabajadores de la salud. Entre el 1 de enero de 2019 y el 1 de enero del 2021, el Sistema de Vigilancia de Ataques a la Atención de la Salud de la OMS tomó 2030 ataques al personal de atención sanitaria, lo que resultó en 500 muertes y 800 lesiones de trabajadores de la salud y pacientes en 11 países que enfrentan emergencias complejas. Esto es particularmente importante en el contexto de la pandemia actual de COVID-19, ya que en los últimos meses han surgido muchos informes de ataques a profesionales de enfermería y de salud.

Por otra parte, la pandemia de COVID-19 ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de los sistemas de salud, así como el déficit de profesionales de enfermería para enfrentar la situación desde la primera línea de atención. Para contener y mitigar la enfermedad en la región de las Américas es fundamental contar con equipos de protección individual adecuados y suficientes, acciones de formación continua, condiciones laborales dignas, protocolos acordes con los estándares internacionales, equipos multidisciplinarios e interdisciplinarios, herramientas tecnológicas en el marco de la telesalud y voluntad política desde las instancias directivas de las instituciones de salud.

Si se tienen en cuenta y se implementan las medidas anteriores, los profesionales de enfermería tendrán la oportunidad de demostrar todo su potencial como gestores del cuidado mediante acciones de educación y orientación, implementación de prácticas de autocuidado, y comunicación asertiva dirigida a la persona, la familia y la comunidad. El apoyo que puede brindar el personal de enfermería en este escenario es fundamental para mitigar las dificultades que presentan los servicios de salud, así como para favorecer las medidas de protección personal y la abogacía en beneficio del ser humano.

En Colombia

Según el escalafón de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), Colombia está en los últimos puestos en número de médicos y enfermeros. En cuanto al número de médicos, nuestro país se encuentra ocupando uno de los peores lugares, con 1,8 médicos por cada 1.000 personas. Sin embargo, peor posición nos deja las cifras en relación con el personal de enfermería, enviándonos al último lugar, con un índice de 1,1 por cada 1.000. También ostentamos, según este informe, el último lugar en la proporción entre el personal de medicina y el de enfermería, siendo esta apenas de 0,6 por ciento. Brasil y Colombia son, pues, los únicos dos países de los clasificados por la OCDE en este informe con menos personal de enfermería que de medicina.

A raíz del conflicto armado y la violencia política en Colombia, es fundamental el aporte de los profesionales de enfermería en el cuidado de los individuos familias y comunidades, cuya experiencia por este tipo de eventos ha sido devastadora, no solo para su salud física, sino para su estabilidad síquica y emocional. Por eso, se da inicio afectaciones a la vulnerabilidad de este gremio viéndose como uno de los más ligados en secuestros a explotación laboral e incorporación a grupos al margen de la ley debido a sus conocimientos para el enero del 2022 se aproxima o se cree que en estos últimos 3 años han desaparecido al menos 500 trabajadores de la salud y se les a vulnerado la vida al menos a 200.