El suicidio es una realidad mundial descuidada

Realizado por: Alejandra Sierra y Sayyid Sarquis, Unab Radio.

Recuerdo que en ese momento cuando estaba al borde del puente, tenía una sensación en mi estómago indescriptible y miraba al vacío y estaba totalmente convencida de que saltar me iba a quitar todo el dolor que sentía.

El suicidio es un problema de salud pública importante, pero a menudo descuidado. En el mundo, aproximadamente 900,000 personas se suicidan anualmente, lo que equivale a más de 2.000 personas al día o una cada 40 segundos, esto sin contar las que intentan hacerlo. Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que alrededor de un 20% de los suicidios se cometen por auto intoxicación con plaguicidas, la mayoría de ellos en zonas rurales agrícolas de países de bajos y medianos ingresos. Otros métodos comunes son el ahorcamiento y los disparos con armas de fuego.

Las tasas de suicidio en los Estados Unidos como en el mundo están aumentando, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC), el suicidio fue la décima causa de muerte, cobrando la vida de más de 47,500 personas. En el rango entre 35 y 44 años, mientras que entre los 10 y 35 años, fue la segunda, justo detrás de las lesiones no intencionadas.

En Colombia, entre enero y julio de 2023, la tasa de suicidios aumentó en un 15.73% en comparación con el mismo período del año anterior, con un total de 1.810 casos reportados. Los intentos de suicidio sumaron 30.021 casos en este período. La violencia, la desigualdad, y el conflicto armado han dejado profundas cicatrices en la salud mental de millones de familias colombianas, una situación que se ha agravado con la pandemia de COVID-19 .

Por otro lado, de acuerdo con los datos de libre acceso del Banco Mundial, Colombia cuenta con una baja incidencia del suicidio (3,9 por cada 100 mil habitantes) en comparación al resto de los países de la región latinoamericana y el promedio mundial que es de (9,2), solo por encima de Venezuela que está en (2,1), Perú (2,8) y Panamá (2,9) en 2019.

Durante la pandemia de covid-19 se presentó alerta roja hospitalaria a nivel de salud mental, pues las unidades de atención psiquiátrica en Bucaramanga estaban llenas. En un informe del diario Vanguardia, publicado el 16 de abril de 2021, Pedro Javier Gutiérrez, gerente del Hospital Psiquiátrico San Camilo, comunicó que en general al mes se recibían entre 1.200 y 1.400 pacientes.

Felipe Pedraza, médico cirujano y psiquiatra confirma el aumento de casos de intento de suicidio por la pandemia, en su entorno laboral comenzó a recibir más pacientes por problemas de salud mental, consecuencia de la cuarentena.

“Los casos de suicidio están aumentando en los ultimos años como consecuencia de la pandemia que vivimos entre el 2020 y el 2023, en ese tiempo la crisis económica, las personas fallecidas, los cambios que tuvieron que vivir todas las personas influyeron en la salud mental, aumentando los casos de ansiedad y depresión y así mismo, los casos de suicidio”.
Pedro Pablo Ochoa, psicólogo clínico y director de investigaciones del Colegio Colombiano de Psicólogos, expresa que en Colombia no existe un sistema de salud mental que permita intervenir oportunamente y proteger la salud de las personas.

En los resultados de las estadísticas recopiladas por Minsalud, se muestra que entre el 2016 y el 2020 se reportaron 121.054 servicios brindados, donde en 2020 se contabilizaron 28.000 atenciones, para un promedio de más de 550 servicios semanales y aún así, dejando una gran parte de casos sin poder atender.

Un caso que demuestra la falta de un sistema de protección adecuado y el impacto de no recibir tratamiento a tiempo es el de Alejandra Carrasco, una joven estudiante y madre adolescente de 18 años que se suicidó el 20 de septiembre de 2013 esperando una atención psiquiátrica que no llegó a tiempo, incluso Alejandra se costeaba a sí misma los medicamentos de altos precios por no tener acceso a un tratamiento en el servicio público.

María Paula Duarte, psicóloga de profesión y experta en casos de intentos de suicidio en adolescentes, cuenta que en la época de la pandemia, las instituciones no contaban con el suficiente equipo para atender tantos casos.

“La pandemia nos mostró las grietas en nuestro sistema, pero también nos brindó la oportunidad de reconocer y abordar esas deficiencias. No podemos permitir que la falta de recursos siga poniendo en riesgo la vida de todos nuestros jóvenes. La clínica de reposo en la cual trabajaba no tenía suficiente capacidad para tantas personas, el sistema colapsaba y diariamente perdíamos la oportunidad de brindar ayuda a miles de afectados incluyendo su salud mental”.

Una clínica de reposo es un centro especializado en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades de salud mental. Es una forma de denominar un hospital psiquiátrico o una clínica psiquiátrica . Se denomina “de reposo” porque es común que reciba pacientes con trastornos de ansiedad, depresión y diversas patologías de salud mental donde parte del tratamiento es el descanso en un lugar controlado y con un seguimiento médico estricto por parte de un grupo de profesionales como psicólogos, médicos, psiquiatras, terapeutas, entre otros.

La Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, asegura que, por cada intento hay muchos más o tienen ideas suicidas graves. Ese comportamiento impacta profundamente en las familias y comunidades y sigue siendo un desafío universal con millones de afectados por lo que la reducción de la mortalidad por suicidio es un tema de importancia mundial y una consideración vital de salud pública.

Las consecuencias psicológicas a familiares mayormente se encuentran relacionadas con la presencia de estrés, síntomas depresivos, ansiedad, riesgo suicida y desesperanza. La situación empeora si el familiar encuentra el cuerpo del fallecido, pues existe evidencia de que los efectos psicológicos son a largo plazo y severos, como ataques de pánico o síntomas de estrés postraumático. Además, si existe un diagnóstico psiquiátrico previo a la pérdida de un familiar por suicidio, el riesgo de conductas suicidas se incrementa.

Sandra Lopez, trabajadora independiente de Bucaramanga, es mamá de una joven que intentó quitarse la vida el año pasado, resalta que desde el momento que ocurrió su vida cambió y le afectó no solo en la relación con su hija, si no en todos los contextos de su día a día.

“Pues nosotros teníamos una vida normal, obviamente ella siempre ha sido mi prioridad, yo trabajaba y ella estudiaba, pero después de pasar por eso las prioridades cambian demasiado, entonces ya hasta la empresa se podría decir que estaba descuidando porque pues el cien por ciento de la atención se va hacia ella, tanto en la parte física como en la parte mental, la casa o sea ya te da miedo dejarla sola, ya hay que invertir hasta mucho más dinero que en las terapias, que si se va quedar pues hay que dejar alguien que se quede con ella, la alimentación, de todo, hay que estar mucho más pendiente.”

Por otra parte, las consecuencias no solo afectan la salud, sino otros ámbitos como las relaciones sociales debido a los prejuicios y discriminación, preguntas relacionadas con la muerte y la decisión voluntaria de aislamiento de amigos cercanos o personas en general.
En los niños o adolescentes disminuye su rendimiento académico, asistencia o participación de actividades escolares, mientras que en los adultos jóvenes el abandono laboral y la dificultad para adaptarse temporalmente es un problema a destacar.

La depresión es una de las principales causas del suicidio, según la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (una de las guías más importantes de salud mental), el 80% de las personas con depresión comienza a recuperarse durante el primer año, y un 40% lo hace durante los tres primeros meses. En otras palabras, la gran mayoría mejora, se recupera y aprende estrategias que reducen el riesgo de una recaída.

Juan Carlos Pedroza es un adolescente que superó la depresión y tuvo su caso de intento de suicidio hace dos años, menciona que con ayuda médica y con compañía logró salir de este círculo que lo atormentó por mucho tiempo, aunque no niega que fue dificil.

“El proceso y cómo logré superarlo fue bastante pesado pero efectivo para mí, por más o menos dos años y medio tuve asistencia psicológica y de la mano de mi psicóloga decidimos dejar el tratamiento únicamente con terapia porque yo me negué al tratamiento farmacológico, no era cómodo para mí. Yo por lo menos tenía la ventaja y contaba bastante con mis amigos, contaba bastante con las personas cercanas a mí, el poder hablar las cosas que estaba sintiendo, el poder ser más abierto con mis sentimientos para poder afrontarlos de la mejor manera, aceptarlos y procesarlos”.

El suicidio causa más muertes que las guerras y los homicidios juntos. Cada suicidio afecta profundamente a unas seis personas de su entorno. Las mujeres intentan suicidarse tres veces más que los hombres, pero los hombres tienen una tasa de éxito tres veces mayor que las mujeres. Las tasas de suicidio aumentan con la edad, siendo los intentos más planificados y letales en edades avanzadas, razones por las que es un tema que requiere mayor visibilización.

Felipe Pedraza, menciona algunas de las señales para tener en cuenta y prevenir un caso más de autolesión o incluso suicidio.

“Existen comportamientos o síntomas que se presentan antes de alguna conducta o algún comportamiento suicida, como las ideas de desesperanza, el aislamiento social, la pérdida de energía o de interés en las cosas y después de esto vienen las ideas de muerte o las ideas de desaparecer para terminar muchas veces con unas conductas o unos comportamientos suicidas”.

En Bucaramanga, un joven de 17 años llamado Andrey Nicolás Hernández, se quitó la vida lanzándose desde el puente de La Novena por una aparente ruptura amorosa, familiares y cercanos recuerdan haber notado un “comportamiento solitario” del adolescente días atrás, este trágico evento mostró la desesperación, la falta de apoyo y atención a señales que pueden llevar a decisiones fatales.

Según la OMS, para reducir las tasas de suicidios se están implementando diversas estrategias, incluyendo la restricción del acceso a medios letales como plaguicidas, armas de fuego y ciertos medicamentos, de igual forma se realizan capacitaciones a los personales de salud no especializados en la detección y gestión de conductas suicidas.

Silvia Juliana Arguello, psicóloga infantil del Hospital psiquiátrico San Camilo explica qué hacer para identificar estos casos y si estas situaciones están relacionadas con trastornos mentales obligatoriamente.

“No siempre hablamos de trastornos mentales cuando hay un suicidio, a veces podemos decir que son personas que llevan una vide normal y no saben como solucionar un conflicto y buscan la manera de acabar con su vida para solucionar ese conflicto.

Y hablemos de que también puede ser que una persona tenga algún cáncer terminal, entonces hablamos de que constantemente están diciendo como ya no quiero estar más acá en esta vida, yo ya soy un cargo para la gente y pues se sigue manteniendo por determinado tiempo, tiene ideación suicida.”

Es de vital importancia prestar atención a las señales y síntomas asociados con el suicidio, reconocer y responder a estas señales de manera efectiva puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Es fundamental que tanto la sociedad en su conjunto como los sistemas de salud estén equipados con los conocimientos y recursos necesarios para identificar y apoyar a aquellos en riesgo. Al centrarse en la detección temprana y la intervención oportuna, podemos contribuir significativamente a la prevención del suicidio y, en última instancia, evitar casos.