Santander, tierra de berracos

Realizado por: Jorge Andres Céspedes y María Paula Parada

“Para mí ser santandereano significa que somos gente berraca y brava”. 

“Yo creo que manotear y parecer que estamos peleando, pero es nuestro hablado normal”. “Nosotros somos muy centrados y muy echados para adelante, como decimos”. 

“Entre familia o entre gente que también son santandereanos, alguien nos llega a escuchar que no es santandereano y dice, esa gente está peleando”. 

“Para mí ser santandereano es una persona capaz, alguien berraco”.

Es bien sabido que en Santander están las personas más bravas y berracas de toda Colombia. Tierra de hombres con carácter fuerte y de mujeres echadas para delante.

Sin embargo, cuando cualquier persona entra a la capital santandereana por El Aeropuerto Internacional Palonegro, se encuentra con un gran letrero de bienvenida que anuncia lo siguiente:

 “Quien pisa tierra santandereana es santandereano”. 

Algo no cuadra… ¿verdad? cómo unas personas que en todo el territorio nacional son temidas y con personalidades fuertes, reciben a sus visitantes con los brazos abiertos y dando un parte de fraternidad, dejando claro que en el momento en que se está en Santander, se les considera como uno más. 

A los santandereanos nos consideran de carácter fuerte, muy ahorradores, casi al punto de ser tacaños, tenemos un acento golpeado y somos emprendedores. Siempre echados pa’lante. ¿Pero a qué se debe esto?

El departamento de Santander, ubicado en la región Andina de Colombia, se destaca por su variada geografía, que incluye montañas, mesetas, valles, y un clima diverso que varía dependiendo de la zona.

De acuerdo con las proyecciones del DANE, Santander tiene 2.38 millones de habitantes en 2024. Su economía es dinámica y se basa en la agricultura, con productos como café, tabaco, cacao y caña de azúcar. También es relevante en ganadería y minería, especialmente de petróleo y carbón, además de tener una sólida industria y comercio. 

Culturalmente, Santander es reconocido por sus tradiciones y pueblos coloniales como Barichara y Socorro, que atraen a turistas por su arquitectura histórica. 

Cerca de estos pueblos se encuentra Bucaramanga, la capital de Santander y una ciudad que se ha destacado como un importante centro educativo. Con varias universidades y centros de investigación. Y pues como pa’ no alargar más, Santander es una región vital y dinámica en Colombia, que combina una economía diversificada, un rico patrimonio cultural y una robusta infraestructura.

Antes de que llegaran los españoles, por allá en el 1.400. Diversas etnias nativas vivían en el departamento: indígenas guanes, yariguíes, agataes, chitareros, chipataes y laches. Toda esta cultura y linaje indígena, aún corre por la sangre de todos los santandereanos.

Desde el 1500 hasta 1810, que fue nuestra independencia. Actividades opresoras por parte de la corona española, ocurrían de manera simultánea en todo lo que, para esa época, era la Nueva Granada.

Sin embargo, hubo un pueblito a 1.300 metros sobre el nivel del mar, muy cerca del cañón del Chicamocha, llamado Socorro. Un lugar donde los nativos y criollos del departamento se alzaron por primera vez contra la corona española. Aunque no lograron abolirla en un primer momento, este levantamiento fue la mecha que encendió la llama de la libertad y la independencia, que años más tarde Simón Bolívar vendría a reclamar.

El historiador David Pabón, comenta que este suceso sentó las bases para una cultura de personas luchadoras. Reconociéndonos en todo el país como los peleones revoltosos que no se aguantan ni cinco.

“La Rebelión de los Comuneros es un evento clave en la historia del departamento ya que marcó un despertar de la conciencia política y social en la región. Fueron una serie de levantamientos populares que ocurrieron en lo que hoy llamaríamos el departamento de Santander, principalmente, en lugares como Mogotes, Charalá y Simacota”.

Sin embargo, hubo un levantamiento, que fue el más importante en este proceso que ocurrió en el Socorro, en el que cerca de unas 2000 personas protestaban por los excesivos impuestos y los monopolios sobre productos esenciales que la corona quería imponer en la Nueva Granada.

“Este tipo de decisiones que tomó la corona en estos territorios motivaron a esas personas para alzar su voz y expresar su descontento contra la administración de ese entonces. Se construyó a partir de estos levantamientos una identidad regional, que está muy ligada a esa idea de no permitir que el poder o que las clases dominantes tomen decisiones arbitrarias que lleven a que la población civil se vea afectada por este tipo de decisiones”.

Imaginen ustedes ser un español en el año 1781, y escuchar que una de las provincias ya conquistadas, había sido amotinada y que encima los locales planeaban liberarse por completo del yugo español, no solamente para los conquistadores, sino también para los colombianos de esa época, definitivamente la gente en Santander eran unos berracos por atreverse a enfrentar a la corona española y derrocar todo un imperio solo con machetes y antorchas. 

De todas formas, Santander no siempre fue considerado así… Claro, había inconvenientes con los españoles como de costumbre. Pero antes de que Manuela Beltrán rompiera el edicto de alza en los impuestos, Santander era productora esencial para España en productos agrícolas, y de una importante producción de  aguardiente, tabaco y oro. 

Sin embargo, la economía fuerte que existía se fue deteriorando por las rebeliones y conflictos políticos que estaba viviendo el departamento. Para el año 1857, Santander es considerado un estado soberano y el manejo sin la mano española de por medio iba a hacer las cosas un tantico más sencillas, teniendo en cuenta lo arrecho que es subsistir aquí. Isaías Romero Pacheco, escritor y periodista cultural de la ciudad de Bucaramanga, habla sobre lo qué sucedió cuando aquí en Santander se nos empezó a tomar en serio y a tratar  realmente como un estado de Colombia. 

“En ese momento lo que existía era el congreso de La Nueva Granada, se autoriza la disposición de un estado federal que se denominaría Santander. Esto incluía las provincias de Ocaña, Socorro y Pamplona. Más o menos hacía 1886 se hace el estado soberano, y hacia 1910 se dividen los departamentos, y ya con la creación de Bucaramanga como capital, se determina este espacio que viene siendo como ‘el origen’ del departamento como tal”.

La zona geográfica fue una de las razones por las que los santandereanos creamos una personalidad nativa fuerte. Las circunstancias históricas agresivas que tuvieron que vivir los antepasados de Santander, también influyó en gran parte para la formación de nuestro carácter. Pero este departamento no solo se destaca por su historia de independencia y revolución, sino también por ser una tierra multicultural.

Aunque oficializaron la región como un departamento, lo que realmente hace que un santandereano sea así, de echao pa´ lante, es su resiliencia a las condiciones tanto geográficas, como socioeconómicas.

Agustin Codazzi, el cartógrafo europeo que se encargó de mapear múltiples regiones de Colombia en la conquista. Señalaba a Santander como de clima frío y árido en las montañas, mientras que a las orillas de los ríos se vivía con la tropicalidad. La producción de alimentos se tiene que dar en determinada altura y con determinadas condiciones climáticas, del mismo modo la cría de cabros en el monte era lo único que los indígenas antepasados podían domesticar. Las montañas y el difícil desarrollo de sociedad por las condiciones tan agrestes del bioma, hacen de Santander un territorio indomable. Justo como su gente. 

“Algo que tiene mucho que ver con ese estilo o forma de vivir nuestra es como nos ha tocado. Muchas de nuestras regiones son agrícolas, el trabajo del campo es pesado, el trabajo del campo requiere cuidado, requiere dedicación, requiere carácter. No es algo que todo el mundo puede hacer y eso tiene mucho que ver. Mezclado con nuestros indígenas, mezclado con las características de los terrenos, del territorio”.

Son muchos los factores los que se ven influidos en nuestra forma de ser. No solo la zona geográfica ha ayudado a que nuestro carácter se forme, nuestras ganas de libertad y nuestras ganas de salir adelante y de lucha y de justicia, son consecuencias de un pasado histórico. El historiador David Pabón, recuerda cuáles sucesos fueron clave para ayudar a formarnos como somos hoy en día.

“La rebelión de los comuneros, La Independencia de Colombia incluso, pues la contribución de Santander a la guerra de la independencia fue bastante importante con figuras como Francisco de Paula Santander. Asimismo pues eso ha hecho que los santandereanos se identifiquen como pioneros en la lucha por la libertad y la independencia.”

Santander es sinónimo de guabinas, torbellinos, bambucos y pasillos. Es tierra de cantores que al sonar el tiple y los requintos, entonan las melodías de la historia local. El santandereano es atento y cordial, respetuoso de las costumbres y amigo del visitante. El acento de nosotros los santandereanos es fuerte pero amable. Es un tono que resuena y sobresale, pero sobre todo invita y ofrece.  

Según el sociólogo Emilio Arenas en una entrevista con señal colombia, “los alemanes llegaron gracias a Lengerke, un terrateniente europeo que trajo consigo empresas alemanas para crear vías en el territorio y convertir a la capital del departamento, Bucaramanga, más en una ciudad desarrollada que en una sencilla vereda comercial“.

La temprana industrialización de la zona impulsó el desarrollo tanto de locales como de empresas extranjeras. Estas se desarrollaron con la misma fuerza que una ciudad del primer mundo, gracias a los alemanes. Pero la región seguía enfrentándose a dificultades debido a sus recursos limitados y de difícil acceso. 

Por ello, obtener y trabajar los recursos se convirtió en una tarea ardua para los santandereanos, mucho antes que en otras regiones del país. Los historiadores están de acuerdo con que la influencia alemana hizo que nuestra expresividad fuerte se asentara aún más, combinada con la de ellos.

“Realmente esta es una región que tuvo una influencia de muchas culturas. Por lo menos este tema de mover las manos es algo que viene más bien de los italianos que también hacían parte de acá. También el tema de que en ciertas palabras también de origen indígenas y de origen extranjero, quedaron dentro de las formas de expresión que nosotros teníamos”.

Otro rasgo característico de muchos santandereanos es su notable habilidad para ahorrar. Tanto que algunas personas pueden considerarnos tacaños. Sin embargo, esto tiene una explicación.

El historiador Julian Velasco, relata cuáles son los factores que influyeron para que nos convirtiéramos en hábiles ahorradores.

“Durante el siglo 20 una cultura de los negocios surgieron pequeñas empresas en Socorro, San Gil, en Bucaramanga. Determinaron una cultura empresarial bastante local. Yo creo que ahí debió haber una confluencia, una combinación de factores entre esa ética del trabajo, esa cierta prosperidad económica. Hay una aversión al riesgo. Eso ha determinado que el santandereano sea algo celoso con el gasto”.

Con todo eso grabado para la historia, cómo no íbamos a ser distinguidos por la fortaleza y el carácter aguerrido, si fue Manuela beltrán que, con tan solo 16 años, rompió el edicto de impuestos en Socorro, y junto a José Antonio Galán, también santandereano, lideraron a los comuneros, que con el pasar de los años y la ayuda de Simón Bolívar, se consiguió la independencia. 

Los santandereanos somos una rica historia de lucha, resistencia y adaptación. Desde los tiempos de los comuneros hasta la modernización del siglo 20. Cada momento histórico ha dejado una marca en nuestra identidad. Hoy, la historia se combina para formar una comunidad fuerte, orgullosa y determinada. Siempre dispuesta a enfrentar los retos con valentía y a buscar nuevas oportunidades con ingenio.