La violencia sexual infantil persiste en Bucaramanga

Realizado por: Ashley Remolina, Selene Valencia y Danilo Cárdenas

“Ven toma una chupetica y ya, abusó de mi” 

En Bucaramanga, una preocupante realidad se oculta dentro de los hogares: niños, jóvenes y adolescentes son víctimas de abuso y explotación sexual, a menudo perpetrados por familiares o personas cercanas. Este informe busca exponer los factores de riesgo, señales y consecuencias del abuso sexual infantil, así como las respuestas gubernamentales y sociales a esta problemá

Según cifras del SIEDCO (Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo de la Policía Nacional), en lo que va de 2024, se han registrado 18 delitos relacionados con abuso sexual de menores de 14 años y pornografía infantil en Bucaramanga. De las víctimas, 17 son mujeres y uno es hombre. 

Las intervenciones gubernamentales, como las de la Policía de Infancia y Adolescencia o el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, son lentas, lo que permite que la violencia sexual hacia menores persista en el área metropolitana. 

“Fue algo fuerte porque era una chica, un niño inocente que no sabíamos nada”

Desde febrero hasta abril de 2024, la Comisaría de Familia recibió 412 casos en los que se vulneraron los derechos e integridad de menores de edad en el municipio. niños que tendrán graves consecuencias en su adultez si no reciben las estrategias de afrontamiento correctas. 

El seguimiento a los casos de presunta agresión contra menores de edad varía según la relación entre el agresor y la víctima, así como el momento en que ocurren los hechos. La Comisaría de Familia de Bucaramanga interviene cuando el agresor es un miembro de la familia de la víctima. Por otro lado, si el agresor es ajeno al entorno familiar del menor, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) se encarga del caso. No obstante, si los hechos ocurren fuera del horario laboral del ICBF, la Comisaría de Familia asume la responsabilidad inicial de atender la situación.

María Camila Córdoba, coordinadora de la Comisaría de Familia de Bucaramanga, explica que, tras la activación de la ruta de protección, se brindan medidas estipuladas en el Código de Infancia y Adolescencia.

Todo dependerá si encontramos algún familiar que tenga las condiciones para continuar con el cuidado del niño. Se reintegra a su casa con la mamá, si ella no es la victimaria, o con el papá. Si con ellos están en riesgo, se retira del contexto familiar y se busca una familia extensa, que tenga las condiciones, como tíos, abuelos o primos, que tenga las condiciones. Si no encontramos una familia extensa que pueda cuidar al niño, niña o adolescente, entonces se deja bajo cuidado institucional en hogares de paso que tenemos en el municipio”.

La fundación Fulmiani, ubicada en el Centro de Bucaramanga, es una organización sin ánimo de lucro que funciona como hogar de paso. En 2023, la institución recibió 284 niños, niñas y adolescentes, víctimas de violencia de los cuales el 64%, habria sufrido violencia sexual. 

Según el estudio Secuelas emocionales en víctimas de abuso sexual en la infancia hecho por Enrique Echeburúa de la universidad del pais vasco El abuso sexual infantil causa efectos psicológicos graves a corto y largo plazo, como ansiedad, depresión, dificultades sexuales y trastorno de estrés postraumático. Estos impactos varían según la edad, la duración y la gravedad del abuso, así como el apoyo familiar. Al menos el 30% de las víctimas experimentan consecuencias a largo plazo, que pueden ser mitigadas por la atención y el apoyo adecuados.

 “la verdad lo hago por necesidad, no porque me gusta”

Eugenia Jaimes Jaimes, coordinadora de la fundación Fulmiani expone que muchas adolescentes, víctimas de abusos sexuales comienzan a considerar el trabajo sexual como una opción de ingresos.

También abordamos otra problemática relacionada con la perspectiva de la violencia sexual, personas que ejercen la explotación sexual a través de la webcam. Aquí hay una particularidad, ya que muchas niñas, sobre todo las niñas, no lo ven como un acto de violencia ni como un delito, sino como una forma de generar ingresos, debido a las condiciones económicas precarias en las que viven. Por lo tanto, debemos trabajar mucho con su autoestima y sus proyectos de vida para disminuir los riesgos asociados con la explotación sexual”.

Estos hechos se dan debido a las consecuencias psicológicas y las malas condiciones de vida de muchos de los jóvenes violentados, de los cuales la mayoría pertenecen a los estratos uno y dos. Además, se encuentran en situación de deserción escolar, como lo refleja el informe de 2024 “Cómo vamos”, elaborado por la dirección de Bucaramanga metropolitana, que exhibe que en el municipio los índices de deserción escolar registran un porcentaje del 7,3%, mientras que Floridablanca y Girón registran el 6%, por encima de la tasa nacional, que se sitúa en el 3,6%.

Y es que la realidad de las consecuencias del abuso sexual, en gran parte, se refleja en las calles desoladas de la Cra 22. En el parque Antonia Santos, entre las 11 de la noche y las 2 de la madrugada, residen aquellas mujeres que deben usar su cuerpo para conseguir un sustento, un plato de comida o por lo menos pagar una habitación. Muchas de ellas son extranjeras con títulos profesionales, a las que el Estado y la sociedad les ha negado un empleo fuera de los nocturnos y solitarios andenes de Bucaramanga.

Charlotte tiene 22 años, es una mujer trans proveniente de Caracas, Venezuela. Tiene un título universitario en administración de empresas y decidió emigrar a Colombia por mejores oportunidades. Sin embargo, se dedica al trabajo sexual.

A los 8 años fue abusada sexualmente por su vecino, quien le ofreció un dulce, la invitó a su casa y allí cometió el delito en contra de la entonces menor de edad.

“un vecino me dijo, ven a mi casa, y ya, ven, toma una chupetita y ya abusó de mí.  Después de lo que me pasó, fui una chica de mi mundo muy atrapada, de gobernada en el sentido que me prohibía muchas cosas y que yo decía, voy para allá, no, por mi historia. Pues fue algo fuerte porque era una chica, un niño inocente que no sabíamos nada. 

Cada quien toma su rumbo. Sí. Cada quien toma lo que quiere. Porque unas nacieron para esto, y otras no nacieron para esto”

El Observatorio Nacional de Violencias de Género ha reportado 78 casos de violencia sexual contra niños y jóvenes en Bucaramanga en lo que va de 2024, de los cuales 7 víctimas son de nacionalidad venezolana.

Marcela Ríos, psicóloga de la Fundación Mujer y Futuro, aclara que la consideración del trabajo sexual por parte de las menores se debe a la hipersexualización que sufren después del abuso, pero esto no significa que sea un acto realizado conscientemente.

A través de diferentes estudios se ha identificado que algunas niñas o niños víctimas de violencia o abuso sexual experimentan hipersexualización, lo que los hace más propensos a la prostitución. En esta etapa, no tienen la capacidad de tomar una decisión consciente. Por lo tanto, aquí juega un papel importante la manipulación, y no es correcto afirmar que un menor decide dedicarse a la explotación sexual”.

David, es una chica trans venezolana, compañera de Charlotte, ambas coinciden en la misma esquina junto con cuatro mujeres más. A sus 13 años fue abusada sexualmente por distintos familiares. Para ella esa situación no fue un abuso, evidenciado que los niños son susceptibles a las manipulaciones.

“Mis padres me compraron eso, muñequito, y yo decía que no, agarraban las muñecas. Y jugaba con ellos y me daban una pela. Yo decía, pa, y después, por rabia, le cortaba el pelo a las muñecas. Esto, yo digo que por abuso no, esto, pues, de repente porque yo quería, ¿no? Mis primos me ponían a hacer cosas y cosas, y yo lo hacía, sí, lo hacía porque sentía eso, ¿no?”

Otra causa de la explotación sexual infantil es la drogadicción en los jóvenes. Un informe de la Personería de Floridablanca reveló que el 77% de los jóvenes reconocen que en algún momento han consumido estupefacientes. Esto teje una red que va más allá de una causa o una consecuencia. 

En 2023, la Universidad de Sevilla realizó una investigación que reveló una conexión significativa entre el abuso sexual infantil y las adicciones en la adultez. El estudio titulado “Abuso Sexual en la Infancia y la Drogodependencia en la Edad Adulta”, llevado a cabo por Fernando Pérez del Río y Manuel Mestre Guardiola, psicólogo y terapeuta especializado en sexualidad, encontró que el 30% de las mujeres en tratamiento por adicción habían sufrido maltrato físico, el 44,9% maltrato psicológico y el 18,4% abusos sexuales. Los investigadores concluyeron que existe una mayor incidencia de abuso sexual infantil entre las mujeres con problemas de adicción en comparación con mujeres sin esta problemática. 

El psicólogo Germán Cortés agrega que entre las implicaciones que lleva a los jóvenes a considerar el tráfico sexual como un método de remuneración es la influencia de la ideología narco. Los contenidos audiovisuales, las vestimentas e incluso la creencia del “dinero fácil” hacen que los adolescentes idealicen estas acciones.

“El tráfico, como cualquier otro, termina siendo parte de la cotidianidad. Un fenómeno que, aparentemente, se reproduce en ciertos círculos invisibles, se convoca, y se integra en la vida diaria. Esto ocurre en ciudades como Medellín, Bogotá y Bucaramanga y su área metropolitana, donde niñas y niños, en condiciones de extrema vulnerabilidad, entran en circuitos de explotación sexual, a menudo con la aprobación de padres y madres, debido a un fenómeno de mercadeo social y socio familiar. Aquí, hay un eslabón delicado, que es la conexión narco-cultura, el modelo de negocio que impera en ciudades como esta, donde la vida de niñas y niños queda a merced del mercado“.

En un esfuerzo por abordar este problema, la Alcaldía de Bucaramanga, en colaboración con el Instituto Municipal de Cultura y Turismo (IMCT), lanzó la campaña “Abre tus Ojos” para prevenir y combatir la explotación sexual infantil en la ciudad. Esta iniciativa tiene como objetivo coordinar los canales de comunicación de diversos sectores, como gremios de taxistas, centros comerciales, hoteles y el sector turístico, para crear una base de datos completa de las denuncias y realizar un seguimiento efectivo.

World Vision, una organización humanitaria cristiana dedicada a trabajar con la niñez, informa que de los 10.331 casos registrados por el sistema de vigilancia en salud pública de violencia de género en Bucaramanga entre 2015 y el primer bimestre de este año, 3.288 están relacionados con la primera infancia, 1.328 con la infancia y 1.819 con la adolescencia.

Los procesos judiciales tras la denuncia de abuso sexual infantil son desgastantes para los menores, quienes, a pesar de estar en una situación vulnerable, deben seguir las rutas de atención impuestas por las autoridades.

La situación se complica cuando muchos de estos procesos enfrentan evasiones y complicaciones por parte de los implicados. La fiscal delegada ante los jueces penales del circuito, Fanny Cruz Camargo, declara que factores como la edad de la víctima al momento del juicio pueden afectar la ejecución del mismo, generando revictimización.

“En el juicio, que es donde surge la mayor controversia, es donde se practican las pruebas y se determina si el acusado es culpable o no. Aquí surgen muchas controversias, como si la menor de edad, que sigue siéndolo, debe asistir a la audiencia para testificar, revictimizarse y enfrentarse al agresor, reviviendo esos momentos. También es un delito que destruye completamente la integridad de la mujer. Además, es difícil conseguir testigos si nadie presenció los hechos; es un delito muy difícil de probar y que a menudo queda impune“.

En 2020, la Migración ONU en Colombia lanzó Libertapp, una aplicación disponible para Android e iOS, diseñada para denunciar el tráfico de personas. Además, diversas organizaciones, como la Fundación Dignitas, llevan a cabo campañas de prevención contra la violencia y la explotación sexual infantil, contribuyendo significativamente a la protección y el bienestar de los menores.