El baile enmascarado del alcohol

Realizado por: Sayyid Sarquis

El alcohol es como un baile enmascarado: al principio, seductor y emocionante, pero a medida que avanza, las máscaras brillantes caen y revelan una realidad más sombría.

Mi nombre es Gustavo Barbosa Acosta tengo 58 años y soy profesional en ingeniería de sistemas de la universidad politécnico gran colombiano en Bogotá…

Gustavo nació en Ocaña, norte de Santander, es el segundo hermano de 4, su padre y su madre fueron comerciantes dedicados a la papelería y librería. Su infancia fue llena de amor y con todas las comodidades.

Mi padre construyo una casa muy grande en un buen barrio en Ocaña, gracias a Dios ni a mis hermanas ni a mí nunca nos faltó nada y realmente ellos trabajaban para que nosotros y como única responsabilidad que teníamos era que estudiar y el sueño de ellos y nuestro era convertirnos todos en profesionales.

En 1983 se graduó de bachiller y un año después Gustavo migró a Bogotá, su sueño siempre fue ser un arquitecto, pero desafortunadamente, así como inició el primer semestre, meses más tarde salieron a la luz los malos negocios de su padre, que llevaron a la quiebra de la familia, cambiando así drásticamente el curso de la vida de Gustavo.

A los 18 años, me veo obligado a abandonar mis sueños, ya que mi padre me dice que no tiene más dinero y lo único que alcance a hacer fue un semestre en arquitectura por lo que me salgo de la universidad y comienzo a trabajar, mi primer trabajo fue mensajero en una empresa muy pequeña y ya el sueño obviamente no era ser arquitecto pues ya no lo tenía como una opción ya que es una carrera un poco costosa y que realmente necesita mucho tiempo.

Sin embargo, el destino tenía otros planes. En la capital consiguió su primer trabajo. Tras un año de arduo esfuerzo llegó la recompensa de Gustavo. Su sueño de ser un profesional no fue olvidado, con los ahorros y sus ganas de salir adelante comenzó con su carrera universitaria, ingeniería de sistemas. La universidad en horario nocturno y su trabajo en el día.  

Era una responsabilidad muy alta, ya que de día se trabajaba desde las 7 y media de la mañana hasta las 5 y media y en aquella época las universidades si tenían horario completo, no como ahora. Esos horarios constaban de 6 de la tarde a 10 de la noche, entonces salía del trabajo y comenzaba a estudiar hasta las 10 y luego a esa hora uno salía a esperar su bus que lo llevaba a su casa para descansar y al otro día volvía el mismo trajín de vida. Pero gracias a Dios y después de varios años de estudio logré convertirme en un profesional en ingeniería de sistemas.

Al graduarse logró entrar a trabajar en la presidencia de la república como asistente de la secretaría de informática. Allí Gustavo descubrió su gusto por el baloncesto y entró al equipo, en este mismo deporte conoció a su primer amor. 

Gracias a contactos de mi padre con gente del sector público me dieron la oportunidad de comenzar en la presidencia de la república y entré a un muy buen cargo en unos proyectos de informática educativa, lo que desarrolló mi amor por el tema de ser profesor y comencé a trabajar allí, luego yo ya traía como mi hobbie por el baloncesto y decido meterme al equipo de la presidencia en el equipo masculino y como se entrenaba a la par con el equipo femenino conocí allí a mi primer esposa con la cual me casé y bueno, tuve ya mis hijos.

Al paso de 5 años, Gustavo fue construyendo un hogar con dos hijos más y su mundo laboral fue creciendo, realizó proyectos educativos de informática con el ministerio, manejó los sistemas en la organización Corona y donde más experiencia adquirió fue en la corporación interamericana de entretenimiento, una empresa encargada del parque de atracciones “Salitre Mágico”.

Sí yo llego al Salitre mágico como director de sistemas a manejar todos los softwares y los servidores que se conectan con ciudad de México, ya que la empresa es casa matriz de México. Y resulta que, por políticas internas de la compañía, todos los directores y gerentes debíamos rotar por diferentes cargos para volvernos unas personas integrales y que conociéramos la operación de todos los parques de diversiones, así que pasé primero por la gerencia de comercialización, alimentos y bebidas, destrezas, juegos de suvenir y terminé siendo 3 años el director administrativo y financiero de la compañía.

Luego de un año trabajando con el Salitre Mágico y debido al entorno laboral que se vive en las altas gerencias, su vida comenzó a cambiar debido a las reuniones sociales y laborales que se presentaban constantemente cada fin de semana.

Bueno, en esta etapa de la vida se va uno metiendo sin darse cuenta y comienza de reunión en reunión, de congreso en congreso, de viaje y viaje y termina metido uno en el tema del licor, del desorden, de las rumbas hasta altas horas de la noche, no había fin de semana que comenzara sino jueves, viernes, sábados y muchas veces los domingos después de los horarios laborales terminaba uno en reuniones y en fiestas hasta la madrugada sumergido en el tema del licor.

Sin darse cuenta esta adicción llegó a su vida y se estaba convirtiendo en algo inevitable. La relación con su esposa se vio gravemente afectada debido a las peleas y las indiferencias por parte de él. Su personalidad no era la misma y el licor le estaba jugando una mala pasada con lo que era lo más importante para él, su hogar.

Desafortunadamente me di cuenta ya muy tarde que mi familia se estaba desmoronando a causa de mis irresponsabilidades, yo ya no le dedicaba tiempo ni a mi esposa ni a mis hijos.

Los trasnochos y borracheras con las que Gustavo vivía, hicieron que su matrimonio terminara y la relación con sus hijos se distanciara. Luego de que trabajó 12 años trabajando en el parque, al quedar solo, siguió con su vida desordenada, lo que lo llevó a cometer errores e irresponsabilidades como conducir en estado de embriaguez e incluso alterar el orden público.

Hubo varios episodios con compañeros de trabajo, con amigos, con colegas, que nos íbamos a sitios y luego de pasadas las horas de rumba y de tragos. Un compañero recuerdo una vez, fue irrespetuoso con una señorita de otra mesa, lo que causó que los acompañantes que estaban con ella se levantaran disgustados, le buscaran pelea, nos metimos y esto termino en una trifulca bastante desagradable, siendo todos sacados de un bar importante en la zona norte de Bogotá.

Aunque él y sus hermanos fueron criados e inculcados con muy buenos valores, un error en su vida le salió caro. Una noche después de visitar distintos establecimientos nocturnos, Gustavo de manera irresponsable decidió irse a su casa conduciendo su vehículo en estado de embriaguez y a mitad del trayecto tuvo un accidente aparatoso donde sufrió una lesión que lo marcó de por vida.

Una noche de tragos en vez de haber dejado el carro como hacíamos en algunas ocasiones, ese día decidimos conducir y me monte a mi vehículo porque supuestamente estaba cerca de mi sitio de vivienda y resulta que con los tragos en la cabeza, el sueño y una imprudencia de un taxista hizo que yo me estrellara con un bien publico que es un poste de luz en Bogotá, causando un accidente tenas donde desafortunadamente mi cadera se sale del acetábulo mayor y tuve una fractura en este, lo que me conllevó a una cirugía de último momento, pérdida total del vehículo, problemas con la justicia por haber dañado el poste, multas, a parte obviamente del daño que sufrí a nivel personal ya que empiezan a hacerle cobro los sentimientos de culpa.

El accidente en definitiva generó un antes y un después en la vida de Gustavo, recuerda como pasó su vida en pedacitos y el verse en la clínica débil, fue algo que nunca olvidará.

Desde ese momento desafortunadamente entendí que los errores que había cometido, la vida que llevaba, el desorden, el dolor que le había causado a mi familia, a mis hijos, a mi ex esposa eran producto de mi vida y de las decisiones que había tomado.

Tras el accidente, iniciaron las terapias, una cada vez mas dolorosa que la otra. En esos momentos, la vida le estaba pasando cuentas a Gustavo. A raíz de lo sucedido decide reconstruir su vida, comenzando por la relación con sus hijos y asistiendo a recuperación para poder estar sobrio.

La verdad es difícil salir de eso, tuve recaídas, es un proceso bastante difícil, no solo el dolor físico sino el dolor mental, el sentimiento que uno lleva por dentro y bueno me encomendé a Dios y decidí dejar todo ese pasado del licor, de las rumbas y bueno fue ahí cuando conocí a una persona que Dios me colocó en el camino y que hoy en día gracias a Dios me acompaña y es mi actual esposa.

Claudia Villegas, su actual esposa llegó para cambiar por completo su vida, ella y Gustavo se cruzaron por temas laborales y desde ahí comenzaron a salir y conocerse más. Ella lo apoyó en todo lo que necesitó y fue una motivación más para recomponer todo lo que había perdido.

El estrés y la preocupación en Bogotá no paraban, así que al paso de unos años se mudaron a Bucaramanga para emprender y montar su propio negocio.

6 años son los que él y su esposa llevan viviendo en la ciudad bonita, hasta hoy sus problemas con el trago, las fiestas y los trasnochos, terminaron. Gustavo vive una vida tranquila y en permanente contacto con sus hijos y sus nietos.

La historia de Gustavo es un recordatorio de que incluso en los momentos más oscuros siempre hay la posibilidad de un nuevo comienzo, aunque el camino hacia la redención pueda ser difícil y doloroso, al final, el viaje siempre vale la pena.