En Bucaramanga, el transporte público atraviesa un momento de transformación. Con la reducción del funcionamiento del sistema Metrolínea, la llegada de nuevos buses a la ciudad representa no solo una inversión importante, sino también una esperanza que mejorará la movilidad y la calidad del servicio que diariamente utilizamos miles de ciudadanos. Este proyecto ha despertado el interés y la curiosidad de la comunidad, que busca entender qué hay detrás de esta iniciativa, cuáles son los beneficios reales y cómo se integrará con las dinámicas actuales de transporte.
Por eso, en este episodio profundizaremos en este tema. Sin duda, debe ser considerado uno de los asuntos más importantes de interés público, pues impacta directamente la vida urbana, el medioambiente y la economía local. Para conocer acerca de los detalles y la decisión detrás de este cambio, contamos con la participación del gerente de Metrolínea, Emiro Castro, principal líder de este proceso y voz autorizada para explicar en qué consiste esta nueva etapa para Bucaramanga.
Con él hablaremos sobre la inversión, los retos, los costos y los impactos que tendrá esta implementación. Para empezar, Emiro agradece la invitación y destaca el interés del curso de la UNAB en la recuperación del sistema de transporte masivo del área metropolitana de Bucaramanga.
Ante la pregunta sobre el origen de la iniciativa, explica que no surgió específicamente de traer vehículos desde Medellín, sino de encontrar disponibilidad de una flota que funcionara con gas natural vehicular, mejorara la eficiencia energética y fuera compatible con el sistema BRT actual, diseñado desde 2007. Esta búsqueda responde a la necesidad de fortalecer el servicio en una etapa de transición mientras se estructura el nuevo sistema de transporte masivo.
En cuanto a los criterios para seleccionar estos buses, se eligieron porque pertenecen a la modalidad BRT, tienen capacidad para más de 80 pasajeros, cuentan con puertas izquierda y derecha, y cumplen con la política pública de transporte definida para el área metropolitana desde 2003.
Sobre la logística, Emiro detalla que estos vehículos no son fáciles de conseguir debido a su alta demanda. Se buscó flota disponible en diferentes ciudades, y finalmente se encontró una opción adecuada en la empresa Transportes Medellín Castilla, que contaba con buses Scania casi nuevos. Tras su revisión y alistamiento técnico, fueron trasladados a Bucaramanga. La primera fase del plan contempla 12 vehículos, uno en reserva y 11 en operación.
Respecto a la financiación, explica que el municipio de Bucaramanga aportó inicialmente 4.300 millones de pesos para garantizar la operación hasta el 31 de diciembre. Este dinero cubre el arrendamiento de los buses, su mantenimiento, la contratación de conductores, el combustible y el sistema tecnológico de control y recaudo. Hasta ahora, no ha habido aportes del gobierno nacional ni de otros municipios del área. Este modelo se controla mediante una fiducia que solo permite usar los recursos para esos cuatro rubros, con doble verificación entre Metrolínea y el Área Metropolitana.
En términos de eficiencia, el sistema tendrá por primera vez operación desde el Portal del Norte. Los buses brindarán mayor comodidad, conectividad con rutas complementarias, reducción de emisiones y rapidez en el recorrido, todo por el mismo pasaje. Esta modernización busca ofrecer un transporte más seguro y atractivo frente a la informalidad.
Sobre la operación inicial, la fase 1 contará con 12 buses distribuidos en dos rutas principales: la PTU, desde el Parque UIS hasta Provenza, y la PTN, desde el Portal del Norte hasta Provenza. Ambas operarán con frecuencias entre 7 y 12 minutos, dependiendo de la hora del día.
Emiro enfatiza que la esencia del sistema masivo es el uso de carriles exclusivos, que garantizan rapidez y disminuyen los tiempos de espera. Con esta flota, aunque pequeña, se espera recuperar usuarios y mejorar la movilidad frente a la informalidad.
Mirando al futuro, asegura que esta renovación es solo el primer paso. La ciudad debe aspirar a una modernización más amplia que podría incluir tranvías, monorrieles, trenes elevados o buses eléctricos, según los estudios que actualmente se están realizando.
Finalmente, Emiro agradece el espacio y hace un llamado a la ciudadanía: “Súbanse al bus”. Después de escucharlo, queda claro que la llegada de nuevos buses no solo es una inversión en movilidad, sino una apuesta por el futuro de Bucaramanga. Detrás de cada decisión hay un esfuerzo por recuperar la confianza ciudadana, mejorar la calidad del transporte y reconectar a la ciudad a través de un servicio más eficiente y humano.
