Informe especial – Monumentos e identidad bumanguesa

Realizado por: Lizeth Delgado y Brayan Castellanos, estudiantes de Periodismo.

El área metropolitana de Bucaramanga cuenta con aproximadamente 450 monumentos, esculturas o representaciones artísticas que se distribuyen en los 224 espacios públicos como parques, zonas verdes y plazoletas que se encuentran en el territorio metropolitano. Pero, ¿estas muestras de arte realmente representan la identidad bumanguesa? 

A través de la historia, el arte se ha convertido en un lenguaje universal, que se concibe como una forma de disfrutar de la belleza, la estética y la cultura general. 

El término bellas artes fue empleado por primera vez por el filósofo y retórico francés Charles Batteux. En total hay 7 formas de realización artística: la arquitectura, la pintura, la música, la danza, el cine y la escultura. Algo que tienen en común las bellas artes, es que son consideradas dignas de ocupar un lugar central en la cultura, ya sea como la representación de una época o un símbolo de la concepción humana del universo.  

Las esculturas presentes en la ciudad tienen la función de construir una memoria histórica por medio de personajes que han aportado desde la política, la religión o la cultura, a lo que hoy conocemos como Bucaramanga. El historiador Luis Eduardo Navarro, afirma que las esculturas representan un imaginario de la ciudad. 

“Cuando ellos se ponen allí, están transmitiendo la idea o el símbolo que de ellos dependió la construcción de la ciudad. Representan la ciudad y un imaginario de ciudad, del ejercicio de poder de la ciudad”. 

Bucaramanga históricamente ha sido escenario de luchas sociales. Los sucesos y personajes fueron inmortalizados a través de monumentos; por ende, hacen parte de la cultura de la ciudad. En el caso de las esculturas de figuras políticas, simbolizan el poder político que desde épocas antiguas estaba a cargo de familias adineradas que pretendían perpetuar su apellido en la ciudad. 

Un ejemplo de lo mencionado son los bustos de Alfonso Gómez Gómez, líder político y educativo de la región, y Armando Puyana Puyana, considerado el padre del urbanismo en Santander. Ambos personajes son reconocidos en la ciudad por fundar el Instituto Caldas y la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Otras esculturas políticas consolidan el nombre y las obras de mártires y libertadores como Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander o Luis Carlos Galán Sarmiento.  

En la calle 34 con carrera 12 se ubica la Plazoleta Luis Carlos Galán, allí se encuentra una escultura de este importante político colombiano. La obra está elaborada en bronce, avaluada en 150 millones de pesos, y su autor fue Héctor Alejandro Hernández Pinto, quien expone que este tipo de esculturas son un homenaje a la obra y vida de los políticos. 

“La construcción de una iconografía es importante porque es un referente que mantiene en la memoria de las personas a estas personalidades o figuras de la vida pública que hicieron aportes importantes al país. Es una forma de rendir un homenaje porque, en este caso, Galán ofreció su vida por Colombia”.

En Bucaramanga y su área metropolitana existen monumentos culturales cuyo principal objetivo es exaltar la diversidad étnica que engendró a la ciudadanía de ahora. Un ejemplo de esculturas representativas es el Chanchón: guerrero Guane, instalada en 2009, bajo la administración de Eulises Balcázar Navarro, en la Calle 5 # 8-25, en Floridablanca, Santander. Esta escultura hecha por el artista santandereano José Ropero exalta el carácter aguerrido de los indígenas Guane, puesto que ilustra fuerza y coraje.  

Otra de las esculturas que son símbolos de identificación cultural son las hormigas culonas, herencia gastronómica de los Guanes, quienes la veían como símbolo de amor y compromiso.  Luis Eduardo Navarro Barbosa, historiador y docente del Departamento de Estudios Sociohumanísticos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, asegura que los monumentos y las esculturas están ligadas al turismo, puesto que invita a contemplar y conocer las obras emblemáticas de la ciudad. 

“El patrimonio en sí mismo es una selección que generalmente hacen las autoridades sobre un conjunto de bienes culturales. Las estatuas, los monumentos y lo que se declara patrimonio tiene un papel en lo que tiene que ver con la economía, con el turismo. Todo lo que gira alrededor del patrimonio, debe girar en torno a la idea de proyecto de región, o sea, a la identidad, cual es la identidad que queremos construir”. 

En la calle 89 Transversal Metropolitana Oriental # 69, en Bucaramanga, se encuentra El Monumento a la Hormiga, hecho de hierro y bronce, valorado en 450 millones de pesos y realizado por el artista cubano Ramón Lagos. Este monumento al animal insignia de Santander es epicentro turístico de 

Bucaramanga debido a sus 10 metros de altura y su diseño realista. 

Otro monumento artístico y conmemorativo es el Clavijero del Tiple en homenaje al maestro socorrano José Alejandro Morales. Su autor es el maestro Guillermo Espinosa.  En 1987 fue instalado en el Parque de los Niños, ubicado en la carrera 27 con calle 32. Está avaluado en 85 millones de pesos y está hecho de cemento, hierro y cerámica. 

Por último, las esculturas religiosas son utilizadas para representar la ideología religiosa de la mayoría de los habitantes. La Constitución Política de 1991 declaró a Colombia como un país laico; es decir, neutral en materia de religión. A pesar de esto, el 78,02% de los colombianos mayores de 18 años, hacen parte de la religión católica, según la Encuesta de Cultura Política (ECP) realizada por el DANE durante 2021. 

Teniendo esto claro, un tipo de escultura reconocida en Santander de índole religiosa es el Santísimo. El monumento ubicado en Floridablanca, Santander, tiene 37 metros de altura, considerado uno de los más altos del país, tuvo un costo de $3.525 millones. A raíz del personaje religioso representado, en 2015, el Tribunal Administrativo de Santander ordenó al Departamento: 

“Cambiar el nombre del ‘Santísimo’, íntimamente unido a una corriente religiosa, por otro que identifique realmente el carácter cultural y la grandeza del pueblo santandereano, sin asociar el complejo turístico con religión alguna en especial”. 

En oposición a esta acusación, los abogados de la Gobernación argumentaron que “Santísimo”, más que un vocablo religioso, es una contracción de “Sant” por Santander y del superlativo “ismo”. Así, el fervoroso vocablo significaba en realidad “gran Santander” 

El bumangués Juan José Cobos, arquitecto y escultor, ha sido el artífice de más de 26 monumentos públicos a nivel nacional, incluido el Santísimo. A raíz de la polémica que hubo en este proyecto, Cobos aclara que el propósito de las esculturas es describir a la sociedad, incluso desde la fe; y es importante tener presente que, de igual manera, ayuda a estimular el sector económico de la región. 

“Contar historias, nuestra idiosincrasia, lucha, nuestras esperanzas y nuestra fe. Así yo no sea el más religioso, pero para el 98% de los colombianos Cristo existió, o una deidad. Además, eso se vuelve una excusa turística y genera empleo, no solo para la gente que trabaja allá, ni al gobernador de turno, sino toda la cadena económica: el taxista, al del hotel, al que vende el chicle”.

Cada uno de los monumentos, sin importar su tipo o función requieren de cuidado y limpieza.

¿Quién se encarga de la limpieza, cuidado y reparación de los monumentos? 

Primero, se debe saber que en Bucaramanga existen 33 esculturas que están declaradas como bienes de interés cultural, 30 son del ámbito municipal y 3 son del ámbito nacional. Las intervenciones y el cuidado están a cargo del Ministerio de Cultura. Para solicitar una reparación se debe gestionar una autorización con los requisitos y documentos de la obra que certifiquen, con una valoración técnica, el estado de la escultura. 

La parte presupuestal está a cargo del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga, y cada año se realiza una valoración a las obras declaradas como bienes de interés cultural. A partir de esta valoración, se estipula la activación del Plan de Desarrollo Cultural para hacer la respectiva limpieza o reparación de las esculturas. 

Andrés Manrique Sánchez, quien brinda apoyo en el área de patrimonio del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga expone los problemas de cultura ciudadana y hace una invitación para que la ciudadanía se apropie de las esculturas y comprendan su valor cultural e histórico. 

“Algunas intervenciones de esculturas, obras y bustos, se ha dado un presupuesto, han quedado muy bonitas, pero a la semana ya están totalmente dañadas o vandalizadas. Es decir, la gente no cuida lo que hay en el espacio público y no se dan cuenta que eso valió un presupuesto muy alto. Lo importante es que comencemos a apropiarnos del sitio, a cuidar las esculturas y a divulgar la importancia de las esculturas, porque cada una de ellas tiene un valor estético cultural e histórico”.

Así como el arte se manifiesta en obras realizadas con materiales como bronce, hierro y cemento, también se evidencia en obras hechas con materiales reciclables como botellas plásticas, cartón o llantas. 

Un neumático puede tardar hasta 1.000 años en descomponerse, pero, desde hace dos años, en Piedecuesta, Santander, Orlando Pérez Veloza, un artista empírico, encontró una solución para darle vida útil a las llantas después de que cumplan su ciclo de uso. Pérez elabora esculturas hechas únicamente con llantas recicladas y tornillos, inició en este mundo del arte durante la pandemia por Covid-19. Desde entonces ha realizado más de 60 figuras con llantas recicladas de un taller cercano a su casa. Las figuras que destacan en la exhibición de este artista son los caballos, los toros y las jirafas a escala real. 

Las obras de animales son su fuerte, ha realizado animales de todo tipo: acuáticos, terrestres y aéreos. Además, Pérez elabora sillas, mesas y juegos para niños. El valor de sus obras varía entre los 35 mil y los 3 millones de pesos, dependiendo del tamaño de la figura. Orlando Pérez Veloza afirma que lo que más le gusta de su trabajo es poder satisfacer a los clientes y a su vez ayudar al medio ambiente. 

“Una escultura grande se puede llevar hasta 70, 80 o 100 llantas, 2000 tornillos, entonces ya van a estar en cualquier finca, cualquier parcela o un parque. Entonces, eso para mí ha sido agradable, y en las terminaciones la gente detalla lo bonito que quedan las obras y eso también es agradable”.

Este tipo de arte se convierte en una alternativa medioambiental, ya que además de convertir caucho en obras artísticas y darles un segundo uso a las llantas desechadas, Orlando Pérez contribuye al medio ambiente y evita que cientos de llantas sean arrojadas a los bosques e incluso a los ríos. 

A partir de los diferentes tipos de esculturas que se han mencionado en este trabajo periodístico, es preciso examinar si realmente condensan de manera completa la historia de Bucaramanga. Para conocer varios puntos de vista, se les preguntó a algunos ciudadanos que opinan sobre esto. 

“Sí representa la cultura santandereana, sobre todo la hormiga porque es consumidora. Luis Carlos Galán, también. Y, el Santísimo todo el mundo lo conoce. Si no, no sería parte del patrimonio santandereano”. “Sí, porque algunas esculturas representan el carácter de las personas bumanguesas”. “Hoy por ejemplo falta representación de una escultura santandereana por ejemplo una escultura de una hormiga. La gorda esa no representa nada para mí, solo un negocio de Botero”. “Hay monumentos que sí. Por ejemplo, Luis Carlos Galán porque era santandereano, pero la de Botero no porque es hecha por un paisa, entonces no creo que sea representativo. Y, el Santísimo tampoco creo que sea algo santandereano porque no representa nada”.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, conocida abreviadamente como Unesco, considera a las esculturas como patrimonio cultural. 

Desde el año pasado, en varias ciudades de Colombia, se ha presenciado el derribamiento de algunas esculturas, por parte de grupos indígenas como un acto simbólico de reivindicación ante hombres colonizadores, como el caso de Sebastián de Belalcázar, en Cali. 

El historiador Luis Eduardo Navarro, asegura que los monumentos que hay en Bucaramanga son puestos por las élites con una intención de recalcar el poder y excluir a algunos sectores sociales.

“El problema que tenemos, sobre todo en América Latina, es que hay una selección. Alguien los puso allí y cuando lo hizo tenía muy claro lo que quería transmitir a través de la simbología que expresaba esa escultura. Entonces deja por fuera personajes. Por ejemplo, aquí en Santander el tema de las negritudes o afrodescendientes”. 

La Organización para las Naciones Unidas, ONU, considera tan importante la creación de esculturas y monumentos en la historia y desarrollo de los países que estableció que cada 18 de abril sea el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, alrededor del mundo este día se celebra con diferentes tipos de actividades que fomentan la cultura y el arte por medio de representaciones simbólicas y artísticas.