Informe especial – Unitransa

Por: Nicolás Rueda, estudiante de Periodismo

Unitransa es una empresa de transporte público que brinda servicio en la ciudad de Bucaramanga desde hace 50 años. En la que actualmente cuenta con 9 rutas activas, que cubren desde: la carrera 33, el Centro, la Uis, Abastos, Morrorico,
Real de Minas, Mutis, entre otros. Por otro lado, las rutas 5 y 11, que cubrían desde la Joya, la carrera 33, la comuna 8 hasta el barrio La Victoria, dejaron de funcionar desde la pandemia por covid 19.

Lucía Tobón, habitante del barrio La Victoria, era una fiel usuaria del transporte público. Pero a raíz de la cancelación de la ruta que ella utilizaba para ir y volver de la universidad, se vio forzada a utilizar el transporte informal. “Ahora lo que tengo que hacer es irme hasta la esquina de Hipinto y ahí tomo un bus que sube de Girón que va hasta la 33. Para devolverme, utilizo transporte informal porque a esa hora los buses que bajan a Girón son súper llenos, no hay donde sentarse. Entonces opto por el transporte informal, que me deja en la esquina de Hipinto; eso es relativamente cerca a mi casa  y no tengo que caminar mucho. Me vi obligada a utilizar el transporte informal, debido a que quitaron la ruta
que venía hasta mi barrio y me facilitaba el transporte”.

La empresa de transporte público Unitransa se ha visto afectada en los últimos años, ya que los habitantes de Bucaramanga han preferido el transporte ilegal por encima del transporte público, dejándoles una pérdida mayor a los 34.090 millones de pesos.

Según Pedro Orostegui, gerente de Unitransa, la empresa de transporte público antes de esta crisis, movilizaba entre 5.000 a 6.200 pasajeros durante el mes. Las cifras fueron disminuyendo,  ya que sus usuarios, optaron por tomar el servicio de transporte informal y porque en él, es menos el riesgo de contagiarse por covid. Ahora por mes, movilizan entre 1.500 a 1.800 personas. Por este motivo, los propietarios de la empresa realizaron un aporte voluntario por la suma de 1.000 pesos. Lo que hace que el usuario solo debe pagar 1.600 pesos. “No se trata exactamente de un subsidio, ni de una rebaja de tarifa. La tarifa está fijada legalmente por la autoridad, en la suma de 2.600 pesos. Esto es
una actuación de los propietarios ante el desespero que se generó por la falta de pasajeros y de ingresos, hecho que no solo afecta a conductores, sino propietarios y empresas”.

Desde el 13 de julio de 2021 rige este aporte voluntario por parte de los dueños de Unitransa. Y aunque es una medida temporal, no se sabe hasta cuándo se pueda gozar de ella. Esta prueba les dio la oportunidad al gremio busetero de movilizar 4.000 usuarios en el mismo mes en el que se le dio inicio.

Aunque se presentó un alza en el número de usuarios, no genera rentabilidad. Pero se consiguió un equilibrio al momento de generar el pago en los gastos que esta empresa produce. “No solo afectó a conductores, sino propietarios, empresas, porque no se tenía la suficiente capacidad para efectuar los pagos que se obligan, como
los transportadores legales deben cumplir: pago de seguro obligatorio, seguro contractual, extracontractual, revisión técnico mecánica, administración ante la empresa y diferentes cargos que la informalidad no tiene, ellos no asumen estos costos, los legales si”.

Estas injusticias llevaron al gremio de buseteros y el gremio amarillo a realizar un paro en conjunto, como el que se llevó  a cabo el pasado 6 de octubre de 2021, en el que manifestaba que el transporte ilegal no cumplía con los pagos que a estos gremios les correspondía como entidad legal. También, pedían ayuda por parte del Tránsito de Bucaramanga y la Alcaldía para que tomaran cartas en el asunto y de ser posible, eliminaran el transporte informal. “A veces cierran las autopistas, plan tortuga por la autopista, por la carrera 27. Ellos sí se han manifestado, porque se sienten afectados, el transporte informal les está quitando el sustento”. 

Por otro lado, según Pedro Orostegui, Unitransa solicitó apoyo y se le fue negado. “No se ha contado con un apoyo institucional. La Alcaldía de Bucaramanga adelantó un proceso muy similar al nuestro, que le llamó “Subsidio”,
aportando el 50% para el pago de un pasaje de un número determinado de personas como: personas con discapacidad, deportistas, estudiantes, etc. Eso es lo mismo que está haciendo el transporte colectivo a través de los
propietarios con permitir un apoyo, pero en general para todo el mundo”. 

La oficina de tránsito y transporte de Bucaramanga junto a la Policía se unen por medio de una resolución, en la cual se establece un convenio para acabar con los “terminalitos” luego de una acción popular colocada por el gremio de taxistas y buseteros de Bucaramanga. Este grupo cuenta con 30 unidades de Tránsito y 24 de la Policía Nacional y del Ejército Nacional, encargados de hacer control vial para combatir la informalidad como causa principal de la crisis en el transporte público.

En Bucaramanga hay 92 “terminalitos”, en Floridablanca 26, 12 en Girón y 19 más en Piedecuesta. “El transporte informal lo que está generando es un caos vehicular, formaron ciertos sitios de la ciudad como terminal. Donde se parquean donde ellos quieren, así que se señalizó y se hacen operativos. Ellos forman lo que llamamos un caos vehicular. Otra cosa que también hemos intentado revisar es que esos vehículos andan mal de documentación, y es un riesgo para el que utiliza ese medio, andan sin seguro obligatorio vigente, revisión técnico mecánica…y hasta los vehículos andan con llantas lisas, entonces se han presentado problemas por esa situación”.

El 26 de octubre de 2021 se presentó el primer control de este convenio. Varias de las intervenciones que se tuvieron en este control, quedaron marcadas por la intolerancia que protagonizaron los mismos infractores, que en su mayoría
están indocumentados. Fernando Jeréz, comandante de tránsito, explicó las estrategias que llevaron a cabo en ese control. “Hemos colocado en ciertos puntos críticos que se han determinado como puntos de abordaje para transporte informal, un agente de tránsito. También estamos realizando operativos, pidiendo documentación. No se puede
inmovilizar en ese momento el transporte informal, porque no se está ejerciendo; pero esos son los llamados “terminalitos”. Pedimos documentos y se le hace comparendo por estar parqueado en zona prohibida”. 

El 19 de noviembre de 2021 se presentó un segundo control en el centro de la ciudad. Y aunque se lograron multar algunas personas por parquear en zonas prohibidas e identificar posibles conductores informales, hubo descontento en el gremio busetero, ya que es una actividad que se está llevando a cabo solo una vez al mes, y no es suficiente para acabar con los 149 terminalitos que hay en Bucaramanga y su área metropolitana.

Las multas por parquear en zonas prohibidas se sancionan con 15 salarios mínimos diarios legales vigentes, lo que equivale a 447.555 pesos. Y, en caso de ser sorprendido dando servicio al transporte informal, se aplica la multa D2, que equivale a 895.096 pesos. Este comparendo da inmovilización del carro por 5 días si es la primera vez, en una segunda ocasión, da 20 días. Al ser inmovilizado el carro, se cobra el servicio de grúa, que tiene un valor de 212.000 pesos.

Está claro que el transporte informal es el mayor enemigo del transporte público, y más específicamente de Unitransa. Pero al momento de recoger información por medio de entrevistas, las directivas de Unitransa se negaron a responder la pregunta que correspondía a que si creen que el cuidado que se le da a los buses tanto por dentro como por fuera, influye en la decisión de los usuarios sobre qué transporte prefieren usar. Se notó molestia por parte de los dirigentes al momento de recibir la pregunta.

Según información suministrada por Vanguardia, las abogadas Eva Sandryd Picalúa y Angela Sanabria Fajardo demandaron que la mayoría de los buses no cuentan con las condiciones necesarias para la accesibilidad de las personas con movilidad reducida, en la que la principal apuntada es la empresa de transporte público Unitransa, ya que desconocen las normas técnicas colombianas referentes al diseño universal que garantiza el correcto acceso a esta población y que no cuentan con agarraderas, pisos antideslizantes y posibilidad para desplazarse por los pasillos. 
Esto causó curiosidad y una necesidad de entrevistar usuarios del transporte informal.

Juan Martínez, estudiante universitario, asegura que en sus primeros semestres en la universidad tomaba bus, pues, con lo que se ahorraba, le alcanzaba para poder almorzar fuera de su casa. Hace aproximadamente 4 años, es usuario del transporte informal. “En la ciudad de Bucaramanga este tipo de transporte ha disminuido notablemente su calidad, empezando por el mal cuidado que tienen los buses, seguido de la pésima atención y la pésima forma de conducir que
tienen los conductores. De igual manera, las pocas rutas y el alto valor que tiene este servicio, para la poca calidad que ofrece”.

Aunque es consciente de la baja en el precio del pasaje de bus y que eso lo puede beneficiar económicamente, sigue prefiriendo el uso del transporte informal. “Tiempo menor de espera, también de movilidad. Es mucho más rápido el
transporte en este tipo de vehículos que en bus. Lamentablemente, no volvería a hacer uso del servicio público, debe haber un cambio muy profundo. El servicio que se ha ofertado desde el transporte informal, es muchísimo mejor que el que me brinda la organización busetera”.

Otro caso similar, es el del estudiante Johan Parra, que a causa de las múltiples paradas o por un bus muy lleno en el que no cabe más gente, llegaba tarde a sus clases. Esto lo llevó a preferir el transporte informal desde hace tres años.
“Desde que conozco el colectivo siempre lo he preferido porque es más rápido y efectivo. Usted puede agarrar el colectivo a las 7:15 y a las 7:30 ya está.. En cambio en bus uno demora más porque hace más paradas, hay más gente y ahorita con el covid. A veces hasta se suben y queda parados. No creo que vuelva a utilizar el bus”.

Parra, asegura también que no volvería a tomar bus, ni porque el pasaje quede en 1.600 de por vida. “Puedo pagar 1.600 pero voy a ir incómodo. Los buses contaminan más, porque son buses viejos. Y para que realicen buses nuevos es muy complicado, entonces no creo que aproveche el subsidio por un transporte que no me va a satisfacer, sino que me va a generar más bien más problemas, inconvenientes y cansancio”. 

Con este informe, se logró identificar que aunque con el aporte voluntario, Unitransa recuperó una gran cantidad de usuarios, hay quienes prefieren el transporte informal. La opinión de la gente da a entender que el servicio que se da
en el transporte público no es el mejor, ya que se llena más de la capacidad permitida, no cuenta con buenas instalaciones y sus conductores no lo hacen de la mejor manera. Esta empresa de transporte público debe cambiar sus buses por algo moderno, educar y entrenar a sus conductores y determinar paradas para evitar que la espera en el medio de transporte sea tan insoportable. De ser así, seguramente seguirá recuperando usuarios y dejarán atrás esta amarga crisis que están viviendo.