Jordan Cabeza Ferrín ‘Detrás de un futuro prometedor’

Realizado por: Sara Morales

Uno de niño sueña con ser mil cosas: astronauta, doctor, pintoro, por supuesto, ser futbolista. ¿Cuántos jóvenes no anhelan representar a su país en torneos como la Copa del Mundo?

Jordan Cabeza Ferrín puede ser, para algunos, otro niño que desea ser tan grande como Messi o Cristiano, pero su vida está marcada por algo más que este deporte; por una realidad que persiste en Colombia.

Su relación con el fútbol inició cuando tenía cuatro años. Jordan Cabeza creció en un entorno aficionado a este deporte. Tanto su madre como sus hermanos mayores, Johan, John y Jhoiner, disfrutaban la hora del juego y nunca perdieron la emoción por un partido.

 “Mi mamá también jugó al fútbol, pongámosle que en equipos de barrio, pero obviamente yo sí la alcancé a ver jugar a ella. Entonces desde ahí yo también sentí, sentí cositas por el fútbol y desde ahí empecé a jugar. Pero, o sea, no me lo tomaba tan en serio, pues jugaba solamente por ganar, pero ahora ya tengo objetivos”.

En una búsqueda por probarle al país lo lejos que puede llegar, Jordan ha recorrido cerca de 10 equipos en la región andina de Colombia. A sus 10 años, pasó por la escuela de fútbol Rivera F.C. en Pasto.

“Me llevaron allá porque también hablaron con mis papás para poder jugar en esa escuela donde me iban a apoyar económicamente, y por eso, por mi talento. Nos fuimos a jugar con ese equipo a Sopo, un municipio de acá de Bogotá. No nos fue tan bien, pero siempre aprendimos cositas por allá”.

En 2019, Jordan tuvo que mudarse a Ibagué junto a su hermano Jhon. Jugó un período corto en el equipo Dubai, pero el dueño de este se fue del país, por lo que decidió trasladarse a Lyon F.C., club donde quedaría subcampeón de la liga del Tolima.

Aunque los resultados eran positivos, la estancia de Jordan en Tolima fue interrumpida por un suceso que cambió su vida.

“En el 2021, pues, pasó una tragedia, pues, con mis papás: fallecieron los dos. Pongamosle que fue un atentado del pueblo Barbacoas, Nariño”.

En la madrugada del 13 de mayo de 2021, Jordan Cabeza recibió una llamada de sus papás para felicitarlo por su cumpleaños número 14. Horas después, a las 10:00 a.m, la noticia de que sus padres habían muerto a causa del conflicto armado, le cayó como un balde de agua fría. Robinson Cabeza y Aminta Ferrín fueron asesinados por la guerrilla tras no definir a qué grupo armado apoyarían en esta disputa.

“Ellos llamaron como tipo 5:00 a.m. a decirme que no parara, que siguiera con mis sueños. Es que eso fue como una despedida de ellos para mí, como si se estuvieran despidiendo. Siempre el día de mi cumpleaños me tengo que acordar de eso, pues siento que es algo que no voy a poder olvidar nunca, que siempre va a estar ahí recalcándome”.

De acuerdo a un informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, en 2021 hubo 9 masacres y 36 víctimas del conflicto armado en el departamento de Nariño.

Con la sombra de su pasado aún danzando en sus ojos oscuros, Jordan parecía una encarnación moderna de la lucha y la perseverancia. Cada arruga en su rostro contaba una historia y cada línea en su frente era un testamento silencioso de la tragedia que había enfrentado.

“El tiempo que estuvieron ellos conmigo, pues, siempre me apoyaron. Decían que sí, que podía lograr ser un buen jugador. Yo en estos momentos me siento muy orgulloso porque, pues, ellos me apoyaron en todo. La verdad, decidí dejar el fútbol, yo quería dedicarme a otras cosas. No sabía qué hacer con mi vida en esos momentos. Dejé de jugar como cuatro meses y mi hermano me preguntó, el mayor me preguntó, que si quería volver a jugar. Yo le dije, pues, que sí y me llevaron a Bucaramanga”.

Según datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, Nariño lideró con el mayor número de personas desplazadas en 2022 ocasionadas principalmente por amenazas e incursión de grupos armados no estatales (GANE) a territorios de las comunidades. Cerca de 50.000  habitantes se desplazaron de manera individual y masiva en el departamento; el 70% representó a la población afrodescendiente y alrededor de un 40%  a niños, niñas y adolescentes.

En agosto de 2022, Jordan llegó a Bucaramanga al cuidado de Henry Mauricio Acosta. Cuando habla de él, desborda admiración, después de todo, este hombre, a quien de cariño llama ‘Mao’, ha estado pendiente de su proceso y bienestar desde el momento en que pisó territorio santandereano.

“Él es, pues, como un segundo papá para mí. Un man que siempre ha estado ahí para mí y este corto tiempo que he estado con él, porque no duré mucho ahí en Bucaramanga, me enseñó muchas cosas”.

Con acompañamiento de ‘Mao’, Jordan finalizó en 2022 como goleador del Torneo Departamental Asoculfflor en el equipo Fire Soccer. Después, a inicios de 2023 se vinculó con PSD Panteras, donde probaría no solo a su tutor, sino a todo el departamento, su talento.

“Logramos llegar hasta segunda fase del torneo nacional. Después de segunda fase, nos tocó ponernos las pilas en la liga, jugamos la liga santandereana y fui uno de los más destacados del torneo, fui el goleador del torneo. Gracias a Dios quedamos campeones”.

En 2023, de acuerdo a estadísticas proporcionadas por el COMET, Jordan Cabeza jugó alrededor de 3500 minutos con PSD Panteras y marcó un total de 51 goles, solo en liga departamental y torneo nacional.

Con orgullo, pero con algo de dolor notorio en su voz, Jordan reconoce que estos logros no son solo momentos de felicidad, sino también de nostalgia.

 “Tenía una costumbre, pues, de salir de los partidos y, pues, irle a preguntar a mi papá que cómo jugué y eso. También tenía la costumbre de estarle dedicando goles a ellos. Ya ahora de grande, así como estoy, pues, ya no puedo. Tenía compañeros que le dedicaban los goles a sus papás y yo me preguntaba si los míos estuvieran aquí, todos estos goles fueran para ellos. Yo se los dedico a ellos que me miran desde el cielo y, pues, a Diosito también. Ellos se sentirían orgullosos de mí, por lograr lo que he logrado hasta ahora y por lo que voy a lograr también”.

Con resultados tan destacados, la atención que recibía este joven ya no abarcaba solo los departamentos de Tolima y Santander. Cundinamarca se convirtió en uno más de la lista interesado en el potencial de aquel delantero imparable y Santa Fe F.C. fue el primero de la región en ficharlo.

“Me tocó, pues, hablaron con un profesor, pues, que ya me habían visto y todo eso para venirme a vivir acá, a Bogotá, a jugar en Santa Fe. Y, pues nos venimos de allá, de Bucaramanga a Bogotá, a presentar las pruebas”. 05:17 “Gracias a Dios, todo salió como queríamos, pues, íbamos a jugar ahí y todo, pero pues, la mentalidad de nosotros era venir acá a jugar Torneo Nacional o los torneos que hicieran. Pero, o sea, no me convocaron para el torneo nacional, sino que, solamente, liga metropolitana”.

Estando cerca a la mayoría de edad, jugar en la liga local no es suficiente para destacar en el fútbol colombiano y ser convocado a la selección nacional. Por lo que Jordan no vio en el Santa Fe la oportunidad de acercarse más a su sueño. No obstante, donde una puerta se cierra, otra se abre, y así fue para este joven.

“Un domingo, el profe Mao me llama y me dice que me tengo que presentar a las 8:00 a.m. en Millonarios. Bueno, me presento, y como a la semana ya me enviaron los papeles para yo unirme al club”.

A abril de 2024, Jordan Cabeza está por firmar su primer contrato profesional con Millonarios F.C., club con sede en Bogotá que milita en la Primera A colombiana desde su primera edición y ha obtenido un total de 16 títulos.

 “Yo estoy aquí en estos momentos jugando, es por ellos, por mi familia, porque los quiero sacar adelante. Sino hace rato hubiera tirado la toalla. La verdad es que nadie seguiría ‘bulteando’ así como he ‘bulteando’ yo en esta vida. Que pues siento que sí me ha tocado, pues, comer de la física. Y mucha. Estoy muy concentrado en lo mío, trabajando cada día más duro para poder llegar hasta donde todo pela’o siempre quiere llegar”.

Desde sus primeros pasos titubeantes en Barbacoas, Nariño, hasta sus logros más recientes, en las ciudades principales de Colombia, la vida de Jordan Fabián Cabeza ha estado impregnada de momentos de triunfo y tragedia, de lágrimas y sonrisas, de sacrificio y determinación. Un joven prometedor que, con 16 años, tiene más por contar que los goles que ha marcado.