Hola a todos y bienvenidos a Unab Radio. Hoy hablaremos sobre un tema que ha generado gran interés en Colombia, la ley Kiara, una norma que entró en vigencia el 16 de julio de 2025 acá en Colombia que busca garantizar el bienestar y la protección de los animales de compañía cuando están bajo el cuidado de terceros. Esta ley nace tras el caso de Chiara, una perrita que desapareció el miércoles 26 de octubre del año 2022 de su guardería acá en Bucaramanga y nadie respondió por ella.
Su nombre se convirtió en símbolo de justicia y respeto por los animales. Para entender más a fondo su impacto nos acompaña Luz Daru Vera, médica veterinaria con experiencia en bienestar animal y cuidado clínico de mascotas. Doctora, bienvenida a Unab Radio.
Muy buenos días Laura, vamos a acompañar ustedes estos minutitos para darles a entender un poquito más allá y hacer una explicación muy breve pero muy concisa sobre la ley, esta ley kiara que nos abrió un poquito los ojos a todos los que amamos, queremos y respetamos a nuestros animales.
Claro que sí, para iniciar cuénteme, desde su experiencia profesional, ¿qué opina del impacto que la ley Kiara tendrá en el bienestar animal acá en Colombia?
Bueno Laura, son muchos factores, las leyes a veces salen aquí en Colombia pero muchas veces no entran en vigencia. Afortunadamente esta ley representa un cambio muy muy trascendental en la forma como entendemos ese bienestar animal aquí en nuestra ciudad y a nivel nacional. Durante años hemos de pronto tenido los servicios de guarderías, de hoteles, de peluquerías con gente informal, estamos acostumbrados a que la vecina corta uñas a los gatitos, estamos acostumbrados a que el señor de la esquina lava perritos, que no los puede cuidar por tres días y no pasa nada.
De pronto antes no se veía que no nos entregaran animalitos o nos entregaran maltratados los animalitos pero infortunadamente siempre en algún momento puede ocurrir eso. Entonces han funcionado de una manera, cómo decirla, de una manera, de un vacío como legal. No existía una regulación clara acerca de sobre quién podía ofrecer estos servicios ni bajo qué condiciones. Pero afortunadamente esta ley por fin pone un orden, exige que los animalitos por ejemplo reciban un trato digno, un trato seguro y obviamente supervisado por esta ley, por la gente, por profesionales que también pienso que tienen que haber una preparación para poder cuidar un animalito.
Creo que también hace un mayor impacto profesionalizar el sector que obliga a esas personas que cuidan animalitos y que trabajan con animalitos pues tengan una formación y unos espacios sobre todo para esos animales y unos protocolos de atención que para mí son esenciales. Obviamente esto va de la mano a que abre muchos campos de acción. Me explico, también genera confianza por ejemplo a los dueños de las mascotas en dejar a sus animales sabiendo que están en un buen lugar, certificado, vigilado y desde el punto de vista veterinario nos permite también actuar con un mayor respaldo legal frente a un caso de maltrato o de negligencia.
Cuando digo que ahí también genera muchos campos de acción es porque el veterinario, como muchas profesiones aquí en Colombia, últimamente le han podido dar una relevancia a su profesión como tal. Esto también abre campos de acción para la gente que de pronto se especializa no solamente en medicina veterinaria sino es auxiliar, por ejemplo el que se dedica solamente a lavar las mascotas, a bañarlas, a tener empatía para comunicarse con ellos. O sea, abre muchos campos de acción no solamente desde el punto de vista médico hacia las mascotas.
También se ha dicho que esta ley marca un avance en el bienestar animal pero por otro lado supone nuevas exigencias para los servicios de cuidado. ¿Cómo lo percibe usted? ¿Como un avance, un reto o un poco de ambas cosas?
Bueno, yo diría que es una cuestión de ambas cosas. Sin duda, obviamente es un avance enorme porque reconoce que los animales son seres sintientes que merecen condiciones de vida adecuadas, incluso cuando no están con sus propietarios, porque para eso se creó la ley. O sea, que sea una seguridad tanto emocional como física para el propio animal y para sus propios dueños. Pero eso también implica un reto grande, sobre todo para los pequeños negocios o las personas que han trabajado de manera informal en este campo.
Por ejemplo, hay paseadores o peluqueros, lo que comentaba hace un ratito, que no cuentan con registros o con un título, ni con una infraestructura para tener los animalitos ahí en esos lugares. No cuentan con eso. Para ellos cumplir esos requisitos puede ser muy costoso hoy en día y complejo. Sin embargo, pues el reto no debe verse como algo negativo sino como una oportunidad de crecimiento, ¿no? Porque pues de eso se trata.
Bueno, y esta ley también podríamos decir que impulsa de alguna manera esa formalización obviamente una capacitación. Obviamente estamos hablando de un proceso a largo plazo que eleva la calidad de un servicio y que dignifica obviamente el trabajo de quien los hace, ¿no? De todos esos, aquellas personas que nos dedicamos a cuidar animalitos, a cuidar, sanar proteger y obviamente criar, porque son seres que a pesar de que no hablan y que no son racionales les falta muy poco para eso y son un alivio para el alma. Entonces de eso se trata, de darle como esa dignificación al trabajo que la gente hace y obviamente pues profesionalizar lo que se hace.
Bueno, como usted lo mencionaba ahorita, algunas cosas que son como retadoras no deben verse como tan retadoras, no verse como algo negativo. Entonces, ¿qué aspectos consideran más positivos dentro de esta ley? Esos cambios que podrían mejorar realmente la vida de los animales de compañía.
Bueno, pues hay varios puntos por tocar que me parece que son muy importantes y obviamente muy valiosos, ¿no? Vamos a ver primero, por ejemplo, la obligación de contactar con una supervisión veterinaria en los lugares donde los animalitos permanecen, por ejemplo, más de 24 horas, a veces dos días, una semana, cuando los dueños salen a pasear, ¿sí? Eso garantiza que si un animal presenta una emergencia o alguna enfermedad, pues haya un profesional capacitado para actuar de inmediato.
Bueno, como segundo punto, la evaluación comportamental antes de ingresar a una guardería o a un lugar de adiestramiento. Muchas veces los accidentes entre perros ocurren porque mezclamos precisamente animales con distintos temperamentos, de diferentes razas, sin una valoración previa. Entonces, esta medida previene esta clase de conflictos y mejora el bienestar para todos y obviamente, pues, genera más tranquilidad tanto para el profesional como para los dueños de los animalitos que lleven a estos lugares.
Y, pues, en tercer lugar, yo diría que la responsabilidad legal de los prestadores ante todo. Uno siempre quiere que todo sea legal, ¿sí? Antes de si un animal moría en un hotel o era maltratado en algún paseo, por ejemplo, el caso quedaba como así, en el aire, o sea, nadie respondía, no se podía entablar ninguna demanda, pues nos quedábamos y nuestras mascotas con un dolor impresionante y, pues, no habían sanciones para absolutamente nadie. Entonces, ahora hay sanciones claras, registros y mecanismos para que los dueños puedan denunciar.
Doctora, ¿sabe? Escuchándola me siento muy identificada con lo que menciona sobre la responsabilidad de los establecimientos. Yo hace tres años, pues, tuve una experiencia muy dolorosa, mi perrita, mi primera perrita, mi perrita de la infancia falleció en una veterinaria y nadie me dio una respuesta clara sobre lo que había pasado. No hubo seguimiento, ni explicaciones, ni consecuencias. Básicamente yo la llevé para que la peluquearan, la lavaran y me la entregaron sin vida.
Y creo que justamente eso es lo que muchas personas hemos sentido, una falta de respaldo legal y de canales reales para exigir justicia. Y, pues, con esa nueva ley, pues, me parece bien que situaciones como esta podrán tener un manejo diferente, que los dueños ahora sí tendremos cómo defender los derechos de nuestros animales.
Bueno, Laura, sí, lamento muchísimo lo que lo que viviste. Esos son casos como como muy normales o habían casos muy normales como como el que te pasó y como el de Kiara, precisamente con la ley que se creó. Son precisamente los que evidenciaron una necesidad de crear esta ley, ¿no? De todas formas, más allá del castigo, lo más importante que es la prevención, que las clínicas y las guarderías, las personas cuidadoras, trabajen con transparencia y comuniquen todo lo que ocurre y garanticen condiciones seguras.
Eso es lo más importante. No estamos hablando acá de que vamos a acoger a esta persona y la vamos a llevar, porque eso no soluciona absolutamente nada. Es la prevención, sí. Y bueno, de todas formas, tu experiencia no debería repetirse nunca. Y esta ley busca justamente eso, que no vuelva a pasarle absolutamente a nadie.
Bueno, para hablar un poquito desde la práctica veterinaria, ¿qué desafío se enfrenta el sector para adaptarse a los estándares que exige esta nueva ley?
Bueno, Laura, sí, eso es una pregunta muy importante. Yo creo que el principal desafío es la infraestructura. Creo que muchos establecimientos no fueron diseñados para cumplir pues normas de bienestar, porque en ese tiempo no se pensaba en eso. Sí, que hubiese ventilación, que hubiese un espacio mínimo donde los animalitos pudieran tener cómo correr, cómo compartir, cómo tener cada uno como su espacio y cómo tener también que adaptarse, ¿no?
Eso implica una inversión tanto económica como física y obviamente una planeación. Otro reto también es la capacitación, obviamente, del personal. No basta con amar a los animales, tener empatía, no. Hay que entender también su comportamiento, saber reconocer cuáles son sus signos de estrés, cómo aplicar esos protocolos de bioseguridad, de desinfección en casos de alguna enfermedad que algún animalito tenga para no de pronto contaminar a los demás, su buena alimentación, el transporte. En fin, son muchos protocolos que con esta ley podemos estar convencidos de que casos como los de Laura y los de otras personas que no pudieron quejarse y entablar alguna forma legal para responder por sus mascotas pueda volver a suceder.
Desde la práctica veterinaria pues obviamente también debemos asumir un papel de educadores y asesores técnicos, ¿no? Obvio, porque la ley nos da más responsabilidad, pero también que nos da la oportunidad de trabajar de la mano con centros de cuidado para garantizar esos estándares que queremos de verdad que sean reales de bienestar para nuestros animalitos.
De igual manera, teniendo en cuenta otros servicios como guarderías o paseadores que ahora también deben registrarse y cumplir condiciones específicas, ¿piensa que el país está preparado realmente para cumplir con ese nivel de regulación?
Bueno, Laura, sí. Buena pregunta también. La verdad es que estas leyes salen precisamente para interrogar a los entes gubernamentales la capacidad que puedan tener para normalizar y empezar a dar vigencia a la ley. Entonces es un poco como que creo que todavía no del todo, ¿sí? Pero es un proceso todo cambio requiere un proceso.
Y en ciudades grandes como por ejemplo Bogotá, Medellín, Bucaramanga, pues ya hay establecimientos que cumplen gran parte de estos requisitos de la ley, pero en municipios muy pequeños aún pues falta la infraestructura, los recursos, un acompañamiento institucional. Bueno, lo más importante es que la ley contempla un periodo de transición. ¿Cuántos años? De dos. Lo que da un tiempo para que los negocios obviamente tengan la oportunidad de ajustar tanto su infraestructura como a su personal, ¿sí? Esa es la idea.
Sin embargo, pues el Estado también debe acompañar porque obviamente es un proceso de formación tanto de capacitación para las personas que van a tener esos animalitos y obviamente también para los dueños de los animalitos que quieren estar con gran tranquilidad cuando dejan a sus animales en estos sitios. Y de lo contrario, pues la norma no podría quedarse ahí solamente en el papel. La idea es esa.
Además, los dueños también deben ser parte obviamente activa. Yo creo que son los principales protagonistas de esto, aparte de los animalitos. Sí, porque pues si ellos eligen un lugar certificado, exigen facturas, revisan instalaciones, preguntan quién es el profesional a cargo, quién me va a cuidar mi perrito, quién me va a cuidar mi gatito, en fin, cualquier animal que obviamente deba tener un cuidado. El cambio no sólo depende de los prestadores, sino también de nosotros como sociedad y obviamente de los profesionales en el campo.
Bueno, seguimos aquí en un app radio conversando con la doctora Luz Dary vera sobre la ley Kiara, una norma que busca regular los servicios para animales en Colombia y proteger su bienestar. Ahora, doctora, cuénteme, ¿qué papel cree que deben asumir los veterinarios en la educación de los dueños de mascotas sobre esta nueva ley?
Bueno, esto es algo muy importante, sobre todo para nosotros los veterinarios o los profesionales en este campo. Es fundamental, somos un puente definitivamente entre la legislación y la comunidad. La mayoría de los dueños de las mascotas, por ejemplo, pues confían en nosotros y acuden cuando realmente tienen dudas o buscan una recomendación, buscan ayuda porque su mascota ha enfermado, su mascota está en un proceso, en fin.
Por eso debemos aprovechar este contacto para educar y orientar. Eso es un trabajo colateral, ¿sí? Explicarles, por ejemplo, por qué es importante exigir un lugar certificado, cómo identificar los signos de estrés de un animalito, en sus animales o qué derechos tienen frente a un mal servicio. Además, podemos generar alianzas con, por ejemplo, universidades, alcaldías, entes gubernamentales para ofrecer talleres y campañas, ¿sí?, pedagógicas ante las personas que puedan llegar a un barrio, a una comunidad, que no sea solamente a un personal seleccionado.
Porque fíjese que hoy en día muchas personas, aunque no tengan animalitos y no sean dueños de animalitos, también deben prepararse y deben de tener empatía, ¿sí?, porque no todo el mundo tiene dueño, pero debe tener un poquito de coherencia, de conocimiento, que hay una ley, así como la ley Ángel, así como esta ley que está creada precisamente para el cuidado y la protección de los animalitos, ¿sí? Y esta ley que ahora no se trata sólo de cumplir un requisito, de cambiar las mentalidades, repito, de no solamente las personas dueñas de animales, sino las que no son dueñas de animales y, obviamente, para empezar a construir una cultura de respeto hacia los animales.
Así es, doctora, estoy totalmente de acuerdo. Desde una mirada ética, ¿cómo siente que esta ley refleja la evolución de nuestra sociedad frente al respeto por los animales?
Bueno, sí, la ley que ahora es una expresión de evolución ética, definitivamente, como muchas leyes que han salido últimamente, pienso que la sociedad va avanzando poco a poco, evolucionando y siempre tiene que ser de una forma positiva, ¿sí? Representa un paso a la indiferencia, de la indiferencia, perdón, a la responsabilidad de la comodidad, por ejemplo, humana, el bienestar compartido, ¿sí? Cada vez más colombianos entienden que tener, por ejemplo, una mascotica implica un compromiso y que el maltrato, incluso por descuido, debe tener consecuencia.
O sea, en términos sociales, esta ley también simboliza empatía y justicia. Eso es lo más importante, como hablaba hace un ratico, no se trata de encontrar un culpable, sino de que las leyes y que la justicia en este momento, con la creación de esta ley, pues haga ser más empáticos a las personas que tienen y que no tienen animalitos. Entonces, nace un caso de dolor, pero se convierte en una herramienta de cambio, ¿sí? Y eso demuestra que una tragedia puede tomarse o transformarse como una oportunidad para mejorar una sociedad, una situación, una persona, en fin.
Yo pienso que la ley Kiara representa un paso importantísimo. Sin duda, la ley Kiara representa un paso muy importante hacia una cultura más responsable con los animales y también un gran compromiso para todos los profesionales y cuidadores del país.
Agradecemos a la doctora Luz Dary Vera por acompañarnos hoy y compartir su versión sobre este tema que es muy relevante. Informó Laura Claros, UNAB Radio.
