VALENTINA:
Hola, hola, muy buenos días. ¿Cómo están? Mi nombre es Valentina Vargas Rodríguez y hoy les estaré acompañando en este espacio para hablar de un tema muy importante: la salud mental. En los últimos años, este tema ha tomado gran relevancia, especialmente entre los jóvenes. Factores como el estrés académico, las redes sociales, la incertidumbre laboral y los cambios propios de la edad han hecho que cada vez más adolescentes y adultos jóvenes enfrenten dificultades emocionales. Por eso hoy hablaremos sobre la salud mental en los jóvenes, un tema que sigue siendo muy importante y necesario de abordar. Para conversar sobre esto, nos acompaña la doctora Carolina Rodríguez Mantilla, psicóloga ocupacional con 18 años de experiencia. Hola, doctora Carolina, buenos días. ¿Cómo está?
CAROLINA:
Hola, muy buenos días. Muchas gracias por darme apertura a este espacio tan importante que es la salud mental.
VALENTINA:
Bueno, qué bueno tenerla por acá. Me alegra mucho poder hablar de un tema tan necesario, sobre todo en un momento en el que cada vez más se reconoce la importancia de cuidar no solamente el cuerpo, sino también la mente. Entonces, Carolina, vamos a empezar.
VALENTINA:
Ahorita se está escuchando mucho este término, ¿no?, “salud mental”, pero no todos lo entienden de la misma manera. Entonces, desde su experiencia, ¿cómo podríamos definir la salud mental hoy en día y por qué es tan importante cuidarla desde una temprana edad?
CAROLINA:
Bueno, la salud mental es un estado de bienestar emocional, psicológico y social. Es muy importante cuidarla desde temprana edad porque la salud mental nos permite afrontar los desafíos del día a día, mejorar nuestras relaciones interpersonales, mantener una sana convivencia y desenvolvernos adecuadamente.
VALENTINA:
Así es, y muchas veces estos problemas llegan cuando ya la situación está muy avanzada, sobre todo en el caso de los jóvenes. Entonces, ¿cuáles serían esos factores que hoy, en esta era tan digital, tan acelerada y con tantas exigencias, están influyendo en la salud mental de los jóvenes?
CAROLINA:
Bueno, yo considero que uno de los principales factores son los sociales: la dinámica familiar, ese constructo, esa red social que se está formando en nuestros jóvenes. Ese apoyo de los padres en la crianza, esa figura presente para ellos, esas normas, esas pautas, esos valores, esos límites que podemos estar estableciendo en la educación de nuestros hijos. Eso sería uno de los factores primordiales. Hay otros factores como los psicológicos: la formación de su autoestima, las habilidades sociales y las estrategias de afrontamiento. Todos estos escenarios juegan un rol importante en la prevención de problemas de salud mental.
VALENTINA:
También cómo influye ahí todo el tema de las redes sociales, ¿no? Hoy eso también es uno de los factores que se refleja mucho en las diferentes conversaciones, el impacto de las redes.
CAROLINA:
Claro, pero sobre todo las tecnologías tienen aspectos positivos, como el acceso a la información, la participación y la cercanía entre pares. Sin embargo, también tienen algo muy perjudicial y que se está viendo con mucha frecuencia en los jóvenes: el acceso desmedido a estas redes está ocasionando en los chicos una gran desconexión con su entorno social. Esto hace que se dificulten las relaciones interpersonales y la formación de su autoestima. Es importantísimo que estas bases sociales y esos límites en redes estén marcados desde temprana edad, porque el uso ilimitado es lo que está llevando a que tengan problemas de pertenencia y dificultades para expresar emociones.
VALENTINA:
¿Hasta qué nivel o qué tanto podrían llegar a influir estas redes?
CAROLINA:
Bueno, el nivel depende de los jóvenes y del uso que hagan de sus redes, porque esto está ocasionando incluso daños como trastornos del sueño. El uso desmedido en altas horas de la noche está provocando enfermedades como insomnio, alteraciones del sueño, depresión, ansiedad, aumento en el consumo de sustancias psicoactivas, dependencia al alcohol o al cigarrillo e incluso pensamientos suicidas. Todo esto está generando una problemática compleja en esta etapa de la adolescencia. También hay factores externos como el ciberacoso por la exposición que tienen estos chicos con otras personas, la presión por la aprobación de los demás, esa búsqueda de likes, de seguidores, de generar una autoimagen y una dependencia. También están generando problemáticas como el aislamiento, la adicción digital y la comparación constante. El creer que las personas tienen vidas perfectas está generando baja autoestima, mucha insatisfacción con su forma de ser, con su aspecto corporal y sentimientos de inferioridad. Esto está afectando gravemente el estado de ánimo y la salud mental de los jóvenes.
VALENTINA:
Bueno, algo que también pasa bastante es que las señales de que alguien no está bien no siempre se notan fácilmente, ni siquiera entre amigos. Entonces, ¿qué señales podrían indicar si un joven está atravesando un problema emocional o mental que requiere atención?
CAROLINA:
Las señales podrían ser cuando dejan de realizar sus actividades habituales, muestran desmotivación, bajo interés o irritabilidad. También cuando se expresan de manera negativa sobre sí mismos o se desvaloran. Estos son síntomas de alerta. Cambios en el estado de ánimo, aislamiento, alteraciones en el apetito o en la forma como tratan a sus compañeros también pueden ser señales importantes.
VALENTINA:
Muy bien, reconocer esas señales es el primer paso para pedir ayuda, pero después viene algo igual de importante: cómo reacciona el entorno. A veces, como jóvenes, sentimos que los adultos no nos entienden o minimizan lo que sentimos. ¿Cómo pueden las familias y los adultos apoyar realmente a los jóvenes sin hacerlos sentir juzgados ni restar importancia a lo que viven?
CAROLINA:
Yo creería que hay dos habilidades clave, importantísimas, que los padres, hermanos o familiares pueden fomentar para apoyar a este grupo de personas. Están relacionadas con la empatía y la escucha activa. La empatía es reconocer en los jóvenes sus necesidades, no minimizarlas, escuchar activamente qué está viviendo esta persona, qué quiere contarnos o expresarnos. Esto representa un gran apoyo para los jóvenes en el manejo de sus problemáticas.
VALENTINA:
Seguimos conversando sobre salud mental con la doctora Carolina Rodríguez Mantilla, psicóloga ocupacional. Y justamente, Carolina, algo que influye mucho también es el entorno en el que pasamos la mayor parte del tiempo, que viene siendo el colegio, la universidad o el trabajo. Teniendo en cuenta su experiencia, ¿cómo se relaciona la salud mental con el rendimiento académico o laboral?
CAROLINA:
Claro, un deterioro en la salud mental se ve reflejado en una baja motivación, bajo interés y dificultad para concentrarse o memorizar. Los procesos cognitivos disminuyen y esto afecta el rendimiento. Además, el estrés y la mala gestión de este son factores que deterioran la salud mental.
VALENTINA:
Muy bien. Todavía, aunque esto ha mejorado, hay mucho miedo o prejuicio frente a buscar ayuda psicológica. Algunos jóvenes piensan que ir al psicólogo es solo para quienes están mal o les da pena contar. ¿Por qué cree que sigue existiendo esa resistencia a buscar ayuda profesional?
CAROLINA:
Ese tabú está asociado con un estigma social: pensar que ir al psicólogo es cosa de locos o de personas débiles. Para los jóvenes existe el temor a ser juzgados por amigos o familiares. Persiste la creencia de que quien va al psicólogo está enfermo, y los chicos, en esta etapa, buscan la aprobación de sus pares. Esto puede ser motivo de burla, prejuicio o afectación de sus relaciones interpersonales.
VALENTINA:
Más allá de eso, también es importante hablar de lo que sí podemos hacer. Hoy todo se vive tan rápido y la presión puede llevarnos a malos momentos. ¿Qué hábitos o estrategias sencillas pueden ayudarnos a cuidar de nuestra salud mental en el día a día?
CAROLINA:
Cosas sencillas como fortalecer nuestras redes de apoyo social, compartir con amigos, reír, disfrutar. También conectar con uno mismo, buscar espacios de tranquilidad, reflexión y relajación. Hacer ejercicio, aprender cosas nuevas, hablar de lo que sentimos… Todo eso fortalece la salud mental.
VALENTINA:
También vale la pena pensar en lo que pueden hacer las instituciones, porque pasamos buena parte del tiempo en espacios educativos. ¿Cómo pueden los colegios y universidades contribuir a fortalecer la salud mental de los estudiantes?
CAROLINA:
Uy, aquí hay algo muy importante. Yo pienso que incluso es una brecha que se está presentando actualmente. Aunque hemos tenido avances en cuanto a salud mental, estas brechas persisten. Yo considero que desde pequeños, desde la infancia, es muy importante que en las instituciones educativas se eduque, se sensibilice y se promueva este tema. Es clave para romper muchos estigmas, pero también es un espacio para que los jóvenes y los niños puedan reconocer sus emociones, hablar de ellas sin miedo, contar qué les está pasando, cómo pueden afrontar y gestionar esos temores, ese estrés que surge en cada situación. Las instituciones deben impactar en estos jóvenes, niños y adultos, incluso en universidades, gestionando y dando importancia a la salud mental.
A veces esperamos que haya una enfermedad para atenderla, pero desde cosas sencillas, desde el autocuidado, la prevención y la promoción, podemos ser generadores de bienestar. Desde nuestras estrategias personales, la forma en que pensamos, desestructurar pensamientos que generan autosabotaje, desmotivación, que afectan nuestra autoestima y estado de ánimo. Desde aprender a gestionar el estrés y la ansiedad, estas son herramientas fundamentales que todos debemos conocer y aplicar día a día.
VALENTINA:
Bueno, y de esas maneras que mencionas, para gestionar estos comportamientos, cosas sencillas como la respiración… ¿qué tipo de cosas nos sirven para enfrentar esos momentos de estrés? ¿Cómo se puede controlar alguna de esas cosas?
CAROLINA:
Primero, el estrés es una respuesta fisiológica natural que todos presentamos. Lo que no es sano es que esa exposición a estresores sea constante, porque genera malestar. Hay que identificar qué causa el estrés. Si estoy experimentando demasiado estrés, si estoy “en rojo”, paro, respiro, tomo aire, realizo un par de respiraciones funcionales. Técnicas sencillas como la respiración 4×4: inhalar en 4 tiempos, retener en 4 tiempos, exhalar en 4 tiempos. Con cuatro respiraciones conscientes logro que mi organismo se estabilice, que bajen los niveles de estrés, la ansiedad, la angustia, y pueda regularlo.
Puedo identificar cuáles son mis mayores estresores: si están en mi casa, en la universidad, si son internos, si son mis propios pensamientos los que me generan estrés. Cuando identifico este nivel, puedo establecer acciones. Si me siento estresada por la carga académica, puedo organizar mis actividades para no estar todo el tiempo congestionada de responsabilidades. Gestionar el tiempo y nuestras actividades es clave para minimizar el estrés. También fomentar espacios de esparcimiento, recreación, conexión con uno mismo a través de la respiración, actividades, hobbies, deporte, una sana alimentación y un buen dormir. No le estamos dando importancia al sueño. Los jóvenes trasnochan mucho, duermen poco, y esto afecta su carga cognitiva y mental. Este agotamiento puede llevarlos a una enfermedad como la ansiedad, muy frecuente en los jóvenes.
VALENTINA:
Y ya para ir cerrando, me gustaría dejar un espacio para una reflexión final, porque seguramente hay jóvenes escuchándonos que pueden estar pasando por un momento difícil o sintiendo que no tienen con quién hablar. ¿Qué mensaje te gustaría dejarles a esos jóvenes que hoy enfrentan dificultades emocionales o que se sienten solos?
CAROLINA:
Bueno, si estás pasando por un momento difícil, si sientes que tus fuerzas no alcanzan para salir adelante de eso que te está generando tanto malestar o dolor emocional, no dudes en pedir ayuda. Hay profesionales especializados para escucharte, ayudarte y orientarte. Mi mensaje es: no tengas miedo. No tengas miedo de contar, no tengas miedo de hablar, no tengas miedo de sentir. Todos tenemos la necesidad de sentir lo que vivimos. Si siento tristeza, puedo llorar; si siento angustia, reacciono de una forma u otra. No se trata de juzgarnos por lo que sentimos, sino de actuar frente a eso que genera malestar y pensar cómo puedo transformar esa situación en algo que genere bienestar.
Una segunda recomendación es hacer un uso saludable de los dispositivos, redes sociales y tecnologías: limitar el tiempo de conexión, establecer horarios, tener momentos sin redes, seguir cuentas saludables que inspiren y eduquen. Fomentar pensamiento crítico, cuestionar lo que se ve y compararlo con estándares reales. También cuidar la privacidad y seguridad de la información. Promover interacciones reales, actividades fuera de las redes y de las pantallas. Y, sobre todo, buscar ayuda si el uso de estos dispositivos tampoco es algo que puedas controlar.
VALENTINA:
Carolina, muchas gracias por acompañarnos en este espacio y por compartirnos una mirada tan clara y humana sobre la salud mental de los jóvenes. Recordemos que cuidar nuestra mente es tan importante como cuidar nuestro cuerpo, y que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía.
Informó Valentina Vargas Rodríguez, UNAB Radio.
