Merecen Ser Escuchadas: Ingrid Johana Espejo Capela

Por: María José Martínez, estudiante de Periodismo.

Hola, los saluda María José Martínez. Sean bienvenidos, nuevamente, a este espacio sintonizando el episodio #5 del podcast Merecen Ser Escuchadas en las plataformas digitales de Unab Radio.

Los invito a que se sientan en algún lugar de sus casas, se coloquen sus audífonos y dejen su mente en blanco para que así, pongan toda su atención en el relato.

Hoy me acompaña Ingrid Johana Espejo Capela, una mujer de 23 años, Ingeniera Civil de profesión. Nos contará su relato de cómo fue víctima de intento de homicidio por su ex pareja, Deiby Alberto Arias Quintero, concejal del municipio de Ocaña, Norte de Santander.

“Vivíamos juntos desde diciembre del año 2020. En medio de todo este tiempo, hubo agresiones verbales, agresiones psicológicas las cuales muchas veces yo no veía o no identificaba estas señales, muchas veces la excusaba o hasta yo misma me echaba la culpa de lo que sucedía”.

Mujeres en la misma situación, hay muchas. ¿A qué me refiero cuando digo “en la misma situación”? A que por miedo de “dejar ir” o “perder” a su pareja, omiten ese tipo de abusos y comienzan a entrar en una etapa de normalización, lo cual no está bien. ¿Por qué? porque al creer, como dice el dicho, “porque te amo, te aporreo” le doy un poder a esa persona de lastimarme y decidir con mi vida, un final peor. De los que no hay vuelta atrás. 

En el artículo de investigación “Características psicopatológicas de mujeres víctimas de violencia de pareja” por Francisco Javier Labrador, María Rocío Fernández y Paulina Rincón dicen que la violencia de género es la principal causa de reducción en la calidad de vida, daño y muerte para el género además tiene efectos secundarios en la familia. De igual forma, destacan aspectos a tener en cuenta al momento de evaluar las consecuencias de la violencia doméstica en la salud de las víctimas: Primero, cuanto más severo es el maltrato, mayor es el impacto en la salud física y mental de las víctimas. Segundo, las consecuencias persisten cuando el maltrato ha desaparecido. Tercero, el impacto en el tiempo de diferentes tipos de maltrato y de múltiples episodios de violencia puede ser acumulativo.

“Todo empezó, un viernes 7 de mayo. Llegó a mi casa y no lo encuentro. Habíamos tenido una discusión y él me había tratado muy mal por Whatsapp. Yo le envié unos audios y me acosté a dormir. Un tiempo después, él llega a golpearme fuertemente y a intentar a ahorcarme. Llega la policía y no se lo llevan capturado. A mi me sacan del lugar y me refugio en la casa de una amiga, al día siguiente comienza o continúa esta pesadilla. Me dirijo a colocar la denuncia, a ir a la clínica y a que me hicieran radiografías, finalmente ese día terminó saliendo de la ciudad por temas de seguridad”.

Actualmente, Ingrid se encuentra en una lucha legal contra el señor Deiby Alberto Arias Quintero porque no quiere que su caso quede impune y tampoco que la Fiscalía General de la Nación, por su cargo de concejal, se quede callada y no se pronuncie. 

Según, el periodico La Opinión de Cúcuta, este martes 28 de mayo, la Procuraduría General de la Nación guarda silencio frente a la conducta disciplinaria y el Comité de Ética de la Colectividad no ha decidido apartarlo de esa distinción. Incluso la vicepresidente Martha Lucía Ramírez rechazó vehemente ese acto y solicitó celeridad en las investigaciones, sin embargo el agresor sigue libre en las calles de Ocaña.

“Es difícil esta lucha, cada dia me levanto y saco fuerzas de donde no las tengo para poder continuar, pero yo se que al final todo tendrá su recompensa. Dios obra para bien y podre vivir una vida tranquila en un futuro. Nosotras las mujeres tenemos muchísimas oportunidades, somos berracas y echadas para adelante”.

A todas las mujeres, víctimas de violencia de género, recuerden que la Línea 155 surgió como parte del Plan Integral para garantizar al género una vida libre de violencias, uno de los ejes definidos en el Conpes 161 Equidad para la mujer, dispuesto por el Gobierno Nacional en su interés por atender las desigualdades y solucionar las dificultades que diariamente viven muchas en el país.

“Yo quiero ser la voz de esas mujeres que han estado calladas durante mucho tiempo, tanto en este municipio como en Colombia. Que no vemos la señal, que no nos damos cuenta de que es lo que estamos pasando, que no nos damos cuenta que estamos viviendo con un agresor a nuestro lado, de que no nos podemos quedar calladas, de que tenemos que salir, denunciar, hablar hacerlo público, mover cielo y tierra para que la justicia divina y terrenal hagan su trabajo”.

Gracias Ingrid por este espacio, eres una mujer fuerte y valiente. Gracias queridos oyentes por unirse una vez más a este hilo sonoro. Es necesario que no haya una Ingrid más víctima de violencia de género, no están solas, hay toda una masa que las apoya y busca guiarlas en el proceso de salir adelante. La lucha no está perdida. Hasta el próximo.