Realizado por : Ashley Remolina
Desde tiempos inmemorables, la moda ha sido mucho más que la simple confección de prendas de vestir; ha servido como un lienzo para aquellos apasionados que desean exhibir su creatividad ante el mundo. En esta fascinante industria, existen ciertos personajes cuyas historias trascienden las épocas, y al mencionar sus nombres, evocan imágenes de elegancia, innovación y pasión.
Abraham Mayorga Sánchez, un prodigio de la creatividad que ha encontrado su lugar en los misteriosos rincones del mundo de la moda. A lo largo de su vida, ha dedicado su pasión y su talento a transformar simples eventos en escenarios de ensueño, donde cada tela, cada color y cada detalle cuentan una historia de belleza y originalidad.
En el trasfondo de cada consejo, sugerencia y asistencia que Abraham ha brindado a lo largo de los años, se esconde un momento crucial que moldeó el rumbo de su destino hace dos décadas.
Era una noche de noviembre del 2003 en Bogotá, cuando el empresario Alberto Borda y el modelo Abraham Mayorga descendieron del avión proveniente de Armenia. Habían asistido a la quinta versión del reconocido concurso de modelaje, “El Chico y la Chica Med”, un evento que había capturado la atención de la industria.
Al recoger su equipaje, la brisa nocturna de Bogotá les dio una acogedora bienvenida. Sin demora, abordaron un taxi en las afueras del aeropuerto Eldorado. Borda, siempre viajaba acompañado de guardaespaldas. Sin embargo, esa noche decidió irse en taxi, le indicó al conductor que los llevara a su apartamento en la calle 134 con avenida 19, en el norte de la ciudad.
“Extrañamente el no llevaba los guardaespaldas de él, los mandó aparte, venían en tierra porque ellos venían con sus camionetas y llegamos y ahí fue cuando yo me di cuenta que él estaba un poquito asustado por el problema que había pasado”.
Durante el trayecto, la conversación giraba en torno a los compromisos que les aguardaban. Mayorga, mencionó las entrevistas y sesiones fotográficas programadas para el día siguiente. Además, tenía previsto regresar a Bucaramanga el miércoles, donde desempeñaba un papel crucial en la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta.
“iba con él porque era el dueño del concurso y tenía que llegar a una rueda de prensa en la ciudad de Bogotá y yo le decía a él que yo tenía mi trabajo, en ese entonces yo estaba en la parte de interventoría de obras en una empresa del estado y resulta que yo le dije termino la rueda de prensa pero yo tengo que volver porque mi permiso se acaba hasta hoy”.
La calma se rompió abruptamente cuando un vehículo gris se interpuso en su camino a la altura de la calle 131, frente al número 13A-84. Dos figuras descendieron rápidamente del coche. Todo ocurrió en un instante: el resplandor de las armas, el estruendo de los disparos. Mayorga recuerda con claridad cómo Borda, cayó encima de él tras los disparos cubriéndolo con su propio cuerpo.
“yo lo que hice, es que como cualquier ser humano busca la forma de cubrirse para no morir entonces yo me metí debajo, me agache muchísimo y él cuando empezaron a disparar cayó encima de mí y aparentemente se vio como si me hubiera cubierto, eso fue una cosa de segundos, fueron bastantes impactos, fueron 25 tiros para él y para mi fueron 7 impactos de bala”.
El tiempo pareció detenerse. Los disparos resonaron en la oscuridad y luego, el silencio. Borda ya estaba inmóvil, habiendo encontrado su trágico destino en el lugar de los hechos. El conductor del taxi, milagrosamente ileso, observaba en estado de shock. Mayorga, herido y aturdido, trataba de comprender lo sucedido. Había recibido siete impactos de bala: en el antebrazo derecho, en el muslo y la rodilla izquierdos.
Abraham, en medio del dolor y la confusión, fue trasladado a la clínica Santa Fe, ubicada a unas 15 cuadras del lugar del ataque. Lo que debía ser una noche de regreso tranquilo se convirtió en una pesadilla. La tragedia envolvió a estos dos hombres, dejando a uno en el camino y al otro luchando por sobrevivir y comprender la brutalidad de un ataque inesperado.
Ese incidente, lejos de ser una barrera en su camino, se convirtió en el catalizador de su transformación. Marcó el punto de partida de una autoexploración y un crecimiento personal que lo llevó a descubrir y abrazar su verdadero propósito en el mundo de la moda.
“ Quiero empezar a trabajar por los jóvenes por los niños , para decirles cómo deben de guiarse , con quien deben de estar , porque es que la industria se torna bastante pesada en esa época, el país estaba lleno de personas que buscaban chicas en esa época , yo quería otra cosa , cuando me sucede el accidente , tomo la decisión de montar una agencia”.
Así, impulsado por la fuerza de su pasión y forjada determinación, Abraham decidió llevar las cosas al siguiente nivel. Con visión, dio vida a Ankara Models Agency en la ciudad de Bucaramanga. Lo que inicialmente comenzó como una agencia de modelos pronto se convirtió en mucho más: una academia de formación.
Ankara Models Agency se alza como un faro de esperanza y oportunidad para aquellos que anhelan destacar en el mundo de la moda. Cada pasillo se convierte en un sendero hacia la realización personal, mientras que cada aula se transforma en un santuario donde los talentos se nutren y perfeccionan con dedicación y esmero.
Para Abraham, el camino desde la creación de Ankara Models Agency ha sido una travesía de sueños realizados y triunfos celebrados. Desde los primeros días de la agencia, una brisa de éxito ha soplado a su favor, llevando consigo la promesa de un futuro brillante y lleno de posibilidades.
“Empezamos con una, dos, tres cuando llegamos a 30, 40 modelos en ese entonces y teníamos un staff muy poderoso pero con unos estándares de belleza muy diferente”.
Los estándares de belleza que Abraham y su equipo decidieron establecer en Ankara Models Agency fueron como una brisa fresca que transformó el paisaje de la industria de la moda en Bucaramanga. En un mundo donde la belleza se había definido durante mucho tiempo por un único molde, su agencia llegó para desafiar esas normas y romper con los paradigmas establecidos.
En lugar de adaptarse a los modelos convencionales con curvas, optaron por representar la elegancia y la sofisticación a través de modelos delgadas, altas y con rasgos únicos.
“Nuestras modelos todas eran delgadas, estilizadas y altas y el mercado en ese entonces eran mujeres voluptuosas con cuerpos y estructuras más curvilíneas y nosotros estábamos cambiando el concepto y la mentalidad de las personas de Santander, queríamos mujeres más de talla internacional.”
Ankara Models Agency rápidamente se ganó un lugar de honor en la ciudad, no solo como una agencia de modelos, sino como un foco de inspiración y empoderamiento Al apostar por modelos delgadas, altas y con rasgos únicos.
“Lo más bonito de trabajar en esta industria y no me cansare de decirlo es guiar, nosotros hemos guiado a cantidad, que de hecho me sorprende cada vez que salgo de viaje o estoy en alguna ciudad, me encuentro padres, niñas que pasaron por acá cuando tenían tres, cuatro años, hoy tienen 15 , 18 años , la satisfacción bonita es que en cada familia, cada persona que trabajamos con ellas pudimos entregarle mucha información de nuestra parte para que su parte profesional sea más exitosa”.
Cada niña, joven o adulto que pasa por las puertas de Ankara Models Agency se convierte en una parte invaluable de su viaje, una historia en la que Abraham tiene el honor de desempeñar un papel crucial. Su deber de guiar y transformar las vidas de estas personas es un compromiso que lleva con humildad y dedicación.
En su viaje, Abraham ha sido más que un productor de moda; ha sido un mentor, un visionario y un punto de inspiración para todos aquellos que buscan brillar en el escenario de la vida. Con cada paso, ha dejado una huella imborrable en el tejido mismo del tiempo, recordándonos que, en el mundo de la moda y más allá, el amor, la pasión y la autenticidad son los verdaderos motores del éxito.
